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En el marco de la discusión sobre la unión civil no matrimonial entre personas del mismo sexo, lo cual sería un primer paso hacia el respeto y reconocimiento de los derechos de las personas LGTBIQ, es relevante plantear una evaluación de la universidad en relación a la situación dichas personas en nuestro centro de estudios. Si bien en la PUCP hay iniciativas que buscan eliminar la discriminación por razón de la orientación sexual o identidad de género, se tiene que señalar que todavía hay diversos obstáculos para cumplir este objetivo. En esta última semana han ocurrido dos hechos que dan prueba de ello.

El día 20 de septiembre, el decano de EE.GG.LL, Pablo Quintanilla, mandó un correo a todos los estudiantes de la facultad en respuesta a un pronunciamiento que difundió el grupo por la diversidad sexual de la católica, Gpuc, a través de las redes sociales. En este se expresaban una serie de críticas al decano entre las cuales se destacó la poca disposición que este había mostrado en determinadas oportunidades para facilitar actividades organizadas por el colectivo. Entre ellas se mencionó la propuesta denegada de realizar una performance Drag Queen en la rotonda y la alusión a que las ponentes trans que participarían en una ponencia debían ser reemplazadas por personas más “académicas”.

En la respuesta de Quintanilla se alegó el siguiente motivo: “Lo que no se permite es los actos militantes, propagandísticos o proselitistas, de ningún grupo o asociación. La razón de ello es que, de hacerlo, tendríamos que permitir marchas de los diversos partidos políticos o grupos ideológicos, lo que afectaría el normal desenvolvimiento de la Universidad”. ¿Qué tipo de proselitismo ve el decano en una performance Drag Queen? Aún si fuese considerado como un acto político o “ideológico” ¿Acaso a los partidos de la universidad como IU o Unes se nos impide realizar actividades políticas y propagandísticas? Este intento de argumento del decano para defender el haber impedido que se realicen eventos como los mencionados es desdeñable. La universidad, al ser un centro de formación y de construcción de ciudadanía, es un espacio en el que la discusión política así como la reivindicación y visibilización de sectores de la sociedad excluidos no debe estar ausente.

En otras facultades, como en EE.GG.CC,  los decanatos no han presentado ningún tipo de limitación a las actividades propuestas por el grupo Gpuc, por el contrario, se les ha dado las mismas facilidades que a cualquier otra agrupación, como corresponde. Es lamentable que nuestro decano no muestre en su accionar la misma disposición que sus pares, y es más lamentable aún que en el correo que envió a toda la facultad, en vez de disculparse y rectificarse frente a estos hechos, persista en la misma actitud, brinde información inexacta – por no usar otro adjetivo – sobre las actividades propuestas por Gpuc y se victimice frente a un reclamo justo de dicha agrupación con frases como “No estoy dispuesto, sin embargo, a permitir que se mienta sobre mí de manera descarada”.

Desafortunadamente, este no ha sido el único suceso en la semana que evidencia las barreras aún presentes en nuestra universidad para lograr alcanzar una PUCP realmente plural y libre de discriminación. El jueves 19 el CAPU realizó un taller de “formación” titulado “Ideología de Género” en el que más que formar,  se satanizó y desinformó sobre el feminismo y los estudios de género. Asimismo, se hicieron manifestaciones explícitas contra las relaciones homosexuales, aduciendo que si ahora nos relacionamos entre personas del mismo sexo luego nos podríamos relacionar con plantas o animales y se perderían los derechos humanos.

Este tipo de actividades son expresiones abiertas de homo/lesbo/transfobia que deberían ser categóricamente rechazadas por la comunidad universitaria puesto que atentan contra la dignidad de nuestros compañeros y compañeras LGTBIQ. Es preocupante que un evento semejante sea permitido y tenga todas las facilidades para realizarse mientras que en EE.GG.LL el decano pone trabas a un evento con ponentes trans por no ser “suficientemente académicos”. Asimismo, se hace relevante plantear cómo podemos hacer del CAPU un espacio más abierto, que pueda representar un espacio de diálogo y debate pero manteniendo el correspondiente respeto hacia todas las personas.

Finalmente es importante señalar que la tarea de eliminar toda forma de discriminación contra las personas LGTBIQ en la universidad (y también fuera de ella) sea asumida por todos colectivos universitarios y demás estudiantes no organizados. Así como también es nuestro deber, exigir a las diversas autoridades de la PUCP, a sus docentes y trabajadoras/es que asuman este mismo compromiso.

Aymara León Cepeda

Miembro de Izquierda Universitaria