Estos últimos días me he encontrado feliz,
y veo a mi hermana llorar, y le he dicho:
“Cambia algunas cosas, ya va a pasar.”
Y veo en mamá una nostalgia inusitada
y no he entendido la razón.

Estos días de felicidad,
para mí se han vuelto eternos,
y en esta eternidad, no he podido encontrar dolor.
Papá se ha acercado y me ha susurrado al oído: “Despierta,
el tiempo es finito para ti.”
Mi hermana ha cambiado algunas cosas y ya está mejor.
Mamá, se ve cada vez más animada.
Y mi pequeña eternidad parece nunca acabar;
en ella me he refugiado, los días pasan, uno tras otro,
y su noción inmediata se ha desvanecido.
Sigo pensando en papá, y al recordarlo, sus palabras resuenan en mí.
Despierta, despierta, ¡qué dificultad más grande la que no se ve!,
el tiempo pasa y me he engañado,
a veces olvido que esta eternidad que envuelve y adormece,
no debe volverse en un todo, puede ser demasiado tarde,
cuando el efecto del loto se haya terminado.