“Una iniciativa de estudiantes para estudiantes” – Jorge Solis, presidente del CF Letras.

En las últimas semanas una situación alarmante ha llamado la atención de los medios internacionales: la ola de protestas y muertes que han acontecido en diversos países. Basta con prender el televisor a las diez de la noche para notar que los noticieros brindan un espacio importante de sus reportes a informarnos sobre la situación de países como Venezuela, Ucrania y Tailandia en los que, definitivamente, se ha llegado a un punto de quiebre entre el sentir del pueblo y el gobierno. El tiempo parece haberse convertido en un estado prolongado de violencia y es ya imposible no pensar sobre quienes están más afectados por los conflictos.

Diversos debates se han generado en busca de soluciones y cada quien ha empezado a tomar su bando. Tanto como si están completamente enterados o no, si sienten una verdadera consternación por los hechos o si solo se les hace imposible ignorarlos, todos tienen una opinión. Dentro de esto, la opinión crítica que debemos desarrollar como universitarios cobra gran importancia ya que el deber de ser críticos, de analizar la coyuntura con todo lo que tenemos a la mano, existe.

Es así que “Todos por la paz” nos despertó un interés genuino. En menos de dos días había alcanzado reunir a más de 200 participantes según el contador de Facebook, la preocupación que los conflictos parecían haber despertado entre nuestra comunidad universitaria era evidente. Una manifestación pacífica como una manera de demostrar oposición hacia eventos que resultaban sobrecogedores, que desafiaban el respeto por elementos sumamente importantes dentro de una democracia y que, por su relevancia internacional, nos concernía poner sobre el tapete para discutir a fondo. Fue así, dada la expectativa que esta actividad nos creó, que decidimos adherirnos al evento.

“Lo que nos motivó fue no ser indiferentes porque tenemos pensamientos, somos críticos, no somos sordos ni mudos y tenemos que manifestarnos en este escenario […] lo que buscamos es que los alumnos se sensibilicen y se sientan comprometidos” – Indira Rodríguez, Secretaria de Cultura del CF Letras.

El viernes 21 de febrero con sus 19:30 horas llegó y “Todos por la paz” estaba supuesto a dar inicio. En realidad, no empezó oficialmente sino hasta las ocho de la noche cuando se congregó la mayor cantidad de gente que vería el evento: un aproximado de cincuenta personas, quizá algo más o quizá algo menos. El presidente del Centro Federado dedicó algunas palabras a los presentes sobre el contexto y luego se empezó con la elaboración de pancartas que serían las que se llevarían durante la marcha hasta la puerta de la universidad. Así que ahí estábamos nosotros, parados en medio del bullicio que producían conversaciones entre amigos, una que otra broma y otras tantas discusiones entre grupos sobre la verdadera razón de aquella reunión.

“Nosotros decidimos que este tenía que ser un evento sin bandera, sin posturas ideológicas, buscando la esencia de qué es lo que realmente buscamos todos y un punto en el cual podamos confluir en ideas: el respeto de los derechos humanos, el respeto a la vida y la búsqueda de la paz” – Jorge Solis.

Nuestra curiosidad surgió entonces, pues debíamos enterarnos de qué pasaba por la mente de quienes se encontraban allí, qué tipo de impresión les merecía la situación que se vive alrededor del globo con tantas protestas y muertes, cuál era su propósito al estar allí un viernes por la noche armando pancartas en medio de Letras. Y, después de todo, si algo es cierto sobre “Todos por la paz” es que sus asistentes estaban interesados sobre el tema, que tenían una opinión marcada hasta cierto punto y que no toleraban el hecho de que la violencia estuviera tomando tanto protagonismo en nuestro mundo.

“Siempre hay que condenar que personas inocentes mueran cuando se ha podido evitar y creo que en el caso de Venezuela, Ucrania y Tailandia se ha podido evitar, ahí radica nuestra intención: protestar porque la democracia sea democracia, que no sea un gobierno dictatorial encubierto como una democracia” – Araceli Pinto, ex presidenta de UNES, ex integrante de la REA  y el Consejo de Letras.

Las palabras de Araceli Pinto durante una entrevista que le realizamos condensan el sentir de muchos participantes de la actividad. A decir verdad, el sentido del evento se tradujo en eso tanto en las pancartas como en las palabras que algunos representantes estudiantiles dirigieron cuando llegó el momento de plantarse frente a la puerta de la Católica con las velas y los globos blancos representando de manera simbólica las ansias de encontrar la paz, un camino al diálogo en el que todos pudieran rendir respeto por el otro.

