Como es tradición, tras los dominicales de la noche volvió a ponerse en tendencia el HT de #VacanciaPresidencialYa donde se exige la caída de Martín Vizcarra a raíz de acusaciones de corrupción y/o acciones ineficaces durante la pandemia. Tras la exposición del incremento de contagios, el colapso total del sistema de salud, y una sospecha acerca de un posible contrato irregular del padre de la Ministra Alva con el Estado, varios usuarios en Twitter exigían que el Presidente sea vacado por su incapacidad y por sus múltiples escándalos de sospecha de corrupción. No obstante, al inicio del artículo mencioné que el HT acerca de la vacancia es una tradición y ésta no se ha llegado a planificar, mucho menos a consumar; al menos hasta ahora. Después de los enfrentamientos ocurridos entre el Ejecutivo y el Congreso, han habido bancadas que se han manifestado a favor de una vacancia por incapacidad moral, y que podrían motivar esta acción por corrupción del gobierno y manejo ineficaz de la pandemia. Acorde a varios periodistas y analistas políticos, a día de hoy se pueden reunir los 84 votos necesarios para vacar al Presidente Vizcarra. No obstante ¿Qué tan viable es esta medida en la coyuntura que está pasando el Perú? ¿Por qué se ha empezado a oír la palabra “vacancia” de la boca de los voceros de las principales bancadas? En primer lugar, se debe tener en cuenta que el Congreso vigente cuenta con una gran cantidad de opositores, y pese a que estos opositores no son mayoría, cuentan con poder de influencia sobre las decisiones de otras bancadas y pueden llegar a formar coaliciones con otros congresistas, por lo que la cantidad de votos necesaria podría ser alcanzada. Asimismo, las bancadas opositoras cuentan con un poder de influencia en RRSS, sea a través de declaraciones públicas o Tweets donde reciben apoyo tanto de ex-congresistas como de usuarios afines a sus ideas. Mediante declaraciones dónde se utiliza el HT #VacanciaPresidencialYa, se llega a la opinión popular y se puede influenciar en ésta. De esta manera, sumando el apoyo público y la existencia de votos, sería posible materializar una vacancia por causal de incapacidad moral, pese a que los motivos sean netamente políticos . Sin embargo, ¿Esta sería útil en este punto? No se puede negar que el Poder Ejecutivo, es decir, tanto Presidente como Gabinete, han presentado serias fallas en el manejo de la pandemia y las acciones a tomar para priorizar el bienestar de la población.

El colapso del sistema de salud, los índices de importación innecesaria, y compras paralizadas han resaltado que el Poder Ejecutivo no se encuentra en capacidad de sobrellevar la pandemia de la mejor manera, ya que es evidente que el trabajo se está haciendo sobre la marcha y con varios errores de por medio. Además, los recientes cuestionamientos al Presidente Vizcarra por los contratos irregulares con Jorge Alva y la exposición de la posible conexión entre Graña y CyM Vizcarra han resaltado que existirían problemas de corrupción en el gobierno. Ni el Poder Ejecutivo ni el Legislativo se encuentran en su mejor momento de gestión, pero igual debemos cuestionarnos ¿Por qué el Congreso quiere efectuar una vacancia? ¿A este punto, es viable que se lleve a cabo un proceso de vacancia? ¿Qué efectos tendría esto para el país y la compleja coyuntura que atraviesa el Estado?

