Esta es una sección de opinión, el contenido de los artículos es propiedad de los autores individuales. Letras al Mango no se responsabiliza por las opiniones o comentarios expresados aquí.

En el último artículo (http://goo.gl/23EHWn), se propuso que para las próximas elecciones al Centro Federado (CF) de Letras, agrupaciones como Izquierda Universitaria (IU), Cambio Democrático Estudiantil (CDE), Libertad Crítica (LC)  junto a algunos independientes debían realizar una alianza electo-gubernamental basándose en el consenso democrático y ejecutivo en pro de la facultad. Debido a la propuesta, recibí mensajes y comentarios, durante la semana, que debatían un punto de dicha alianza: ¿por qué solo dejarlo en una alianza electo-gubernamental para el CF de Letras? Además, se preguntó ¿por qué se hizo la propuesta con estas agrupaciones y no con agrupaciones como Refundación Comunista (RC) o con Juventud Comunista – Patria Roja (JC-PR)? Creo que dichas dudas están unidas y son troncales, puesto que, definitivamente, son legítimas y necesarias de resolver.

Es importante señalar que la política no puede realizarse sin ser realistas. Como inciso, es relevante señalar que “ser realistas (en política)” no es, necesariamente, un concepto negativo. “Ser realista” no es un defecto ni es una invitación a la corrupción o a la falta de moral. Aun menos es una invitación a dejar de soñar. A menudo se menciona que ser relista es contrario a ser soñador, cuando para soñar, uno necesita partir de la realidad que desea cambiar.

Por ello, en el artículo anterior, la propuesta de una alianza entre IU, CDE, LC y/o independientes para el CF de Letras buscaba ser un inicio realista para un proyecto que buscaría ser mayor y que debiera ser conversado y debatido entre agrupaciones interesadas. Como se señaló, desde la preparación para una campaña en conjunto y, luego, en una eventual gestión, se podrían concretar proyectos en común no exclusivamente en la facultad de Letras, sino, también, fuera de este terreno que pueda incluir a grupos como RC y/o JC-PR. Dicho desenlace tendría tanto aspectos positivos como pasivos, los cuales son importantes de analizar.

En primer lugar, al pensar en una mayor coordinación entre todas o algunas de las agrupaciones mencionadas (IU, CDE, LC, RC, JC-PR) e independientes afines se lograrían beneficios tanto en lo electoral como en lo no electoral.

Sería osado señalar que aquellas agrupaciones enlistadas son todas de ideología izquierdista; sin embargo, poseen perspectivas, proyectos y rivales en común: 1) Principalmente, las mencionadas poseen un interés en politizar el medio en el que se desenvuelven. En este punto, no solo son interesados de la política universitaria, puesto que consideran relevante investigar y pronunciarse sobre temas de la política nacional sin descuidar a la primera. 2) Por otro lado, en teoría y discurso, las mencionadas desean un cambio en la política universitaria de la PUCP. Concuerdan en un discurso de reforma que está basado en una inclusión de los “no politizados” a la política para la toma de decisiones. En más de una ocasión, sus discursos han sido basados en el empoderamiento de los alumnos-ciudadanos. 3) Los rivales políticos (que es diferente a enemigos políticos) de estas agrupaciones son Unión Estudiantil y Coherencia Universitaria. Se menciona a esas, puesto que, de manera electoral o gubernamental, existirían menos probabilidades de unión con alguna de estas dos que con la mayoría de aquellas cinco. Por dichas razones, los cinco grupos podrían trabajar unidos pensando en futuro.

Electoralmente, estas agrupaciones dejarían de pugnarse votos. Al tener discursos semejantes y llegar a electores que buscan cambios en la política universitaria, se crea en este posible elector la obligación de elegir entre dos o más grupos que plantean ideas semejantes para un mismo cargo. Esto reduce las posibilidades de dichas agrupaciones para lograr llegar a cargos de poder. Un ejemplo sucedió en las elecciones pasadas en el CF de Letras. La lista de CDE y la lista asociada en el medio con IU se anularon mutuamente, puesto que hubo discursos y planes de trabajo sincronizados que pusieron al alumno en duda entre ambas. No se podría afirmar que de haberse unido estas listas, se hubiera logrado una victoria, pero sí podría afirmase que la cantidad de votaciones hubiese sido mayor. Fuera del campo electora, una alianza entre estas agrupaciones lograría una sincronía en sus actos y movimientos políticos en centros de debate como la Asamblea de Delegados Numerarios o la Asamblea de Delegados Fepuc. Si se logra una buena organización existiría la probabilidad de, en caso estar en el oficialismo, tener mayor dominio sobre el control de daños ante denuncias o propuestas y, en caso estar en la oposición, tener mayor cantidad de votos que logren una mayor herramienta de negociación.

En segundo lugar, la misma alianza poseería también pasivos que son relevantes tanto en lo electoral como en lo no electoral. En el primer campo, una unión podría significar una descoordinación interna, puesto que habría que plantearse la jerarquía de decisiones y, sobre todo, el cómo se llega a estas. Esto podría desencadenar en un conflicto que determine un corto plazo de existencia a dicha alianza. Fuera del campo electora, existen entre estas agrupaciones disputas entre ellas mismas e incluso personas han rotado de una a otra, debido a que, si bien existen similitudes, también existen detalles que marcan diferencias en sus proyectos. En conclusión, cada agrupación posee sus defectos de organización los cuales, al combinarlos, podrían sumar desenlazar negativamente en una macro organización desestructurada.

Desde aquí, se propondría que el primer paso para una unión no sea la conformación de una agrupación política. Se propondría realizar primeros contactos que logren funcionar como experiencia de reconocimiento para evaluar el desempeño de estos actores en conjunto. Esto para que, al detectarse las deficiencias, puedan ser corregidas y superadas. Dichos primeros contactos, se podrían realizar perfectamente en épocas de campaña (gremio y cogobierno) y en Asambleas (tanto de CF como de FEPUC). Posterior a los primeros contactos, podrían pensarse en proyectos no electorales juntos que evidencien los intereses de cada grupo para ya realizar, como paso final, una decisión al debate de en qué concluir: ¿Coordinadora, Frente o una sola agrupación para todos? Por supuesto, ninguno de los pasos podría ser realizado sin la sinceridad y confianza de cada agrupación en pro de una unión político-universitaria en la PUCP que, como es evidente, posee un mayor saldo positivo al estar unidos que al seguir fragmentados.