La bici celeste de Suu

Ya vimos en mi artículo anterior TRAFICANTES PARTE 1: UNA MIRADA ELEMENTAL sobre este fenómeno comercial interno en la PUCP. Por ejemplo, nos enteramos que los traficantes son estudiantes pregrado comunes y corrientes que disponen de tiempo libre y lo usan para producir ingresos extras. Presentamos la opinión de varios de ellos y averiguamos sobre su rutina como repartidores de comida. Sin embargo, esta fue una mirada superficial. En esta segunda parte, nos adentraremos más en la vida de una de ellos. Averiguaremos sobre su historia, el antes y el después de su vida como traficante, y las vivencias que obtuvo en su pertenencia a este movimiento comercial que día a día crece más entre las facultades de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Antes de presentar a la protagonista de este artículo, ahondaremos en la historia de la página Traficantes PUKE 3.0. Si bien no es un grupo activo actualmente, fue el primero en este rubro. Según mis fuentes, quienes desean permanecer en el anonimato, el grupo fue creado como respuesta a una necesidad. “Ambulartes” (así era llamado en sus inicios) fue un grupo de venta y compra de comida, y pertenecía a los estudiantes de la facultad de Artes. Ellos necesitaban dinero; por ello, les era normal vender comida para así subvencionar sus materiales. El quiebre empieza cuando el menú básico de 3.6 soles es eliminado de los comedores universitarios, muchos estudiantes empezaron a ofrecer almuerzos por las páginas Grupo PUCP 2.0 y Grupo PUCP VERSION 21.0. Estos platillos eran más baratos que el menú universitario de 7 soles y fue una opción para el que no podía conseguir tal menú. No obstante, tal acto de venta incomodó a muchos otros estudiantes pues aquellos grupos no se perfilaban al comercio, sino brindaban información estudiantil. Es ahí que, en un post, postulan la idea de un grupo solo de comercio de comida. En consecuencia, los estudiantes de Artes proponen su grupo “Ambulartes”. Posteriormente, el nombre se le cambió -debido a una encuesta- a Traficantes PUKE 3.0. Es a finales del ciclo 2014-2 que los propios estudiantes movilizaron dicho grupo hasta convertirse en el fenómeno de venta y compra de comida más grande de la comunidad universitaria. Esto, al menos, duró hasta inicios del presente año, pues nació otro grupo dirigido por los mismos dueños de marca. Sin embargo, esa ya es otra historia.

Presentamos a Suu, una estudiante de Contabilidad del tercer ciclo de Estudios Generales Letras en la Pontifica Universidad Católica del Perú. Es la segunda hija de la unión de un contador y una enfermera. Creció en las calles de Pamplona Alta en el distrito de San Juan de Miraflores. Tuvo una alegre niñez y una adolescencia singular. Lo que más rescata de su vida escolar son sus logros académicos, y esas ansias por superarse y ser mejor cada día. Cualidad inspirada en su madre y heredada a su hermana menor quien también ocupa los primeros puestos en su colegio. Desde los trece años, decidió esforzarse en su escuela para así poder ingresar a una buena universidad. Meta que logró pues, para el proceso de admisión 2018-1, postuló por la modalidad ITS a la PUCP y logró ser pre-admitida.

Ya en la PUCP en su segundo día como estudiante universitaria, se junta con sus compañeros y jefes de su T. De repente, viene una muchacha con su mochila y entrega un almuerzo a su jefe. Ella, sorprendida, indaga más sobre este fenómeno comercial. Es así que al tercer día como cachimba PUCP, decide postular como traficante a Chifa Xpress. Al principio, sus amigos intentaron desanimarla pues solo ganaría 0.60 céntimos por plato. Sin embargo, ella veía una oportunidad allí y se lanzó como repartidora de comida chifa. En el proceso de postulación, le preguntaron sobre su edad y si conocía el campus. En ambas respuestas, ella mintió. En la primera, respondió tener 18 años cuando en realidad, tenía 17. Esto fue debido a su pensamiento de que, por ser menor de edad, no la contratarían. Para la segunda respuesta, por obvias razones, dijo que sí conocía el campus universitario a pesar de nunca haber paseado por todo el terreno universitario. Ya admitida, se preparó para su primer día, el cual fue con muchas ganas y, con la ayuda de sus nuevas amigas de T, a recoger los famosos chaufas al frente de la universidad. En sus palabras: quedó maravillada con tal experiencia. Hizo 19.2 soles en su primer día. Luego de traficar un tiempo con Chifa Xpress, decidió probar a la par en otra firma: la de Carlos Huata. En esta, ganaba 1 sol por plato, algo sorprendente para ella pues en Chifa Xpress solo comisionaba la sexta parte de eso. Luego de tratar con la firma de Huata, quedó disgustada. Si bien se ganaba más que en Chifa Xpress, su producto no tenía el ritmo de los chaufas y se vendían con más lentitud. Lo que hacía con Huata en dos horas, lo podía completar en una hora con los chaufas. Además, el clima laboral de Huata no era nada comparado al de Chifa Xpress. En sus palabras: “los jefes de la firma Huata y sus amigos solo hablaban entre ellos pues al traficante lo dejaban de lado; en cambio, los jefes de Chifa Xpress se interesaban por ti, y te preguntaban siempre cómo estuvo tu día y cosas así.” Decidió permanecer en la venta de chaufas y llegó a ganar 400 soles por semana.

Después de un ciclo completo trabajando para la firma del chifa. Suu se alejó debido a una discusión que tuvo con los representantes de la marca. Es en ese momento cuando conoce a su gran amigo en la actualidad: Juan Bermúdez. Este le recomendó a Suu ingresar al sector de ensaladas pues era un mercado potencial en la PUCP. Con 1 sol de comisión por cada ensalada vendida y trabajando una a dos horas al día, nuestra querida Suu se hace más de 300 soles a la semana. Ella, desde su bicicleta celeste que compró con las ganancias obtenidas del año pasado, se pasea por todo el campus repartiendo ricas ensaladas para el gusto de todas las personas.

El ser traficante fue un hito en la vida de nuestra protagonista. El año pasado pudo ahorrar más de dos mil soles con solo repartir comida un par de horas al día. En un solo día, nuestra pequeña Suu obtuvo 130 repartiendo ensaladas y panes. ¿A qué precio? Digamos que ella no tiene amigos de salón, nunca participó en cachimbadas ni en interfacultades. Dejó esos ratos de ocio para hacer lo que le gusta: traficar. No obstante, logró cultivar fuertes lazos de amistad con otros estudiantes repartidores de la universidad más grande del Perú. Es más, en el momento de la entrevista que le hice, las risas nunca faltaron pues sus amigos estaban ahí y con cada ocurrencia, nos carcajeábamos de alegría. Sin duda, los traficantes PUCP son una comunidad en paralelo que aún falta por descubrir. Solo los repartidores ganan más que el sueldo mínimo al mes, ¿cuánto ganarán los dueños de las marcas?

En conclusión, esta es la historia de Suu, una estudiante común que en sus ratos libres labora para así obtener ingresos extras. Ingresos que cambiaron su rutina y el rumbo de su vida. ¿Qué le depara el futuro? ¿Qué metas se proyecta? Solo ella lo sabe. Sin embargo, esto de ser traficante es una buena oportunidad para obtener ingresos sin salir de tu universidad. ¡Que continúe la acogida! Que continúe el boom de los trafis.