Por Juan Martínez

El día 5 de noviembre del presente se llevó a cabo la Asamblea de Delegados de la facultad de Estudios Generales Letras (en adelante EE.GG.LL), convocada y dirigida por los principales órganos de representación de esa facultad, sean la Mesa Directiva del Centro Federado de EE.GG.LL y el Tercio Estudiantil.

En la susodicha Asamblea, se discutieron las sanciones respectivas sobre el caso de los seguros falsos, el cual fue tema de discusión dentro de la Comunidad PUCP en general, después de la difusión de una serie de grabaciones hechas en una pasada Asamblea, donde se anunciaba por primera vez esta práctica irregular a oídos de los asambleístas.

Cabe mencionar que, durante el debate de los asambleístas y los representantes, los miembros de tal Mesa Directiva (los cuales me atrevo a señalar que forman parte de aquella agrupación criticada por sus “prácticas oscuras y nefastas”, conocida como Coherencia Universitaria) “se pasaban la pelota” cuando se buscaba al responsable del caso, además de “manipular la elección” cuando se sugirió que los delegados podrían ejercer su voto, pero que debían manifestar a qué agrupación política universitaria formaban parte.

Tras horas de discusión y varias intervenciones interrumpidas por la confusión e indignación de los delegados, se llegó a una decisión que, para quienes formamos parte de la inmensa comunidad universitaria, nos llena de indignación y nos demuestra qué tan bajo ha caído nuestra representación estudiantil: El CF de EE.GG.LL fue “blindado” mediante “falta leve” por mayoría de los votos emitidos por los delegados presentes que, presuntamente, habrían estando coordinando vía WhatsApp este “blindaje” hacia el CF.

Es aquí donde hago la siguiente pregunta: ¿No hemos aprendido nada?, ¿no basta con las irregularidades que se han cometido en el “Kongreso” en estos últimos años como para no repetir los mismos errores?, ¿es esta la “política universitaria” que nos define y que, de alguna manera u otra, demuestra nuestra incapacidad  para tomar acción frente a esta política que cada vez más cae a su punto más bajo?

La corrupción es corrupción, venga de donde venga, sea cual sea la persona, ideología política o agrupación que sigan estas prácticas repudiables. Nosotros no podemos permitir, como ciudadanos y estudiantes, que los mismos errores cometidos por nuestros gobernantes, a lo largo de nuestra historia republicana, se repitan dentro de nuestros sistemas de representación estudiantil, sino ¿de qué sirve entonces, salir a marchar y manifestarse en contra de la corrupción si, para colmo de males, permitimos estas conductas ilícitas que contribuyen a una degeneración de nuestros sistemas de representación estudiantil?.

Debo aclarar que esta columna no tiene fines políticos, ni de ninguna manera denigrar a las agrupaciones. Esta columna refleja la evidente ironía en aquellos que buscan el cambio de nuestra sociedad, corrompida y convulsionada a causa de numerosos casos de corrupción dentro de la escena política nacional; mientras que permiten irregularidades dentro de nuestros sistemas de representación, creyendo que esto no tendrá ningún efecto a largo plazo, cuando en realidad lo tendrá, y no nos gustará afrontar las consecuencias de “cooperar” con aquellos representantes que atenten contra la democracia interna y las necesidades del estudiante.