Casi todas las mañanas, mientras voy camino al trabajo, me coloco los audífonos para evitar el caótico tráfico de Lima. No suelo colocar mi lista de Spotify, sino que prefiero escuchar una emisora de radio actual. Este viernes, no fue la excepción.

Se intercalaba una canción de casi tres minutos con la voz del locutor, quien mencionaba algunas noticias y recordaba la hora en todo momento. Cuando llegó el turno de la publicidad, hubo una en especial que me mantuvo pensativa todo el día: una de las universidades con más postulantes en el Perú invitaba a los oyentes a rendir su examen de admisión.

La Universidad Nacional Mayor de San Marcos -vecina de la PUCP- recibió, este fin de semana, a más de 20 000 postulantes. Todos tenían un solo objetivo: alcanzar una de las 4 768 vacantes habilitadas. La carrera más solicitada, como todos los años, fue Medicina Humana. Le siguió Derecho -una de las carreras más importantes en la PUCP- y en tercer lugar figuró Ingeniería Industrial.

Me tocó trabajar el domingo y, por la ruta que tomo, fue inevitable no pasar por la San Marcos. Una hora después del examen, mi carro ya tenía acceso a la avenida, en donde quedan dos de sus principales puertas. Desde la ventana pude observar que aún había pequeños grupos conformados por padres y postulantes. Sus rostros expresaban ansiedad y nerviosismo. Eran esas horas interminables de espera para saber si alcanzaste o no una vacante.

No pude dejar de pensar cuando estaba en quinto de secundaria y tenía tantas dudas respecto a la carrera que iba a seguir y la universidad a la que quería ir. Definitivamente, no es fácil tomar esta decisión, pero es un paso inevitable para poder dar el siguiente paso. No hay mayor satisfacción que ver un “Alcanzó vacante” o un “Admitido” horas después de dar tu examen.

Por mi parte, también conozco a personas que no pudieron ingresar en su primer intento por razones conocidas (nervios o, simplemente, porque no se prepararon “a conciencia”). Lo importante es no desistir, ¿verdad? Este proceso no es fácil y requiere de un gran compromiso. Así lo recuerdo yo, tres meses en la academia sin ninguna distracción de por medio para poder lograr el objetivo soñado: ingresar a la PUCP.

Si conoces a alguien que está próximo a dar su examen de admisión, intenta ser un soporte por medio de consejos y vibras positivas, ya que le servirá mucho a ese postulante cuando le toque enfrentarse a su examen de admisión.