Tradición vs revolución

Choque de estilos.  La última fecha del Torneo del Inca dio a conocer a los equipos que jugarán la final de la primera parte del campeonato. Alianza Lima y la Universidad San Martín chocarán el miércoles 21 de mayo a las 8:00 p.m. en el estadio Miguel Grau del Callao en un encuentro que enfrentará dos estilos muy marcados de jugar al fútbol.

Habilidad y ofensiva. La Universidad San Martín, bajo el mando de Julio César Uribe,  llega a esta final tras derrotar, en un partido impactante,  por  tres goles contra uno al Melgar de Arequipa. El técnico del equipo arequipeño, Juan Reynoso, merece una mención aparte: hizo del cuadro characato un conjunto bastante sólido que hasta la última fecha tuvo chances bastante claras de llegar a la final. Sin duda, “el Cabezón” es uno de los mejores entrenadores peruanos en la actualidad.

La San Martín es hoy creación y vistosidad.  Montaño y Marinelli son elementos clave en el mediocampo del conjunto albo. El equipo de Santa Anita, tras un inicio bastante bueno, cayó en la irregularidad de resultados, pero siempre mantuvo su juego. Con la mejor  primera línea de volantes del torneo -Ballón fijo en la selección- y una ofensiva de jerarquía, el equipo de Santa Anita muestra las características clásicas del fútbol sudamericano ( más cercano al colombiano); sin embargo, si hay algo que cuestionarle al equipo de Uribe es su inconstancia en los encuentros, pues físicamente los jugadores no responden los 90 minutos de juego y su línea defensiva es bastante frágil. Pese a esto, le ha alcanzado para ser finalista del torneo y devolver a Josepmir Ballón a su mejor nivel.

Seguridad y contundencia. Alianza Lima llega a esta final tras derrotar a Inti Gas de Ayacucho por un contundente 4 a 0 en Matute, el cual fue el resultado más holgado del equipo del uruguayo Guillermo Sanguinetti en el torneo. Exhibió un juego agresivo, físico y, quizás lo más importante, contundente. Los números de Alianza son positivos: tan solo una derrota y el arco con menos goles recibidos en el torneo. Sin embargo, los críticos de este equipo apuntan a un aspecto innegable: este Alianza Lima no tiene el juego histórico que lo ha caracterizado siempre. La vistosidad del juego blanquiazul se ha perdido o, al menos,  hoy no se ve. Pese a esto, el equipo funciona y practica el juego que el entrenador quiere. Entonces, si algo objetivo se puede señalar del cuadro blanquiazul, es que cambió el juego tradicional que lo caracterizaba por uno esquemático y que no corre riesgos. Dejando de lado los gustos en el juego, el equipo victoriano se impone ante sus rivales y nos muestra cómo ha evolucionado el fútbol, algo que la mayoría de los entrenadores peruanos parecen  no haber asimilado o quizás no quieren asimilar.

Final de gustos y estilos en la que apreciaremos lo que parece ser el fin del clásico juego sudamericano para pasar a adaptarnos al juego que se desarrolla actualmente en Europa y en las ligas más importantes de Sudamérica. ¡Que gane el mejor!