Rockdrigo es la mayor referencia del rock de la resistencia cultural de los años 80 en México: el rock rupestre. Los rupestres son aquellos músicos acústicos de a pie, estereotipadamente pobres, “callejeros”. Se los podía encontrar en estaciones del metro, en plazuelas, en callejas, canturreando despreocupadamente letras de marginales y jodidos, pero libres. Contraculturales salidos de las cavernas de la crisis social y económica. Musical y técnicamente, tenían un sonido más cercano al folk y a la trova, a falta de recursos para tocar con instrumentos eléctricos. Para explicar el movimiento mejor, justamente, el encargado de escribir el manifiesto rupestre fue el mismo Rockdrigo González, en el que expuso:

《No es que los rupestres se hayan escapado del antiguo Museo de Ciencias Naturales ni, mucho menos, del de Antropología; o que hayan llegado de los cerros escondidos en un camión lleno de gallinas y frijoles.
Se trata solamente de un membrete que se cuelgan todos aquellos que no están muy guapos, ni tienen voz de tenor, ni componen como las grandes cimas de la sabiduría estética o (lo peor) no tienen un equipo electrónico sofisticado lleno de sinters y efectos muy locos que apantallen al primer despistado que se les ponga enfrente. Han tenido que encuevarse en sus propias alcantarillas de concreto y, en muchas ocasiones, quedarse como el chinito ante la cultura: nomás milando.
Los rupestres por lo general son sencillos, no la hacen mucho de tos con tanto chango y faramalla como acostumbran los no rupestres pero tienen tanto que proponer con sus guitarras de palo y sus voces acabadas de salir del ron; son poetas y locochones; rocanroleros y trovadores. Simples y elaborados; gustan de la fantasía, le mientan la madre a lo cotidiano; tocan como carpinteros venusinos y cantan como becerros en un examen final del conservatorio…》.

Con el álbum Hurbanistorias, su único álbum oficial e independiente por completo, Rockdrigo inserta en el rock mexicano el valor poético renovador, que no se había visto tanto antes. El título también nos indica sobre el quiebre de alguna rigidez académica: una H turba a la urbe. Su música no es progresiva, pero sí, se podría decir, vanguardista dentro de la temática urbana contestataria.

En 《El Campeón》, el tema que abre el álbum, Rockdrigo explora las alteraciones del lenguaje, partiendo de un tema principal y distorsionando las descripciones de situaciones y el personaje. Retrata de manera psicodélica al boxeador lumpen. Y con una influencia surrealista, ahonda en el carácter polisémico de la letra. Una canción muy ambiciosa literariamente.

Si en un descuido se fue lo entumido,
Y el cerebro se siente menos estreñido.
Mas, la jefa gran costumbre no pierde ocasión,
Para organizarte y volverte campeón. Campeón de milagros y días estorbosos,
Dos medallas de oro en dengues y en osos,
Corazón de acero ojos de cartón,
Todo barnizado como un buen campeón. Si alguna vez has estado al revés,
Sabrás ya bien a que huelen tus pies
》.

En 《Perro en el periférico》, como explicó Rockdrigo, se desarrolla una metáfora de lo que es la confusión ideológica a gran escala (mundial), el problema que supone identificar toda la realidad con nuestro pensamiento limitado, sumamente parcial, aturdidos con ideologías tan bien estructuradas por nosotros mismos, que nos persuaden individual y colectivamente:

Creció creyendo ser normal
Con los botones precisos
Pero un día voló y desde arriba él miró
El desorden de todo el barullo esférico
Fue entonces que se sintió como perro en el periférico
Confundido por creencias
De religiones y ciencias
Aturdido por el ruido
En su interior bien perdido
Tan solo un disco rayado
Con volumen muy histérico
Sin saber para que lado
Como perro en el periférico
》.

Balada del asalariado》 narra algo muy parecido a El mito de Sísifo, denuncia los mecanismos del consumo, que nos mantienen ocupados para no hacer otra cosa que no sea trabajar duro. El protagonista de la canción al parecer tiene muchas deudas, responsabilidades, aspiraciones y un triste salario. Pero es una canción bastante cómica.

Me asomé a mis adentros, sólo vi viejos cuentos
Y una manera insólita de sobrevivir
Miré hacia todos lados,
Dije Dios ¿qué ha pasado?
¡Caray muchacho!, solo eres un asalariado.
Pagar tus pasos, hasta tus sueños,
Pagar tu tiempo y tu respirar,
Pagar la vida con alto costo
Y una moneda sin libertad.
Suben las cosas, menos mi sueldo
¿Qué es lo que se espera de este lugar?
》.

En 《Distante Instante》 y 《Vieja ciudad de hierro》, Rockdrigo hace gala de su lírica bastante poética, en dos temáticas distintas: la primera canción trata el olvido muy íntimamente; y la segunda, descripciones de la ciudad, su arquitectura y su esencia.

Si te hubieras quedado
Si me hubieras pedido que quemara el sonido
De ese viejo pasado
No estaría aquí metido ahogando mis entrañas
Arañando el olvido
Inconcluso y perdido
Cuando tenga la suerte
De encontrarme a la muerte
Yo le voy a ofrecer
Todo el tiempo vivido
Y este vaso henchido por un distante instante
Un instante de olvido
》.

Quizás su canción más famosilla es 《Estación del Metro Balderas》. El tema narra una situación bien loca: un individuo, enloquecido por haber perdido a su pareja entre los mares de gente de la estación hace 4 años, decide tomar por asalto a dicha estación. Rockdrigo trata la psique personal de un personaje no pintoresco, sino más bien deformado en su ideosincracia cultural y socialmente.

Mejor haga caso o le dio un balazo
¿No se ha dado cuenta de que estoy
my alterado? Ya lo dijo Freud
no recuerdo en qué lado, esta es la
experiencia que he experimentado
》.

No tengo tiempo (de cambiar mi vida)》 es otra canción muy sonada de Rockdrigo González. Este tema se refiere al capitalismo, y cómo se mide el valor de las mercancías se mide por el tiempo que demanda su producción. 8 horas (o 12) de trabajo diario se pueden traducir en poco tiempo libre para actividades como el disfrute del arte, del rock, la familia, la fiesta, el desarrollo espiritual. Es por ello que Rockdrigo dice, en plena era capitalista, no queda tiempo ni para cambiar la propia vida. Hace recordar a la enajenación de la que hablaba Marx.

Cabalgo sobre sueños, innecesarios y rotos
Prisionero iluso de esta selva cotidiana.
Y como hoja seca, que vaga en el viento,
Vuelo imaginario, sobre historias de concreto. Navego en el mar, de las cosas exactas,
Muy clavado en momentos, de semánticas gastadas.
Y cual si fuera una nube, esculpida sobre el cielo,
Dibujo insatisfecho, mis huellas sobre el invierno.

Ya que yo,
No tengo tiempo de cambiar mi vida,
La máquina me ha vuelto una sombra borrosa.
Y aunque soy la misma tuerca que han negado tus ojos
Se que aun tengo tiempo para atracar en un puerto
》.

Rockdrigo González, “el profeta del Nopal“, falleció en el terremoto de 1985 en la Ciudad de México. Después de muerto, con su música conquistó nuevos adeptos, quienes también concebían al rock como una filosofía de vida, más que solo música. Así, Rockdrigo se convirtió en una leyenda, la del artista altamente sensible, dotado de dones poéticos, e inteligencia musical, el que refinó el insípido rock mexicano de principios de los 80. Sus canciones aún mueven y crean eco entre los apasionados melómanos.