Miércoles 17 de abril de 2019. En un principio, era una fecha más del calendario. Las celebraciones por Semana Santa se avecinaban y nos encontrábamos a vísperas del “feriado largo”. Cada persona se dirigía a sus respectivas labores, sin saber que aquel día dejaría de ser uno más de la rutina diaria: los peruanos grabaríamos esa fecha en nuestra memoria como el día en el que el expresidente de la República Alan García Pérez (1949-2019) se suicidó.

Un día antes del suceso, Alan García fue entrevistado por última vez con respecto a los rumores de una posible detención preliminar para él y Luis Nava, el secretario general de la Presidencia de la República durante el segundo gobierno de García (2006-2011). En dicha entrevista, expresó que los fiscales e investigadores a cargo del caso Odebrecht estarían basando su criterio en meras especulaciones, al no haber evidencia o indicios que lo vinculen con Jorge Barata, representante de Odebrecht en el Perú. Y añadió lo siguiente:

“Si la patria llega a convencerse de que tengo algo de que pagar, pues es la patria. Así como la he servido y he hecho cosas por ella, yo no estoy aquí para refunfuñar y odiar […] Yo confío en la historia, yo soy cristiano, creo en la vida después de la muerte […] Creo tener un pequeño sitio en la historia del Perú

Efectivamente, Alan García fue un personaje muy controversial en la política e historia de nuestro país. Diputado a una edad muy joven, presidente de la República en dos ocasiones y referente político de las últimas décadas. Sin embargo, quedaría marcado en nuestra historia con un disparo fatal en su cabeza.

Todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos. Entre las 6 y las 8 de la mañana del pasado miércoles, nuestro país empezó el día con una noticia alarmante: se dictó la orden de detención preliminar para el expresidente de la República Alan García, a raíz de las investigaciones que se vienen desarrollando en torno al caso Odebrecht. Minutos después de este anuncio, saltó una noticia tan impactante que arrasó con la anterior: Alan García se había intentado suicidar con un disparo en la cabeza, al conocer la orden de detención en su contra.

El líder del Partido Aprista Peruano (PAP) intentó suicidarse cuando agentes policiales llegaron a su domicilio, en el distrito de Miraflores, para efectuar su detención. Luego del disparo, Alan García fue llevado de emergencia al Hospital Casimiro Ulloa, donde permaneció internado mientras se le realizaba una intervención quirúrgica para salvar su vida. Mientras tanto, el Perú se encontraba a la expectativa, ya que la nación entera atestiguaba un hecho histórico en nuestro país: el suicidio de un expresidente del Perú.

Según el comunicado del Ministerio de Salud, Alan García murió a las 10:05 de la mañana debido a “una hemorragia cerebral masiva por el proyectil del arma de fuego y un paro cardiorrespiratorio”, siendo este paro el último de los cuatro que sufrió en el hospital.

Cuando se publicó la noticia, representantes políticos del APRA como Jorge del Castillo y Mauricio Mulder (de izquierda a derecha en la foto) reaccionaron a este acontecimiento y declararon sus condolencias, así como manifestaron su repudio contra la “persecución” que se venía realizando contra el líder de su partido. Asimismo, muchos personajes del ámbito político expresaron sus opiniones sobre el suicidio del expresidente.

El lugar elegido para el funeral del expresidente fue la Casa del Pueblo, la sede central del PAP ubicada en la Av. Alfonso Ugarte, en el distrito de Breña. Muchos simpatizantes del partido aprista acudieron a la sede para despedir a su presidente. El local se encontraba abarrotado de personas, entre las cuales se encontraban congresistas de la República y los familiares de García.

Durante el funeral, el cual duró desde la tarde-noche del miércoles hasta el viernes por la mañana, la llegada del expresidente Ollanta Humala causó revuelo en la Casa del Pueblo. Si bien los congresistas Mulder y del Castillo estaban de acuerdo con la llegada de Humala para expresar sus condolencias, se le negó el acceso. Asimismo, Federico Danton —el menor hijo de Alan García, figura central durante el último adiós de García— expresó su rechazo en torno al intento de Humala de ingresar al funeral de su padre.

Otro momento resaltante fue cuando Lucía García, una de las hijas de Alan García, leyó para todos los presentes en la Casa del Pueblo la carta que su padre había redactado y firmado antes de suicidarse. En el final de la carta, Alan García señaló lo siguiente:

Le dejo a mis hijos la dignidad de mis decisiones; a mis compañeros, una señal de orgullo. Y mi cadáver como una muestra de mi desprecio hacia mis adversarios porque ya cumplí la misión que me impuse

Finalmente, el viernes por la mañana el féretro hizo un recorrido por el centro de Lima, desde la plaza Dos de Mayo hasta la plaza San Martín, donde muchos simpatizantes le rindieron un último adiós a Alan García Pérez. Luego del recorrido, el féretro fue llevado al cementerio Mapfre en Huachipa, donde su cuerpo fue cremado.

Como ocurre con acontecimientos de este calibre, los rumores no se hicieron esperar. En las redes sociales, muchos usuarios compartían videos, fotos y diversas teorías que buscaban desenmascarar la “farsa” que se habría montado en torno a la muerte de Alan García. Sin duda alguna, estos rumores solo lograron acrecentar más este nuevo mito en torno a la figura del expresidente García, todavía polémico incluso tras su muerte.