“UNES ha decidido adherirse a la manifestación porque compartimos ciertos lineamientos que toman en cuenta en el evento, por ejemplo, el respeto a la vida y la oposición a todo tipo de represión de las diferentes partes que conformen el conflicto […]Nosotros condenamos la represión por parte del gobierno, apoyamos todo tipo de protesta que sea pacífica; sin embargo, también condenamos a la gente que, en aras de defender las banderas de una protesta totalmente legítima, transgreden y recurren a la violencia” – Álvaro Arancibia, integrante de UNES.

Muy pocos de los entrevistados dejaron entrever con fuerte convicción la línea a la que se acoplaban, como es el caso de Álvaro Arancibia, pero, por sobre todo, notamos que los ánimos estaban más avocados a la defensa y el respeto a los Derechos Fundamentales de las personas.

“Realmente creemos que son importantes manifestaciones de este tipo ya que, para nosotros, el camino a la comprensión es a través del diálogo y del respeto mutuo; por lo tanto, en esta actividad (por más que cada persona tenga su postura personal) la ha dejado de lado en aras de luchar por algo más grande que es luchar por la vida y los derechos humanos” – Jorge Solis.

Tal como lo expresó Jorge Solis, parecía haberse logrado un pacto entre los asistentes, un punto por el que todos estaban dispuestos a alzar su voz y defenderlo. La estancia fuera de la puerta de la Católica, con menos participantes que con los que inició “Todos por la paz”, dio paso a varias personas para que expresaran su sentir, ya fuera un llamado fuerte de rechazo a la violencia como el que expresó Julio Cáceda (presidente de la FEPUC) o la invitación al cuestionamiento propio, a alcanzar una seguridad de por qué levantamos nuestra voz de Caleb Rojas (Cambio Democrático).

“Yo creo que el mensaje aquí, más allá de todo, es que no importa si eres de UNES, de Coherencia, de izquierda, o si apoyas a Maduro o estás en contra, sino que bajo ninguna circunstancia se deben violar los derechos fundamentales de las personas” – Araceli Pinto.

Tras un minuto de silencio por los fallecidos tras las protestas alrededor del mundo, unas arengas que rezaban “Estos son, aquí están, estudiantes de la PUCP. ¡No a la violencia!”, se procedió el acto simbólico de dejar ir algunos globos blancos al cielo. Quien deseó alzar su voz entre los presentes lo hizo y, tras aproximadamente media hora de estar frente a las puertas de la universidad, el evento se dio por concluido.

Si bien es cierto, la manifestación “Todos por la paz” se dio como se esperaba para el Centro Federado de Letras según lo expuesto en las entrevistas que pudimos tomar de los alumnos. Sin embargo, creemos que un debate entre los diferentes puntos de vista no habría caído nada mal para animar el ambiente que se vivió el pasado viernes 21 en EEGGLL. Lo decimos por los estudiantes que asistieron y, que en su mayoría pertenecen a los diferentes partidos políticos de la PUCP. Al llegar a Letras y ver tanta gente vinculada a estos partidos nos generó gran expectativa por la variedad de posturas y puntos de vista que hubiésemos podido tomar de “Todos por la paz”. Pero esto no fue así. Existía un consenso entre las personas que raudamente terminaban sus pancartas: “respeto por la vida y los derechos humanos” era el eslogan de la manifestación. Queremos dejar en claro que nos adherimos al pedido de paz en los países que se están manchando de sangre por estos enfrentamientos y que condenamos todo acto violento de los gobiernos para reprimir a su pueblo. Es precisamente, por estos sucesos, que esperábamos pensamientos diferentes en este evento. Pensamientos con criterios divergentes a los problemas suscitados que se puedan debatir con la comunidad estudiantil y que puedan encaminar a nuevas soluciones propuestas por estudiantes. Nos fue muy complicado encontrar en nuestras entrevistas a personas que expongan su posición política al respecto, contrariamente había una mimetización en las respuestas con frases demás trilladas.

Somos conscientes que la fecha no se prestaba para un gran aforo de parte de los estudiantes de a pie debido a las vacaciones, sin embargo la trascendencia de la manifestación pudo traspasar la idea de reafirmar el perfil humanista de la PUCP y encaminarse a una protesta de alumnos que, independientemente de pertenecer a la universidad, planteen soluciones partiendo de sus criterios políticos e ideológicos. Creemos  que llegar a un diálogo entre las partes, así seamos estudiantes peruanos contribuiría a que podamos conocer ambas posiciones y que esta indignación que nos genera el autoritarismo y las medidas violentas para controlar las protestas puedan solucionarse en vías del respeto de la vida y la de la paz. Somos estudiantes como la mayoría de los que protestan contra los gobiernos de Venezuela, Ucrania y Tailandia, por esa razón, deberíamos ir más allá que indignarnos por los fallecidos en estos países. Nosotros debemos plantear soluciones y evitar que estas guerras por intereses ideológicos, económicos o de poder se sigan dando en todo el mundo y menos en nuestro país.

Fotos de Andrea Lescano.

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