En primer lugar, se debe considerar que existe un conflicto permanente entre el Congreso de la República y el Poder Ejecutivo, este conflicto ya ha tenido varios episodios y he escrito múltiples veces acerca de ello. Los choques entre ambos poderes se deben a incompatibilidades entre las ideas y los intereses de los mismos, puesto que entre los dos existen visiones distintas acerca de lo que debe suceder en el país, prueba de ello es la tergiversación de la reforma política donde el Congreso expresó que, aparte de no estar de acuerdo con los puntos dados por la Comisión de Reforma, han alterado la reforma al punto en la que se transforma en un ataque contra el Ejecutivo. Justo tras el retroceso del Congreso con respecto a la Reforma Política, se empezó a oír la palabra “vacancia” en consecuencia a la supuesta intromisión del Ejecutivo en el actuar del Legislativo, reclamando que ya no existía independencia de poderes y que éste podría convertirse en un gobierno dictatorial. Más adelante, se vieron más enfrentamientos directos dónde esta palabra se seguía escuchando, puesto que el Presidente Vizcarra no aprobaba las acciones llevadas a cabo por el Congreso, dónde múltiples bancadas abogaban por sus intereses personales en vez de dar políticas públicas en favor del país. Por lo tanto, se puede ver que entre estos dos poderes no existe una buena relación, y se tiene un precedente importante: el proceso de vacancia llevado a cabo por el Congreso disuelto contra Pedro Pablo Kuczynski en 2017. El precedente es importante dentro de las especulaciones de una posible vacancia, ya que se estima que posiblemente podrían usar el mismo causal que usaron con el ex-presidente, la corrupción y los supuestos nexos a la empresa brasileña Odebrecht como incapacidad moral para gobernar. Existen varias acusaciones en RRSS donde figuras políticas opositoras exigen que se investiguen los nexos entre CyM Vizcarra y Graña y Montero, ya que esta última empresa se encuentra siendo investigada por un nexo a Odebrecht, y su dueño principal se encuentra afrontando un proceso por dicho nexo. Aparte, también existen agravantes en el caso de Vizcarra, como el caso de Miriam Morales y Ricardo Cisneros. No obstante, sería ingenuo pensar que el proceso de vacancia se llevaría a causa de deseos de justicia por parte del Congreso, puesto que esta acción vendría motivada por motivos relacionados a las malas relaciones entre ambos poderes. 

Por otro lado, si bien existirían motivos suficientes para proceder con una vacancia, y medios para lograr efectuar, esta medida no sería justa ni positiva para el país en este momento. Es completamente justificable, e incluso debe ser promovido, el hecho de poder hacer que el Presidente Vizcarra responda ante la justicia una vez culmine su mandato. Una vez fuera del cargo, el Poder Judicial puede decidir si éste es culpable o no de las acciones que se le imputan y las sospechas que se tiene en la opinión pública. Martín Vizcarra debe responder por sus posibles actos de corrupción, y por las acciones ineficaces que se han dado durante la pandemia, pero estas respuestas deben darse una vez él culmine su mandato porque en este momento es vital que el país al menos mantenga su estabilidad política, la escasa que aún sigue existiendo. El país no puede detenerse ni puede frenar la lucha contra la pandemia, ya que una salida por vacancia generaría una inmediata crisis política y en consecuencia, un agravamiento en la pandemia debido al caos en la población. Al no tener vicepresidentes que puedan tomar el cargo, Merino, Presidente del Congreso, estaría asumiendo el cargo como Presidente y convocaría a elecciones generales de manera inmediata. ¿Qué quiere decir esto? La estrategia llevada a cabo por el Presidente Vizcarra en este momento se detendría, y con un líder distinto volveríamos a foja cero cuando el país ya no puede con la situación. En este momento ya es imposible seguir probando estrategias de intento y error, puesto que estamos enfrentando un colapso del sistema de salud y próximamente una recesión económica que el país tendrá que afrontar. No queda mucho tiempo hasta que el Presidente Vizcarra deje el cargo y pueda responder ante la justicia como un ciudadano, pero parece que el Congreso de la República no entendiera el caos total que vive el Estado, y quiere sumar más factores para complejizar la situación. En este punto, una vacancia es posible fácticamente pero no es viable si se quiere mantener un nivel soportable de estabilidad en el país.

El país no es ajeno a las venganzas políticas, puesto que éstas han existido desde el inicio de la república. Siempre han existido rivalidades, sin embargo, es importante que la confrontación se lleve de manera responsable sin perjudicar el futuro del país. En el 2017 se vivía un contexto distinto, puesto que no existía pandemia y existían motivos que podían justificar una vacancia motivada por incapacidad moral. Tarde o temprano el Presidente perderá su inmunidad y podrá responder como un civil, no como el líder de una nación en su momento más complejo. Un proceso de vacancia no haría otra cosa que empeorar la coyuntura y agravar la situación. Este no es el momento de confrontaciones políticas, existen otros medios para poder hacer responder al Presidente sin perjudicar al país completamente. Se debe repensar la confrontación y la magnitud de ésta para salvaguardar el futuro del país post-pandemia.