Hace algunos meses, en el Día de la Mujer, les hablaba sobre el documental “Girl Rising” y las historias de muchas niñas alrededor del mundo que se enfrentaban a situaciones extremadamente duras. Ellas han encontrado la valentía para tomar acción, y generan el cambio a través de sus iniciativas. Junto a las historias de coraje en el documental, mencioné a Malala Yousafzai, activista pakistaní, que con solo 17 años acaba de ser galardonada con el premio Nobel de la Paz, convirtiéndose ella en la ganadora más joven del Nobel en cualquier categoría.

La historia de Malala está llena de coraje por donde se la mire. Con tan solo 13 años, Malala comenzó un blog en el que narraba su vida diaria bajo el seudónimo Gul Makai. Aquí denunció cómo el régimen talibán restringía cada vez más la vida en Pakistán y atentaba directamente contra los derechos de las mujeres, especialmente respecto al acceso a la educación. Cuando la educación fue prohibida y empezaron a asesinar niñas, Malala decidió quedarse y seguir luchando porque las niñas pudiesen estudiar. Incluso luego de ser amenazada de muerte, no se detuvo y ni un intento de asesinato ha podido apagar su clamor.

Malala y su familia están refugiados en el Reino Unido desde que un disparo en la cabeza casi callara su voz. Desde entonces, ella ha escrito un libro y no ha parado de denunciar la situación radical que se vive en su país. Además se ha pronunciado sobre otros casos como el secuestro de niñas en Nigeria. Malala es un ejemplo de lucha constante por la equidad, por su incansable esfuerzo en busca de acceso total a la educación para todos los niños.

Hay más ejemplos de lucha. Hace poco escuchamos el poderoso discurso de Emma Watson en la ONU. Ella resaltaba cómo la equidad de género es responsabilidad tanto de hombres como de mujeres, pues finalmente afecta a ambos.

Esto es solo la punta del iceberg. En el mundo hay millones de heroínas anónimas que se enfrentan diariamente a la adversidad para probar que son capaces de mucho. Del mismo modo, millones de hombres respetan a las mujeres y proponen espacios equitativos en los que ellas pueden demostrar su potencial.

Todavía hay mucho por hacer. Dentro de la problemática de la inequidad de género, es importante tratar más temas como los derechos de los grupos LGBTI o el encasillamiento del hombre como “macho” que no puede mostrarse emocional. No obstante, es grato saber que se reconoce la lucha de alguien tan fuerte como Malala y que existe en el planeta tanta gente buena dispuesta a dar todo para cambiarlo. La idea ahora es seguir estos ejemplos y buscar hacer de este un mundo mejor.