Imagen: Diario Regional de Piura

La reciente semana, absolutamente contra todo pronóstico y para absoluta sorpresa de la totalidad de las facciones políticas, se consiguieron suficientes votos como para poner en la agenda del Pleno del Congreso una moción de vacancia por incapacidad moral. Claro, pese al sarcasmo de la oración predecesora, queda una verdad; tenemos el primer intento de vacancia contra Pedro Castillo registrado dentro de los tres primeros meses de su gobierno. El texto inicial de Patricia Chirinos para subir la moción de vacancia hacia la admisión a debate en el Pleno del Congreso consiguió apoyo proveniente de las bancadas opositoras, principalmente de Fuerza Popular y Avanza País, los cuales firmaron orgullosamente fundamentando que la permanente incapacidad moral era evidente y perjudicaba activamente al país. Sin embargo, no termina de esclarecer el causal definitivo de este intento de vacancia, pues la moción ha sido presentada como un juego de pinball: intenta apelar a varios puntos sin dar mayor detalle de ellos, haciendo que el texto no solo esté desordenado sino que llegue a estar literalmente hueco de sentido. 

En definitiva, sacar a relucir puntos negativos y acontecimientos cuestionables en el gobierno de Castillo no es tarea difícil, pues estos fueron aparentes a la vista desde el primer día como gobernante tras la asunción de Bellido como Premier e incluso se ven recientemente con el escándalo de los supuestos “ahorros” de 20 mil dólares del secretario de Palacio de Gobierno que han sido encontrados en el baño de su local de trabajo. Es discutible la capacidad para gobernar de Pedro Castillo, pero la verdad innegable es que el voto popular, así sea por 40,000 votos, lo ha llevado a ocupar la Presidencia del Perú y el mecanismo de vacancia viene siendo empleado  para removerlo del cargo de forma inadecuada, pues la vacancia no es un juicio político ni un proceso ordinario de despido laboral. Durante los días siguientes va a discutirse la moción de vacancia, pero por ahora, parece óptimo analizar el trasfondo que tiene este primer (y lamentablemente, no último) intento de vacancia y la oportunidad que este representa a nivel de jurisprudencia constitucional, dado que su admisión puede llevar a consecuencias por cuando menos interesantes respecto a la regulación de la utilización del artículo 113 inciso 2 de la Constitución Política del Perú.

No es secreto el revanchismo político existente entre el Ejecutivo y las bancadas opositoras del Congreso, el cual proviene desde la segunda vuelta electoral al presenciar los agresivos ataques para evitar la victoria de Pedro Castillo. Ahora, estamos en un contexto semejante a 2016, donde Keiko Fujimori no aceptaba su derrota y utilizaba como arma política a su bancada de 73 congresistas para obstruir las reformas clave que buscaba implementar activamente el gobierno de PPK y posteriormente el de Martín Vizcarra. No obstante, la diferencia entre el 2021 y 2016 es que la oposición está significativamente fragmentada al estar dividida en múltiples partidos, por lo cual ya no goza de la unidad previa que tenía la bancada de 73 en años posteriores. Ello no ha sido obstáculo para obtener una cantidad determinada de firmas suficientes para poder pasar a debate la admisión de la moción de vacancia en el Pleno del Congreso, pero sí puede ser un obstáculo para obtener los 52 votos necesarios para admitir la moción de vacancia e iniciar con el proceso donde el Presidente Castillo tendrá que traer a su abogado al Pleno y defenderse de las -múltiples- acusaciones que se le vienen haciendo y que la moción de vacancia inicial no se está esforzando por explicar. Como viene siendo tradición, estamos observando un uso caprichoso del mecanismo de vacancia por incapacidad moral, pero ahora vemos una peculiaridad que no se ha visto en los casos anteriores de PPK, Vizcarra, e incluso de Fujimori en su momento cuando se le vacó por la carta de renuncia: el causal de vacancia no es constante. 

