Cuando un mundial de fútbol y un jugador clave para la selección peruana están en tela de juicio, el pueblo peruano peleará con sudor y lágrimas hasta lograr su cometido. Evidentemente, la historia de Paolo Guerrero, el capitán de la selección, es una historia de novela. Una historia que, por fuerzas externas, quería acabar antes de tiempo. Sin embargo, gracias a la entrega de todo un país y, en especial, a la del jugador en cuestión, siguió adelante escribiendo nuevos episodios. Es una historia que unió a la característica individualidad peruana y la convirtió en una sola esperanza nacional.

La pregunta es la siguiente: ¿qué tiene que ver un tema deportivo con la literatura? Pues, dicen muchas personas que la literatura plasma el contexto en el que ha vivido el/la autor(a); o, un contexto inmediato a él/ella. Es por ello que, aunque se trate de un relato real maravilloso o uno de realismo puro, el anclaje de la ficción con la realidad estará presente de alguna manera: a través de un personaje, de un hecho particular en la historia, entre otros. La fiebre del mundial no solo ha golpeado en apariencia a los países participantes -en el sentido de que las poblaciones se han vestido con los colores representativos de sus patrias-, sino también en el turismo a la sede de este mundial (Rusia), y, evidentemente, a los escritores y periodistas que se dedican a sacar notas especializadas en fichas técnicas de los equipos, atractivos turísticos en Rusia o curiosidades de los jugadores más destacados. Sin embargo, este artículo no se concentrará en esa literatura contemporánea sobre Rusia 2018; se concentrará en uno de los más grandes poetas y escritores peruanos: César Vallejo.

Es bastante curioso cómo un escritor de la primera mitad del siglo XX puede conectarse con la realidad peruana del siglo XXI; sin embargo, gracias a la magia literaria del poeta esto es totalmente posible. César Vallejo escribe su poema “Masa” en el año 1937, basándose en 2 temas principales: la guerra y la muerte. ¿Cómo conectar esto con el caso de Paolo Guerrero? Primero, habrá que leer el increíble poema:

 

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

 

Como se comentó, los ejes principales del poema -fáciles de identificar- son la guerra y la muerte. Se describe a lo largo de este escrito la situación de un combatiente caído tras una guerra, su lucha constante con la tan próxima muerte y el apoyo de toda una población para revertir este hecho. Para muchos, conectar la esencia de este poema y la riqueza del mismo con un “mero tema coyuntural” sería descabellado. No obstante, realizar una analogía entre el caso de Paolo Guerrero y el poema de Vallejo es pertinente. Por ello, a continuación, se hará la analogía antes mencionada.

Fueron 8 meses, aproximadamente, los que el 9 de la selección peruana estuvo parcialmente muerto. Una muerte que significó no solo el retiro temporal del deporte de sus amores, sino también una constante lucha por parte de él, de sus compañeros y del pueblo peruano por hacer de esta muerte solo un paso efímero en ella. Una muerte que iba a significar -en caso que se llegase a concretar-, no el dejar literalmente la vida, pero sí, una metafórica amputada de piernas y el abandono de aquello para lo que él vive: el fútbol.

Al inicio del caso, un círculo muy cercano al jugador fue su principal apoyo, pues los medios de comunicación o figuras públicas no tomaron la iniciativa de apoyarlo, debido a la veracidad en torno al caso de Guerrero. Una segunda recaída de muerte ocurrió hace menos de un mes, cuando Paolo Guerrero recibió una sanción de 14 meses por parte del TAS, lo cual haría que su participación en el mundial de Rusia 2018 no sea posible. Para ese entonces, millones de peruanos estaban unidos para defender al ídolo de muchos; incluso, se llegó a reducir la calificación de la página oficial de la FIFA en Facebook al puntaje mínimo, hecho que evidenció la fuerza con la que luchaba todo un país. El aliento, la confianza y el cariño hacia Paolo, presentes en la sociedad peruana, no bastaban para que el TAS permita que el 9 de la selección pueda participar en Rusia 2018. La historia ocurría tal como escribió Vallejo: “¡Tanto amor y no poder hacer nada contra la muerte!”

Sin embargo, esta historia dio un giro inesperado y tuvo el desenlace que todo el pueblo peruano deseaba. En las primeras horas del 31 de mayo del presente año, el Tribunal Federal Suizo comunicó que acepta la medida cautelar presentada por la defensa legal del jugador. Paolo Guerrero podrá jugar en Rusia 2018, ya que su castigo iniciará cuando el campeonato mundial de fútbol haya culminado. Toda una fiesta para el pueblo peruano. Una alegría para todos los hombres de la tierra que le ofrecieron su apoyo incondicional al jugador. Paolo, de triste a emocionado, igual que su selección y sus hinchas, se incorporó con un abrazo, y “echóse a andar” por el camino del fútbol y la gloria.