(ADVERTENCIA: El siguiente artículo presenta, aunque muy ligeramente, spoilers de la serie Game of Thrones hasta la cuarta temporada)

Llevo algo más de un año como fan de Game of Thrones (me resisto a traducir el título, hasta España se ha dejado esa costumbre), así que podrán entender mi entusiasmo cuando se me presentó la chance de ir al primer fan fest sobre la saga. Aunque solo he visto la serie (tengo BASTANTE que leer antes de empezar con los libros que sirvieron de base), me siento fascinada por ese mundo, no tanto por los dragones y las peleas entre los dioses (aunque, como le dije a mi decepcionada entrevistadora universitaria, sí me intrigaba ese asunto), sino por el componente humano. Me gusta ver a los poderes detrás del poder. Cómo éste puede caer en las manos equivocadas (SPOILER ALERT: hasta ahora hay voces que piden la resurrección de Joffrey solo para que sea torturado como Theon o para que Arya tenga el placer de eliminarlo) o lo que algunos son capaces de hacer por tenerlo. También se ve qué tanto afecta a un gobierno lo que su mandatario conciba como mandar, como podrán asegurar quienes vieron reinar a Robert Baratheon, o la verdadera falta de estados aliados, solo interesados. La Casa de la cual compré una banderilla, los Tyrell, son un ejemplo: aparte de enseñar cómo cumplir pactos sin arriesgar verdaderamente el pellejo, muestra la realidad de este mundo, en el cual Cersei no huirá cuando Ned la amenace, sino que planeará su represalia. Los príncipes azules no existen y si intentas seguir un cuento de hadas, pues terminarás como en La Boda Roja. Hasta ahora, me pregunto qué pensaría Ned Stark si viera en qué se están convirtiendo sus hijas.

Cuando llegué a la discoteca Céntrica, entre las formas que me hacen ver que sería grandioso asistir a una fiesta indie allí, puedo ver lo propio de este mundo. Veo las espadas, los decorados, el merchandising con sus frases icónicas como “The Lannisters send their regards” en una mancha de sangre, y elementos que te recuerdan a ese mundo. Los sígiles de las Casas de las cuales muchos podemos considerarnos vasallos o simplemente sentir cierta simpatía. Stickers graciosos con los muertos, porque Renly pagó su juego de cosito con Loras Nadine a través del hijo sombra diabólica de Stannis y, bueno, ya pasó tiempo desde que murió Ned y mejor nos reímos de su cabeza en la pica. Hubiera querido un Joffrey muerto (primera muerte que disfruté en la serie), pero parece que personas con deseos similares llegaron antes.

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Los cosplayers merecen párrafo aparte. Porque en ningún otro lado veremos a Khal Drogo reencontrándose con Daenerys sin interferencia de las ilusiones de Qarth ni a Jon volviendo a ver a Robb y a Arya. También hubo un par de Sansas-Alaynes por ahí (aparte de una extra Arya y otro Robb que me hicieron recordar al cosplayer oficial del Décimo Doctor en Perú) y una Margaery. Mención honrosa para el pequeño rubio que, por timidez o rebeldía infantil (dudo que él sea el fan en su familia), no quiso unirse al resto de cosplayers en la foto. Bueno, hubiera sido raro que Joffrey esté con los Starks, hasta la presencia de Margaery tiene cierto sentido, que de todos los movimientos de peón para Sansa, ése hubiera sido el mejor.

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Aparte de los cupcakes red velvet (se acabaron los lemon cakes), los polos, las tazas, los stickers, los juegos de mesa con mapas de Westeros y los cosplayers, hay algo con lo que me quedo. En los fan fests, estás rodeado de gente que comparte el gusto por un mundo que te atrapó. Uno no se siente extraño y hablas libremente de los spoilers. Hasta los cosplayers ayudan a reforzar ese efecto. Es como si el personaje (en especial si el cosplayer se parece además a su interpretado) bajara a este plano a hacernos revivir todo. La música también ayuda bastante, y cada cosa trae recuerdos. Ya he hablado de una faceta de las ilusiones de la ficción. Ésta, para mí, explica la historia de la humanidad mezclándola con dragones. Describe las relaciones de poder y terminamos relacionándolas con lo que vemos. Apoyamos a nuestros favoritos hasta que mueren, mientras empezamos a apreciar a otros. Y antes de darnos cuenta, ya estrenan la nueva temporada y no podemos esperar a ver qué harán los incestuosos Lannister sin Tywin y cómo afectará la muerte de Oberyn a las relaciones King’s Landing- Sunspear, en especial considerando a Myrcella “Baratheon”. Otros seguirán esperando a que George R. R. Martin termine los libros de una vez, y mientras buscarán desviaciones que la serie cometa. Y yo seguiré mirando, entreteniéndome y pensando a la vez, que es lo que los productos audiovisuales deberían hacer en vez de solo promover la estupidez.

Valar Morghulis.