Desperté sin mucha hambre. Realmente no quería comer, pero sé que la idea de saltarse el desayuno no era algo de peso. Bien sé que es necesario comer y que, eventualmente, comería.

Hace unos días estuve reflexionando sobre una serie de asuntos personales. Ideas que al parecer no guardan ninguna relación directa con el tema de hoy, sin embargo, como suele suceder en la mayoría de mis ratos de soledad y reflexión, quieren y hallan formas de conectarse para que ahora ustedes puedan leerlas.

(Comprometerse. Ser parte de algo activamente. Dar tiempo. Poner tus ideas en acción. No desechar tus ideales. Arriesgar).

Tomé un desayuno rápido. Pan de quinua con palta, una infusión de manzanilla sin azúcar, queso fresco y medio vaso de yogur. 10 minutos después piqué algo de trigo atómico. Al parecer si tenía algo de hambre.

Ya les había contado que me estuve dedicando a la investigación. Quería aclarar dos palabras que anteriormente ya había mencionado (“vegetariano” y “vegano”) en mi artículo sobre “La Eco Feria” de “La Feria” en Barranco y, pues, creo que es importante no confundirlas, dejar atrás ideas erróneas y prejuicios para así generarles ideas más claras e informativas sobre ellas.

Hoy, como viendo crecer una flor, deseo que empecemos de abajo hacia arriba.

Raíces 

Revisar las ideas que surgieron de la sociedad vegana, conocida como Vegan Society, es la mejor manera de entender lo que engloba ser parte de este movimiento. Elsie Shrigley y Donald Watson fueron los pioneros en acuñar el término, y con el tiempo, más un buen grupo de seguidores, se fue solidificando esta idea que consiste en la búsqueda de medios de acción para acabar con el uso de animales para alimentación, recursos básicos, trabajo, caza, experimentación, entretenimiento y todos los usos que impliquen su explotación a manos del hombre.

“Podemos ver claramente cómo nuestra civilización actual está basada en la explotación de animales de la misma manera que las civilizaciones del pasado estuvieron fundadas en la explotación de esclavos, y creemos que el destino espiritual del ser humano conducirá a que en el futuro contemplaremos con horror el hecho de que el hombre se alimentó de productos hechos con los cuerpos de otros animales”. (Donald Watson, “The Vegan News”, nº1, 1944)

Cuestión de principios

El sentido de la iniciativa vegana es hacer algo distinto a comparación con otros movimientos referidos al bienestar animal. Por este motivo, según la Vegan Society, su ideal se ha materializado, y no, como en muchos movimientos, quedaron en una abstracción. El veganismo es un principio en sí mismo del cual se derivan ciertas prácticas.

En la alimentación, el principio vegano es aplicado del tal forma que es inadmisible usar algún alimento derivado de animales.

Al igual que el vegetarianismo, se puede adoptar este tipo de dieta por una vasta variedad de motivos. Desde humanitarios hasta por propia afición culinaria.

Los veganos creen que, como seres humanos, somos sujetos éticos y, por lo tanto, tenemos ciertas obligaciones con todos los seres sensibles; por ello, debemos otorgarles derechos tal y como los que nosotros gozamos. Ellos ponen especial énfasis en el derecho a la vida, a la seguridad del individuo y el derecho a estar libre de esclavitud y tortura.

¿Qué comes, vegano? 

El vegano usa la alimentación como un medio de apoyo al movimiento. En términos de la Vegan Society, podríamos decir que excluyen todo tipo de carne además de huevos, productos lácteos y cualquier ingrediente de origen animal.

Muchos veganos tampoco consumen alimentos que son procesados ​​utilizando insumos de origen animal, como el azúcar blanca refinada o algunos vinos. La mayoría de ellos también evitan el uso de todos los productos probados en animales; así como los productos no alimenticios de origen animal, como el cuero, la piel, la lana, etc.

Al encontrarse fuertemente ligados con lo natural, rechazan los productos transgénicos y prefieren consumir nada envasado. Últimamente conocí a una vegana que, incluso, rechazaba el gluten -ya habrán artículos para comentar ese tema.

Cosmovisión vegana

En un mundo vegano, los demás animales serían reintegrados en el equilibrio y la salud de la naturaleza, tal y como es en sí misma. El objetivo es alcanzar que los seres humanos consideren extraña la idea de usar a los animales para su propio provecho. Bajo este prisma, el veganismo significará romper con la concepción del amo y el esclavo en búsqueda de un equilibrio pacífico entre los animales, la mente y el corazón del hombre.

Pensamientos finales

Los veganos creen y viven por algo que muchos hemos olvidado. Son la “compasión” y el “compromiso” palabras que hoy han puesto como bandera en su lucha, y creo responden a una actitud muy humana. Yo lo resumiría en: “Dar y no recibir nada directo a cambio”.

Ellos se comprometen a cuidar a los animales como pobladores de la tierra en pos de beneficiar a todos los que lo habitamos. Dejar que la naturaleza siga su curso sin darle al ser humano privilegios, renunciar al placer por la carne,  ser conscientes de lo que la industria ha logrado con la idea de una masificación. Es un compromiso bastante grande si lo comparamos con todo el proceso histórico por el que ha pasado el consumo de alimentos.

No tenía un objetivo marcado al escribir estos dos artículos más allá de aclarar algunas dudas respecto a la diferencia entre ser vegetariano y ser vegano; sin embargo, esto me llevó a una reflexión. Ambas formas de alimentarse, además de genera mejoras en la salud, implican una actitud distinta frente a la masa, a la sociedad actual. Es liberarnos de viejas ideas que nos han sido impuestas por una sociedad de consumo que permite al hombre un uso indiscriminado de la naturaleza y los que viven en ella, mientras esta genere una serie de mercancías. Productos que muchas veces parecen obtenidos “inofensivamente” y se nos presentan como saludables. ¿Cuánto hay de verdad? ¿Cuánto es ficción?

Habremos de seguir investigando al respecto.

Este es el cierre de la edición doble, aunque seguiré la próxima semana con ustedes indagando, enseñando y aprendiendo. Ya se vienen las cápsulas del saber y alguna que otra receta. Sigan en movimiento, no usen el ascensor, cuídense del sol y nos vemos el lunes.

 

 

  • m-cd

    Personalmente, creo que los veganos son unos fanáticos. Llegar al punto de negarse del gluten o de la miel es un extremo total. Asimismo, algunos vegetarianos tienen el discurso ridículo que no quieren dañar a los animales y, sin embargo, usas prendas de cuero y similares, pero cada loco con su tema.

    • Andrea Palomino Luna

      Totalmente de acuerdo. Mi intención con este artículo era rescatar
      la ideología positiva y a los veganos comprometidos -con los que he he
      ido interactuando-. Como tu bien dices existe fanatismo y pues se dan
      distintos motivos (salud en su mayoría) por los cuales algunos
      vegetarianos y veganos se niegan ciertos alimentos. La
      falta de coherencia entre algunas personas que se hacen llamar vegetarianos con el vegetarianismo, el utilizar prendas de cuero e ir a zoológicos -actividades que atenten con
      los animales- pues siempre ha cuestionado y es un tema del cual se viene debatiendo desde ya
      hace unos años. Lo que se aspira es que las personas generen respeto respecto a como se ven, como se alimentan, la convivencia con otros seres y el trato que les dan, con el entretenimiento, etc. No siempre se va a lograr mas creo que los que
      lo se dan la oportunidad de adentrarse en un proyecto de vida así tienen un gran mérito.