10703616_10201680073563263_6072030715697518101_nMartes 7 de octubre. Sentada en la carpeta esperando a mi profesora de Psicología, decido revisar mi correo PUCP con la esperanza de encontrar alguna nota de los últimos dos controles que había dado en esa última semana. Lo que encontré fue algo mejor. Hacia algunas horas había mandado, por simple curiosidad, o por las ganas de tan solo intentarlo, un correo al contacto que poseía del dúo de indie folk, Alejandro y María Laura. Mandé el correo con la esperanza de poder pactar una breve entrevista entre la que escribe y este singular dueto. Grandísima fue mi sorpresa, debo admitirlo, al recibir un mensaje en el que aceptaban darme esta entrevista y, -lo mejor- ¡antes de lo que hubiera esperado!

La cita se dio el jueves 9 de octubre. Con la ayuda de una camarógrafa – además de una gran amiga- asistí a Atico a la hora pactada. Los nervios los sentía a flor de piel por diversos factores: por la primera vez reportando y por el hecho de ser uno de mis grupos musicales favoritos. Como un buen amigo dice: respira. Fue satisfactorio.

Alejandro y María Laura, además de fabulosas y sencillas personas, son un dueto de indie folk conformado hace aproximadamente seis años. Aparte de ser cantantes, componen sus propias canciones. Ambos, a la par de ser esposos, fueron alumnos de la PUCP, de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación para ser más exacta. Se conocieron ahí y, como sucede en casi todas las parejas, por esos juegos del travieso e impredecible destino, se conocieron y se enamoraron. Este dúo tiene en su línea de vida dos álbumes propios (“Paracaídas” y “Fiesta para los Muertos”), además de diversas presentaciones en diversos lugares como “La Feria del Hogar”, CCPUCP, entre otros.

Al hablar de sus inicios, los chicos me comentan que salió como algo natural, algo no planificado – como suceden las mejores cosas en esta vida- como un proyecto no consciente, por así decirlo. Con el transcurrir del tiempo, pudieron darse cuenta de lo fantástico que este proyecto podía a llegar a ser, y en base a esto, empezar a hacerlo más grande- auto gestionándose-. Han recibido un gran respaldo de su casa de estudios, que es la PUCP, y esto es algo que merece ser resaltado. Los apoyaron con la financiación de su segundo disco, y por eso -comentaron- estarán eternamente agradecidos.

Con dos discos bajo el brazo, me entró la curiosidad de conocer qué influía en la composición de sus canciones. “Particularmente,” -dice Alejandro, “no nos inspiramos en nada, es algo un tanto misterioso, no es algo que nos encierra a nosotros mismos, para eso está la creatividad”. Respecto a sus canciones -me comentan- no tienen una en especial, aunque Alejandro, y concuerdo totalmente con él, siente un especial encanto por La Abuela de Alejandro y Alimentar. Con María Laura la situación es un tanto distinta: “Tengo mis etapas… hay diversas canciones que me divierten a la hora de interpretarlas; canciones que me conectan de alguna forma”.

Alejandro y María Laura se encuentran próximos a una presentación en un festival de Nueva York. Respecto a sus presentaciones en el Perú, el concierto de mañana, 1 de noviembre, será la última que darán para este año 2014. Ellos prometen un concierto a lo grande en el auditorio del Colegio Santa Úrsula, con importantes artistas internacionales, además de grandes sorpresas. Es un concierto que, a título personal, no me pienso perder. Las canciones de este dueto me transportan de alguna manera, a un mundo distinto. La melodiosa voz de María Laura y los acordes de guitarra de Alejandro son la perfecta combinación hecha vida en una canción. Así que tú, si tienes una computadora cerca, o algún dispositivo con Internet a a la mano, dale YouTube y búscalos.Te encontraras con una gran fiesta, una gran fiesta para los muertos…