No hay razón que justifique el cobro de moras ilegales. Las autoridades de nuestra universidad nos han engañado. Es más, han incumplido la ley. Han esperado a que un buen compañero haga las denuncias correspondientes y visibilice la funesta práctica para devolvernos lo nuestro. Considero que lo que ha hecho el rectorado es indefendible y merecedor de castigo, cuando menos unas disculpas públicas por atentar contra la economía y  la educación de los estudiantes.

Sin embargo, este no es el tema del que quiero hablar, sino de las consecuencias que este escándalo ha traído. En primer lugar, la sumamente válida protesta del viernes pasado dejó visibilizar nuestra unión como estudiantes ante causas justas. Alzamos la voz y poco a poco fuimos obteniendo resultados. Aunque viniese la policía de forma amenazadora, la protesta fue pulcra.

En segundo lugar, tampoco desmerezco el plantón de hoy en su totalidad. Solo me pregunto, ¿Cuál era la verdadera intención al no dejar pasar a ninguna persona que necesite entrar al edificio Dintilhac? Al margen, claro, de la pésima actuación del rector Marcial Rubio. La cual ha sido transmitida en gran parte de los medios nacionales. Supongo que el hecho de la fugaz convocatoria del Consejo Universitario en semana de finales ha elevado los ánimos. Pero si no lo hacían ahora, ¿Cuándo? Al parecer una muy buena parte del estudiantado ha tenido tiempo de estar en el plantón. La próxima semana son los  rezagados y la subsiguiente se cierra la PUCP. En las crisis hay que actuar con rapidez.

El aspecto más importante a destacar es el debate que se ha creado por redes sociales durante el desarrollo del día. Los estudiantes nos hemos polarizado. Para muchos el plantón de hoy ha producido una ligera violencia innecesaria y, lamentablemente, muchos otros la ven como necesaria. De hecho, algunos justificaron las revueltas violentas como medio para alcanzar sus causas. Es más, pusieron de ejemplo la desmedida y destructiva huelga de los “chalecos amarillos” en París transcurrida en días anteriores. Una en la que se quemaron carros, destruyeron comercios pequeños, trastocaron monumentos históricos, etc.

En cierto sentido, me asombró ver como un gran sector de los estudiantes priorizaban los fines sobre los medios. Sobre todo cuando defienden medios como la violencia ocurrida en París y la necesidad de actuar así en la universidad. Parece que nos hemos olvidado que la violencia solo trae más violencia. La historia tiene un cúmulo interminable de conflictos concatenados por violencia que creo no queremos repetir.

En otro sentido, me alegra que haya estudiantes que no se sientan representados por aquellos con concepciones maquiavélicas.  Como dijo Albert Camus “en política los medios justifican el fin”, la causa no justifica la violencia. Esto da pie a múltiples prácticas inescrupulosas y a desvirtuar la legitimación de la lucha por los derechos.

No nos pongamos al nivel de nuestro fantoche rectorado. Luchemos decente y pacíficamente como lo hemos venido haciendo.

Las opiniones emitidas en este artículo no necesariamente representan la postura de Letras al Mango.