Latinoamérica no está pasando su mejor momento. Siendo sinceros, el mundo y las relaciones internacionales tampoco. La tensión crece en la Eurozona y en Latinoamérica se abren varios frentes durante este año electoral. Trump tampoco ayuda a liberar tensiones diplomáticas. El Perú vive su proceso independiente.

Por un lado, el despelote armado entre la Liga y el Movimiento 5 Estrellas en Italia. Ambos partidos, supuestamente en coalición y con la mayoría necesaria, son incapaces de formar un gobierno.

Por otro lado, Trump dispara en dos frentes muy sensibles y, en ambos, por el mismo tema: armas nucleares. EEUU sale del tratado nuclear con Irán y tampoco habrá cumbre entre mandatarios con Corea del Norte. La máxima de esta reunión hubiese sido negociar la desnuclearización de este último.

En España, un escándalo de corrupción golpea devastadoramente al gobierno de Mariano Rajoy. La oposición ya propone una moción de censura (¿Cómo en cuál otro país hace pocos meses?).

La crisis humanitaria y el autoritario gobierno de Nicolás Maduro son el tema principal de la región latinoamericana desde hace muchos años. Las elecciones celebradas la semana pasada no fueron más que una pantomima, la cual realmente ya ni una función legitimadora cumple. Los venezolanos se van a seguir escapando y cada vez más.

Pero peor, el último mes quien ha iniciado otra crisis humanitaria es su camarada en la fe socialista Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. Las protestas por la imposición gubernamental de la ley de Seguridad Social han sido crudamente reprimidas y se estima hasta  81 muertos y más de 400 heridos.

Argentina atraviesa una crisis económica terrible. El presidente Mauricio Macri se ha visto obligado a pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional traicionando el orgullo tan característico de su nación. Contra viento y marea, pide ayuda internacional.

Después estamos nosotros, los peruanos, quienes vivimos en un frenesí sin precedentes. En un momento sensacional. En el que nada nos interesa más que la complicada situación de Paolo Guerrero para ir al Mundial.

Revisando los trending topics leo que no hay punto de comparación en la cantidad de contenido que genera el caso Paolo y temas tan importantes como el impuesto selectivo al consumo. La medida del gobierno de Vizcarra tendrá como resultado que suba el precio a productos tan básicos y comunes como la gasolina o las cervezas.

Sinceramente, creo que el fútbol nos está regalando mucho. Nos distrae de nuestros problemas. Nos hace creer en un grupo de gente y desvivirnos por ellos. Nos ayuda a no sumarnos a esta crisis generalizada y momento tenso social que atraviesa el mundo.

El problema radica en que nos puede estar distrayendo demasiado. Ya nadie se acuerda del delicadísimo año que hemos tenido en la política, con renuncia presidencial incluida. Se podría estar formando una gran cortina de humo para otros temas. Sin embargo, no hay que ser aguafiestas y hay que verle el lado positivo a la fiebre mundialista. Que el máximo problema para mucha gente en el país sea la situación de Paolo es un gran medidor. Es extremadamente positivo que el mayor problema para la vida de nuestros compatriotas sea simple y llanamente futbolístico.

  • Fanny Diaz Rojas

    Momentos especialmente importantes en todo el mundo, este mes Perú vivirá, comerá, respirara futbol, no nos descuidemos de lo verdaderamente importante. Artículo que en pocas líneas resume la coyuntura internacional terminando en nuestro Perú, que a pesar de la crisis social, tiene otras prioridades. Saludos desde Orlando, me gustó mucho tu artículo, para reflexionar.
    Jimmy Rojas
    Orlando, Florida