Me explico, en los procesos anteriores se establecía a determinado evento o suceso político donde estaba involucrado el presidente de ese entonces como cuestionable, y ello llevaba al legislador a considerar que cuestione su capacidad moral para gobernar. Con PPK fueron las consultorías, con Vizcarra fueron las obras inconclusas de Ilo, su rol como Gobernador Regional, y posteriormente los vínculos con Obrainsa. Sin embargo, ese mismo evento destacable como la causa principal de la moción de vacancia no se observa con precisión en el caso de Castillo, dado que la moción de vacancia intenta apelar a la mayor cantidad de puntos posibles sin detenerse a explicarlos o a fundamentar por qué podrían configurar una causal para dudar de la capacidad moral del Presidente para gobernar. Asimismo, la oposición política al momento de intentar fundamentar el pedido de vacancia, viene dando razones distintas la una de la otra, lo que quiere decir que cada uno ha interpretado de manera distinta la moción de vacancia y denota la falta de unidad en la misma. En resumidas cuentas, ni ellos mismos se ponen de acuerdo en el fundamento de la utilización errónea del mecanismo político de vacancia por incapacidad moral; no hacemos nada más que observar cómo se empalma un error con otro error.

El debate de esta moción en el Pleno para evaluar su admisión será interesante, considerando que las intervenciones podrán ser tan radicalmente distintas la una de la otra que el espectador podrá llegar a dudar si es que todos están hablando de la misma moción de vacancia. Si es que alguna figura de la oposición política llega a leerme, la vacancia no es un juicio político pues este no está en nuestro sistema de gobierno, la vacancia no es un mecanismo de poder hacer hablar al Presidente dado que para tal menester existen las entrevistas, y la vacancia tampoco es un procedimiento para “despedir” a un Presidente que no demuestra capacidad para gobernar, pues éste tiene un cargo de naturaleza política y a menos de que cometa una falta objetivamente grave no se encuentran fundamentos suficientes para desestabilizar al país y removerlo arbitrariamente del cargo, demostrando que el Estado de Derecho no es lo suficientemente estable como para sostener inversiones y ahuyentarlas.

Pese a lo inverosímil que se ve la vacancia en este momento, no todo es malo ni todo está perdido. A pesar de que una facción de Perú Libre está evaluando apoyar la vacancia, es discutible que se alcancen los 52 votos necesarios para que entre a proceso y más discutible aún que lleguen a los 87 votos para efectuarlo. Asimismo, en caso llegue a proceso, es una gran oportunidad para volver a intentar lograr lo que no se pudo el año pasado con el segundo intento de vacancia a Martín Vizcarra: intentar que el Tribunal Constitucional emita un pronunciamiento claro respecto a la utilización del artículo 133 inciso 2 de la Constitución. Previamente, el TC “esquivó la bala” y no limitó la interpretación de incapacidad moral permanente, haciendo que éste sea un vacío legal que hasta el día de hoy viene siendo aprovechado por el Parlamento. Ahora estamos en un contexto distinto, e increíblemente, el Congreso se las ha arreglado para debatir la admisión de una moción de vacancia con fundamentos aún más débiles, lo que denota que este mecanismo político viene siendo mal utilizado hasta límites impensables, desnaturalizando completamente el fin de la vacancia per se, reduciéndolo a un mecanismo de venganza política.

Una sentencia del TC donde se defina el alcance del mecanismo de vacancia por incapacidad moral será de gran ayuda no solo para Pedro Castillo, sino para los gobiernos que lo sucedan al no tener en la Carta Magna un mecanismo que algunos legisladores entienden como despido o como intento de hacer hablar al Presidente. Un análisis superficial basta para dar con la incoherencia de la moción de vacancia que ahora se encuentra ad portas de debate en el Congreso, sin embargo, un análisis más profundo da a conocer que tenemos la oportunidad de que pueda regularse este mecanismo. Como hace varios días se dijo en Twitter, es ofensivo que cualquier trabajador tenga causales de despido con más regulación que la vacancia presidencial por la que el Presidente puede ser procesado. Estamos en un momento donde necesitamos desesperadamente estabilidad política para asegurar inversiones y atraerlas al país, la venganza política en este momento no es nada más que una muestra del egoísmo de ciertos políticos y su desprecio por el país.