¿Qué queda, sino esperar cuando se ha hecho sombra,
cuando se ha vuelto turbio el pequeño anhelo secreto?
¿Qué queda, sino encontrar esa pequeña luz tan lejana
y a la vez tan palpable en el camino?

Pasan los días y poco parece caminar,
los ciclos parecen eternos, y el no saber qué vendrá
va llenando los días, y tal vez sea la costumbre de este pesar,
la que oculta este estado tan frágil. ¿Podrá dejar de sentir este ser,
tan humano, tan carnal?

Y en algún lugar tal vez, escriba versos sueltos,
donde hable de ti, donde hable de mí,
ya donde no estén encubiertas las verdades,
que sea vean tan libres a la vista.

Ya donde los anhelos sean más que anhelos,
ya donde las palabras puedan ser entendidas
y de alguna manera que tu ser pueda entenderlas,
y que logre aunque sea por asomo poder sentirlas.