Hola, este poema es extenso pero es peculiar porque no necesita más descripción que estas pequeñas líneas. Si se dan cuenta, puede parecer doble o no. Depende de como lo lean.

Todo se une

Nervios por tu sonrisa.

Tartamudeo por un “Hola”.

Hablamos, y entramos sin prisa.

Conversamos sobre tu recurrente sueño de estar sola.

Desde que salimos hace tiempo por tu casa,

tus ojos solo podían ser vistos al lado de los astros.

Durante ese tiempo, la felicidad era escasa

porque de tu paradero no habían rastros.

Encontramos un lugar cerca del escenario,

disfrutabas de la música como una pequeña niña.

Al cambio de banda, corrías sin emitir ningún comentario.

Sin embargo, lo que sí hiciste era tomarme de la mano.

Me sentía mal por ese  lapso sin conversar,

no sabía qué podía decirte de mis pensamientos.

Tal vez esperaba que tú fueses a comenzar;

mas tú,  quizás tenias los mismos sentimientos.

Aquella suave y cálida mano en ese momento lo era todo,

me viste, y solo sonreíste un poco sonrojada pero feliz.

Nos sentamos para descansar al lado de un charco de lodo,

pero estábamos contentos y abrazados encima de una gran raíz.

Me armé de valor y te llamé para salir.

Aceptaste y quedamos en vernos en la puerta del parque.

Como la primera vez, mi corazón no dejaba de latir.

De regreso a ti, estoy por ahora en la puerta de embarque.

Un grupo en especial empezó a tocar y nos miramos.

Con la canción de fondo y la lluvia,  nos tomamos de las manos.

Procedí a abrazarte y tu respondiste con un beso para mundanos

hasta que cansados del alboroto, en una esquina nos acurrucamos.

Espero en la entrada del lugar acordado,

pensando en las palabras que te diría.

Al fin, nos encontramos en la ubicación pactada

mas no sabía lo que en ese momento haría.

Ya era hora de irnos del lugar,

todo había acabado.

Nuestra cita estaba por darse por terminada,

pero antes ya ella con su amiga se había fugado.