Es que tampoco sé muy bien cómo escribirlo. Para este momento, tengo más de un par de entrañas pegadas a mi piel, mis huesos ya no existen; el límite que me contenía se ha dividido en pequeños sub espacios que conforman la nada, y sufro, sufro la nada.

Y es que ¿qué me inquieta? ¿qué mueve mi sangre de esta manera tan dolorosa? ¿qué hace que estas agujas penetren en la viscosidad que unifica mis tripas? Mi corazón es una tripa.

No hay lugar en donde ahora pueda posar la cabeza, nadie me persigue. El páramo está libre, la tierra no absorbe, creo que mis ojos funcionan (podrían).

¿Qué contiene a mis manos entonces en un infinito nudo de imposibilidades abstractas a las que jamás podré lograrles la imposibilidad?

¿Qué convierte a mi pecho en un inevitable cúmulo de mugre, suciedad, tiempo, hedores, sabores, malgastos, maleza, bichos, patas, anidaciones, estancaciones… inexistencia, y

Quiero comenzarme.

Quiero terminarme de una desesperada vez.

Sin que lo pienses llega un punto en el que tus pies han dejado de existir,

Para comenzar a tener diversos dedos

que se forman
como pequeños tumores incipientes
enajenados
ininvitados
encorazonados
viscerales
despreciables.

De alguna desesperante manera

la sangre cuando oscurece

pesa más de lo que pesaba

cuando no subía hasta el cabello.

Es que parece existir

una clara diferencia

en la naturaleza

de quienes aman y se extinguen:

la diferencia de la velocidad en sus latidos

(…)

la tristeza de entendernos

malescritos para el otro

con la forma incorrecta

para ser felices,

por lo menos,

pensando en alguno.

¿Nos imaginabas tan distintos?

Con la composición impar

las miradas desorbitadas

con la pregunta clásica que hasta cansa escribir.

Ahora no puedo ser más que un conjunto de texto html

fuera de esto

¿existirá mi sentir?