Editado por Astrid Crisóstomo

El 31 de octubre pasado la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó, con 232 votos a favor y 196 en contra, la formalización del proceso de impeachment contra el presidente Donald Trump. La votación fue sacada adelante por el Partido Demócrata con Nancy Pelosi a la cabeza, quienes inciaron esta gesta en septiembre de este año.

Trump, a su fiel estilo, ha mantenido su discurso desde que la posibilidad de juicio político se hizo cada vez más fuerte señalando el proceso como la peor cacería de brujas de la historia de Estados Unidos. Las posiciones son claras y, de cara a las elecciones del 2020, casi irreconciliables entre demócrastas y republicanos.

El proceso de impeachment tiene su origen en la cuestionada llamada telefónica que Trump mantuvo con su par ucraniano, Volodimir Zelensky. Lo relevante de esta comunicación fueron dos cosas. Por un lado, la ayuda militar que Estados Unidos brindaría a Ucrania, por otro lado, la mención de Joe Biden

Empecemos por lo segundo. Joe Biden fue el vicepresidente de Obama y luego de la crisis ucraniana del año 2014, su hijo, Hunter Biden, entró al directorio de la empresa gasífera Burisma Holdings. Hasta abril del presente año, Biden hijo trabajó en dicha empresa y cobró aproximadamente 50 mil dólares mensuales. Si hubo conflicto de intereses o no, es algo aún no esclarecido del todo. El 25 de abril de este año, Biden padre anunció su candidatura para las elecciones del 2020 y al día de hoy lidera la intención de voto con un 51%.

La ayuda militar que Estados Unidos ofreció a Ucrania ronda los 400 millones de dólares. El Congreso la aprobó; sin embargo, Trump ha congelado esta iniciativa. Las razones que esgrime el mandatario son dos: la necesidad de que Kiev prevea y haga frente a la corrupción, y presionar a los países europeos a tener participación en esta asistencia. Lo mencionado tiene claras razones geopolíticas, puesto que Ucrania es la primera línea de defensa en Europa para Estados Unidos al ser la frontera con Rusia. Asimismo, es ya bastante conocido el discurso con respecto a gasto militar y participación de la Unión Europea con respecto a estos asuntos. 

Sin embargo, y lo resaltante a partir de lo mencionado, es que con la denuncia de un informante anónimo sobre la llamada entre los líderes se puso sobre la mesa una posible conspiración entre la Casa Blanca y Kiev. Esto implica el uso de la ayuda militar como herramientra de presión para que se investigue a los Biden y así Trump pueda sacar ventaja a su principal adversario en las próximas elecciones. Recordemos que Trump, en dicha comunicación, mencionó que necesitaba un favor por parte del presidente ucraniano.

El hecho de que un presidente estadounidense use a un gobierno extranjero para sacar ventaja en un proceso político interno de gran importancia, tal como son las elecciones, es una jugada arriesgada y alarmante. Los demócratas, inmediatamente, alzaron su voz de protesta aduciendo el artículo 2 de la Constitución, que da la línea de partida para un juicio político.

El impeachment solo se ha usado 3 veces en la historia estadounidense. La primera, con Adrew Johnson en 1868; la segunda, con Nixon en 1974; la tercera, con Clinton en 1998. Nixon reunició antes de que se inicie el proceso en el Senado y en las otras dos ocasiones, el juicio no prosperó. En la presente situación, el Senado tiene mayoría republicana y se necesitan dos tercios para la destitución (53 frente a 45 demócratas y 2 independientes), por lo que es posible que el proceso siga el mismo camino que con Johonson y Clinton. 

Finalmente, ¿qué consecuencias podría tener esto para las elecciones 2020? De no ser destituido, es posible que Trump salga fortalecido, tal como sucedió con Clinton. Sin embargo, también es probable que los demócratas usen ello como un impulso para afectar la ya golpeada imagen del actual presidente republicano. El desarrollo del proceso resulta harto interesante.