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Con mi práctica carterita viajera bien puesta en el hombro, un bolígrafo prestado y mi agendita “El Principito – Le Petit Prince” camine hacia el paradero y alcé la mirada. Mi micro se aproximaba.  Me senté y luego recordé que tenía compañía. Mi padre. Sábado familiar, hay que respetar las tradiciones a veces.

Por alguna extraña razón que no es muy ajena a ustedes pude disfrutar del camino. Creo que en charlas motivacionales se llama “motivación”. Pero no quiero desviarlos del tema.

Hace cerca de seis años que ya no resido en Barranco, mas me he rehusado a creerlo. Aún me gusta pasearme cual barranquina y sentirme parte de cada calle, de cada esquina. A donde me dirijo es uno de esos espacios diferentes donde pasean seres con un corte y un sentimiento único. Un sentir y un vivir independiente.

“La Feria” es un evento ya posesionado en la escena limeña y desde que me enteré de que volvía a abrir sus puertas me moría por recorrerla.

Esta iniciativa nace como un espacio abierto que reúne por temporadas a jóvenes emprendedores; desde diseñadores de moda hasta comerciantes innovadores y artistas plásticos. Todo esto en un marco alternativo que ahora  goza de una zona que sin duda encaja como anillo al dedo en esta sección.

La zona “Eco Feria” resume iniciativas deliciosas, saludables pero sobre todo creadoras de una consciencia con el espacio que nos rodea.

Mi primera parada es Huerta Viva y su propuesta de helados veganos.

Guayaba, mango, cacao, aguaymanto, coco, chirimoya con limón y girasol son algunos de los sabores que adornaban la pizarrita del stand de Paola. Ella me cuenta sobre su experiencia con la agricultura sostenible en el Valle Sagrado y su compromiso con la cocina vegetariana y vegana*.

Estos helados tienen una base de panela, stevia y frutas orgánicas de temporada. Sus sabor es increíble y mejor aún si los acompañas con crepes de manzana con canela, banana con canela, y maracuyá con mango. Los sabores no se limitan a estos y van variando según las frutas e ingrediente disponibles. Son totalmente distintos a los tradicionales, tienen que probarlos.

Paola me deja con una idea muy interesante que poco a poco logro solidificar en mi recorrido y a la que puedo resumir en tres palabras que le pedí que me dijera en relación a su visión respecto a la iniciativa de la permacultura*, y así a los helados veganos.

– Orgánico, sostenible y local/consciente – respondió convencida.

Mi siguiente stand fue una pequeño espacio de un proyecto que recibe el nombre de Las Vecinas eco-bar. Detrás del mostrador lleno de quequitos con un aroma maravilloso, me explican con un sutil acento español la idea de un consumo responsable mediante el rechazo de envases de plástico y papel, cómo hacer que subsista un negocio mucho más local donde no exista un costo de transporte y todas las acciones en cadena que lo demandan.

Las Vecinas eco-bar es un negocio ya posesionado en Barranco donde Zonia Zeña invita a consumir ricos pontajes en un ambiente hogareño y de decoración sostenible. Sus frutas y verduras son de procedencia orgánica. Quinua, trigo, panela; hay de todo.

Rescaté tres queques: el de zanahoria y banana, el de ricotta y granilla; y el de yougrt griego y maracuyá. Fui feliz de llevarme el último trozo del primero.

El olor a café hace que avance unos pasos y me tope con una pintoresca mesita de color madera con dos sillas. Un bella máquina con aires europeos y un cartel en tonos marrones me invitaban a hacer algunas preguntas.

Café Gourmet – Finca La Campiña está ubicada en Sachirio – Palomar y es una propuesta que va más allá de la simple venta de café. Desde 1954 traen una deliciosa bebida aromática con cuerpo y una delicada acidez para un público conocedor, y con ganas de conocer, que quiera encontrarse con un producto 100% orgánico. En la feria, además de tener productos envasados listos para la venta, cuentan con un barista que prepara delicados espressos, capuccinos y americanos a un precio para todo público.

“Café de comercio justo y directo”- nos señala Franco, dueño del negocio. Para decirles que se preparan para el Campeonato de Cafés Especiales – Francia 2014 próximo a realizarse en París. Unos conocedores, sin lugar a dudas.

Y así, ese delicioso olor a cafecito me motivó a seguir con mi recorrido. Pasé a un stand un tanto más tradicional.

La señora Helena, muy simpática, me mostró una línea de cosméticos hechos a base de productos vegetales peruanos. Se llaman MISHKI y me gustó mucho la crema a base de papa nativa y la de de muña para cutis graso. Además de objetos de decoración peruana como bellas mariposas de madera selvática y accesorios hechos de semillas; su mesita tenía las famosas hojas de Stevia. Embolsadas y listas para llevar a casa, estas hojitas son la salvación de muchas persona que quieren dejar el azúcar.

Este edulcorante natural tiene cero calorías, regula los niveles de glucosa e insulina en la sangre y  disminuye la ansiedad por ingerir dulces y grasas.

Y así, entre charla y caminatas cortas salté hacia La Huertita y Akuarimba. Son sazonadores naturales, hierbas aromáticas y especias sin químicos en su proceso  y por lo tanto orgánicas. Ellos se encargan de deshidratar, moler y embasar en pequeños pomitos estas maravillas que salvarán de carencia de sabor al plato de más de uno.  Los precios oscilan entre cinco a diez soles. Pedí que me recomendaran el más curioso y el elegido fue el sazonador para ceviche.

En ese mismo stand estaba Akuarimba que generó en mi una reacción personal. Son jabones naturales a base de leche de cabra, hechos con un proceso antiquísimo llamado saponificación al frío. Hay de quinua, canela, romero, cacao, lavanda y maracuyá.  Comprar jabones orgánicos es renunciar a la dependencia que tenemos hacia los petroquímicos de los jabones convencionales que son los culpables de interminables derrames de petróleo y qué decir de las emisiones como resultado de la combustión fósil.

Eliana Anaya es dueña de un stand que, debo admitirlo, me dio ganas de asaltar. Productos La Cabrita desde el valle Chillón de Canta aseguran su calidad al ser certificados e invitan a probar una variedad de sabores, desde Cabricebolla -queso de cabra con cebolla- hasta quesos semimaduros ahumados. También hay venta de aceite de sacha inchi, cacao orgánico Sol Naciente, productos para el desayuno como el Inca Shake, entre otros. La variedad es la bandera.

Finalmente mi recorrido termina en Vegetarian by Franco . Una propuesta amigable que une productos naturales y postres veganos. Entre ellos me quedo con la bebida de aloe vera y sábila -que calma la acidez y gastritis además de que mejora la digestión- y con las sales de maras en sus distintas versiones -maíz morado y kión con clavo de olor-. Casi me olvidaba, deben probar sus galletones veganos y comprar semillitas de Chia -el producto del año- .

Y así fue como les traje este recorrido, esperando que ustedes se enamoren de la Eco feria como yo lo hice.

Fanpage: https://www.facebook.com/laferia.pe?fref=ts

Evento: https://www.facebook.com/events/621282201242426/?fref=ts

collage de letras al mango