Introducir a uno de los más grandes referentes de la Literatura peruana y latinoamericana siempre es complicado. César Vallejo es quizá, en el Perú, una de las mentes más creativas y atormentadas a la vez que logró condensar un cúmulo de introspecciones tan disímiles en versos incomparables. Desde la afligida dubitación sobre la muerte en los Heraldos Negros, pasando por la conflictiva experiencia del encarcelamiento que da contexto a la enredadera de Trilce y concluyendo con un acercamiento al compromiso social en Poemas Humanos, Vallejo ha generado un grandioso cuerpo poemario que lograría trascender las barreras de la comunidad literaria. Era cuestión de tiempo para que aquella lírica se libre del papel y se inserte en el entorno musical.

 

Ciertamente, adaptar el verso de Vallejo a las formas musicales contemporáneas es, de por sí, una tarea compleja que requiere de un fuerte grado de responsabilidad e incluso precisión. No obstante, dicho desafío fue afrontado por Carlos Guerrero, dueño del sello discográfico Zona103 Records, quien concibió la asombrosa idea de reunir la obra poética de Vallejo musicalizada con cierta particularidad: combinar la sonoridad del rock and roll con la literatura vallejiana. Con la participación de 15 artistas nacionales del género, nace “Los pasos lejanos: tributo rock a César Vallejo” (2007) con auspicio del Centro Cultural de España.

 

El disco está conformado por una perspicaz selección de poemas que encuentran su propio concepto gracias a los matices entre post-punk, art rock, pop, punk y hasta blues que se perciben en esta recopilación. Además, el repertorio propone apartarse del mal vicio del centralismo con la atinada inclusión de grupos procedentes de Trujillo, Chiclayo, Cusco y Arequipa. Sin embargo, a pesar del escollo que implica elegir solo 5 canciones de esta producción, a continuación se presentarán aquellas que se consideran imprescindibles sin ánimo de sentirse estrictamente jerarquizadas.

 

Piedra negra sobre piedra blanca

Comencemos con el desconsolado presagio de Vallejo sobre su muerte: «Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo». Los encargados de interpretar uno de los poemas más famosos del poeta fueron Voz Propia, quienes reconstruyeron la lírica de aquella visión solitaria de la muerte del poeta para adaptarla al formato de una oscura canción. La desmotivada voz confiere una atmósfera de desaliento a la obra al ser presa de un destino inevitable que, a pesar de narrar la muerte del mismo escritor, de alguna forma expresa un alivio que hace frente a la obsesión que el mismo Vallejo tenía con el fin de su vida.

 

 

Lluvia

A pesar de ser uno de esos poemas escondidos de Los Heraldos Negros (1918), Extraño Deseo (Trujillo) supo cómo ofrecerle protagonismo en este recopilatorio. Es quizá aquí donde se aprecian uno de los riffs más originales de guitarra que acompañan la poesía de Vallejo con exactitud. Además, conservan la lírica original y con un post-punk con atisbos de claridad (a pesar de la caída del aguacero) convirtieron estos versos en una pegajosa melodía.

 

 

LXXIV

El tema que inaugura la experiencia poética de este LP está a cargo de los mismísimos Rafo Ráez y los Paranoias. Fieles a su estilo, con elementos de blues y rock and roll logran musicalizar con excelencia uno de los poemas que conforman Trilce, la obra más vanguardista y difícil de entender del poeta en constante mención. Es aquí donde la  singularidad de los solos de guitarra transportan a Vallejo a las década de los 60’s, sin sentirse extraño ni desorientado.

 

 

España, aparta de mí este cáliz

En un constante diálogo con el rock clásico, Los Drugos consiguen penetrar en el escenario configurado por César Vallejo y presenciar la historia desde una perspectiva única de primera persona. La estupenda habilidad performativa de Drugo Bazto, vocalista del grupo, les otorga el reconocimiento a la mejor interpretación de Vallejo que se encuentra en el disco.

 

 

Heces

Por último, una de las atmósferas musicales mejor trabajadas del disco se puede apreciar en la interpretación que Campo de Almas le da a Heces. La introducción nos deja pistas de la temática, incluso para aquellos que desconocen el poema. Los teclados y guitarras nos remontan a la sonoridad de la nueva ola, la cual comprende composiciones con una temática predilecta: el desamor. Sin embargo, las distorsiones se encienden en el clímax del poema, el cual manifiesta un dolor profundo del poeta por el fin irremediable de una relación amorosa. A su vez, el juego entre puntos altos y calma aparente produce una sensación de compasión y pena a lo largo de la canción que conmueve sin mayor esfuerzo.