Luego de las protestas de ayer, realizadas por un grupo de estudiantes que decidieron visibilizar su indignación por la convocatoria express del consejo para la realización de una asamblea extraordinaria de urgencia, el alumnado ha acudido a la ciudad universitaria con opiniones divididas en diversos sentidos bastante imaginables.

Link: Facebook REA PUCPVía: Facebook REA PUC (Clíck en la imagen para ver publicación)

Después de unos cuantos empujones de nuestro intachable rector, y algunas cuantas desmesuras entre los estudiantes y el equipo de Liderman, el Consejo Universitario decidió poner como fecha de inicio de devoluciones el 20 de diciembre del 2018, de aquellas moras cobradas de manera irregular desde el 29 de noviembre del 2012. ¿El criterio? Lo sabremos cuando al equipo rectoral no le cueste escribir mas de 500 palabras de comunicado y convoque de manera adecuada a nuestros consejeros universitarios: Ruth Araujo, Iván Ortiz, Marisol Matienzo y Joaquín Mejía.

Al respecto, ha llamado muchísimo la atención la acción de un pequeño pero significante grupo de estudiantes que ayer impidió el paso de las autoridades a la asamblea, como medida de indignación frente a la concatenación de hechos expuestos, lo cual terminó en un lamentable enfrentamiento evidenciandose la diferencia de fuerzas y las intenciones del equipo rectoral. Al respecto, noto un par de aspectos relevantes que me gustarían compartir acerca de mi apreciación de los hechos:

1. No representan. Una gran parte afresados estudiantes, incluso algunos representantes, mostraron su inconformidad con el plantón de ayer y con el pantón que hizo salir a Fosca un ratito al sol. Más allá de la cuestión de forma, que sí evidenció poca articulación, falta de unidad y de medidas de acción claras (unos entraban,de momento nadie entra, y de pronto no pudieron impedir que pase), pasamos de la indignación,  como si tuvieramos que vivir en el sueño del Pongo una y otra vez. Al contrario, compañero. Si nuestros derechos están en juego, si las horas de sueño de nuestros padres están en juego, entonces esos deberíamos ser nosotros, salir a sentar nuestra posición de manera contundente, clara y coherente, debemos tener esa fuerza de acción que tuvieron esos estudiantes frente a Dinthilac, pero con la indignación bien dirigida y con la voz unánime y convencida de cuál es el mensaje que estamos dirigiendo. Porque, no vas a ser iluso, pues, los canales ordinarios ya nos han relegado una y otra vez, tal cual nosotros hemos relegado nuestro rol activo.

Entonces, ¿cuál es la “mejor manera” que van a proponer en la asamblea del 10 de diciembre?

2. No existió comunicación eficaz. Hasta bien desarrollado el día, muy pocos entendían el por qué de la indignación y qué es lo que realmente querían. ¿Invalidar la asamblea? ¿Reprogramarla? ¿Impedirla?¿Entendieron las autoridades? Cero claridad, y la pretensión difusa.

3. La asamblea nos encontró sin una posición cuajada. Por último, y donde todos nosotros tenemos responsabilidad es en la falta de un concenso claro en relación a nuestra demanda como estudiantes; es por ello que

es de vital importancia instar a la FEPUCP y la REA a ser los canales oficiales a fin de no generar duplicidad y confusión con respecto a un pliego de reclamos que no ha visto luz, aún, por la vía oficial.

Estos hechos evidencian que no solo tenemos que participar más activamente respecto a los derechos y situaciones jurídicas que queremos proteger, sino que como lo ha demostrado la experiencia ninguna autoridad lo va a realizar de oficio: ni aquellos que elegimos cada año para llevar nuestra voz, ni los administrativos, ni el mismo (já) defensor universitario. Ahora nos agrupa una vulneración común, pero el asunto de fondo es aún más delicado y urgente: los cobros ilegales solo han demostrado la política irregular y poco humanista que pasivamentehemos venido soportando. Porque, como es evidente, la devolución de dinero hasta el 2012 no se ha dado por el solo reclamo a Indecopi (porque por ellos la prescripción se va a interpretar de la maneramás favorable), sino por la presión mediática que esos estudiantes que han dado de su tiempo y vitalidad causaron debido a los plantones y expresiones públicas. La gran mayoría de alumnos PUCP sufre por los altos costos de esta universidad, y todo lo que ello conlleva; pero no tienen convicción alguna para indignarse por nada que ha vista de todos es una vulneración a una variedad de derechos.

Fuera de todo esto, el Defensor de Pueblo ha indicado que intervendrán en el caso de estos cobros ilegales, de acuerdo a las facultades que le confiere la constitución, para lo cual el fin no son solo la devolución de los ultimos 2 o 5 años en los que estos se realizaron, sino la persecución de la transparecia que debió imperar dentro de los principios y criterios de la PUCP. Toca entonces buscar una bandera común que impida que nos artículemos una vez levantados de nuestras aulas, toca corregir tanto la política de la indignación, como la del tecleo egoísta, salir de las aulas y notar que aún tenemos un rol dentro de la comunidad universitaria y la realización del fin de la universidad en sí misma.

 

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