La historia de cómo surge este primer artículo se resume en la más pura y saludable curiosidad. Esa curiosidad casi igual a la de un niño pequeño escuchando a los adultos conversar sobre temas de los cuales no puede opinar. Diálogos que suceden cuando ya debería estar calientito y soñando en su cama.

Sé, por experiencia, que a veces, sin darse cuenta, los padres “malcrían” un poco a sus hijos. Es natural.

Hoy, siendo madre de mi curiosidad, tenía que darle el gusto de saciar ese ímpetu por ella, por mí y por ustedes. Así que iremos, como aprendiendo a gatear, paso a paso.

 

¡Empecemos!

Existen muchas ideas y especulaciones respecto al origen del término “vegetarianismo. Una de ellas es la que brinda el diccionario  Webster. Este define “vegetariano” como el resultado de combinar los términos “vegetal” y “ariano” -este último significa creyente. El mismo diccionario define también vegetarianismo co­mo “la teoría o práctica de una alimentación a base únicamente de vegetales, frutas, semillas y frutos secos”. Ambas definiciones parecen apuntar a lo que buscamos, sin embargo existe una historia de un corte diferente, y con una visión de este término en cuanto a un estilo de vida. Aquí vamos.

Geoffrey L. Rudd, primer secretario de la British Vegetarian Society, cuenta que fueron los vegetarianos ingleses los que usaron por vez primera esta palabra en 1842. Ellos consideraron inade­cuados los términos “dieta vegetal” y “dieta sin carne” como forma de resumir este estilo de vida.

Pausa para algo interesante. “Vegetariano” deri­va del voz latina “vegetas” que significa completo, fresco, lleno de vida. Homo vegetus es una expresión que en latín describe a una persona vigorosa física y mentalmente.

Con este término, “vegetariano”, los ingleses querían darle un sentido filosófico y moral al tipo de vida que poseían. No se limitaban a promover el uso de vegetales en la dieta, sino que significaban una nueva forma de vida.

Básicamente, la palabra refuerza la idea de que una persona, entre otras cosas,  se abstiene de comer carne y pescado, pudiendo (o no) dejar de comer huevos y productos lácteos.

A un vegetariano que consume leche y sus derivados, además de huevos, se le denomina ovo-lácteo vegetariano. Al que no consume ningún producto de origen animal lo llamaremos “vegetariano estricto”.

 

La problemática 

Creer que un vegetariano solo vive de comer vegetales y frutas es una idea bastante limitada e incompleta.  Muchas personas, entre ellos médicos y dietistas, están en contra o mantienen críticas a esta forma de vida porque no conocen que también consumen otros alimentos para el buen funcionamiento de su dieta, como son las semillas, los frutos secos, las algas, entre otros que iré mencionando en próximos artículos. ¡Atentos a futuras recetas y datos interesantes!

Como cualquier filosofía, el vegetarianismo tiene sus fanáticos. Hoy existen todo tipo de vegetarianos, desde aquellos que adoptaron la dieta por problemas de salud, hasta los que hoy son parte de voluntariados y miembros activos de organizaciones como Green Peace o PETA.

 

Veggies de hoy 

En estos últimos años, la alimentación saludable se ha vuelto una tendencia por demás creciente. La colonia veggie ha aflorado y ve al vegetarianismo como un estilo de vida libremente adoptado, no como una carga. Muchos de sus miembros son muy selectivos: prefieren mercados a supermercados o rechazan los productos con preservantes. Pero, sobre todo, disfrutan de comer lo que ellos mismos han preparado, y se maravillan de que el público en general los considere unos penitentes, mientras ellos simplemente lo adoran.

Eso sí, ser vegetariano implica que tengas un “guardadito” de dinero extra. No puedes olvidar comprar y  comer tu porción de frutos secos y algas. Puedes incluir los frutos secos en sándwiches, salsitas o comerlos solos. Con las algas hay que ir despacio: puedes colocarlas en un guisito estilo oriental, hacer tu sushi vegetariano… ya va a la creatividad de cada uno.

Es bastante interesante como ser vegetariano ha cambiado la vida de muchas personas, sobre todo las que tienen sufren de colesterol alto, enfermedades al corazón, elevados niveles de úrea, hígado graso, entre otras.

También juega un papel muy importante las convicciones morales y el compromiso con la naturaleza y los seres vivos que viven en ella. Ayudar nunca está de más.

Este artículo no ha llegado a su fin pues tendrá una segunda parte que tocará el tema del veganismo. Tomen mucha agua, qué no los agarre desprevenidos el sol y sigan en movimiento. ¡Nos vemos el próximo lunes!