Tengo ojeras, tengo sueño. Vivo en zapatillas, leggings y poleras. Mi cabello parece un nido de paja. Me duele todo. ¿Qué sucede? Parciales, eso sucede.

Camino por el campus de la PUCP, lo único que me empuja es la inercia. Mi espalda sufre con el peso de mi laptop y no dejo de estornudar. Ya no recuerdo lo que era mi cara con maquillaje. Salgo de mi casa a las 6 y regreso a las 12. Todo mal.

Les juro que estoy cansadísima. Si estoy escribiendo esto, es porque quería dejar de leer y esta es mi forma más responsable de procastinación. Estoy que me muero con la gripe y a veces pienso que veo doble en los apuntes de mi cuaderno. Muchos de ellos son ilegibles porque me he estado quedando dormida en clase, pero gracias a Dios por los PPTs salvavidas.

zombies

Ayer, me reuní con algunos chicos de un curso para estudiar y -a pesar que nos reímos más de lo que leímos y comimos no sé cuántos litros de helado, galletas y otra cosas que harían que mi entrenador me ahorque- la pasé súper bien y -contra todo pronóstico- me siento muy preparada para ese examen.

Realmente, cada ciclo trato de prepararme mentalmente y de hacer mis cosas con tiempo para no sufrir estos apuros. Aunque tenía todos mis resúmenes preparados, nada parece suficiente. Tengo 3 exámenes y 4 entregas de trabajos. Voy estudiando para el segundo examen del lunes y aún no acabo 3 de los trabajos pendientes. Lo peor es que 2 esos trabajos debo terminarlos por adelantado porque el viernes en la noche me voy de viaje.

¡Ah! ¿Se va de vacas a relajarse? -dirán ustedes- ¡NO! Me voy de Diagnóstico a unas comunidades asháninkas de Junín; 8 días de trabajo de investigación y aplicación de metodología. Cuando regrese, ni quiero ver cuántas horas de transcripción tendré que hacer.

Obviamente, me emociona ir a conocer y explorar esta realidad diferente. Este tipo de viajes es la base de mi carrera, pero saber que viajaré el viernes de la semana de parciales es como no ver la luz al final del túnel. No hay chelas para mí el viernes. Bueno, a menos que las contrabandee en el bus. Wait, esa idea suena muy bien.

Bueno, aún no he comprado mis pasajes, ni qué decir de haber empacado nada. Pero me voy, me voy porque si no, me jalan. De paso, mencionaré a mi grupo de Diagnóstico, a quienes realmente he llegado a querer (momento filin’) después de innumerables horas de trabajo con frío y sueño, desganados o distraídos. Como sea, hemos avanzado y realmente tenemos demasiadas expectativas de nuestra investigación.

Les deseo mucha suerte en sus exámenes, no sucumban a la desesperación, es solo una semana. Tan solo eso.

*Recomendación final: En esas largas noches, opten por opciones naturales como frutas cítricas o té cargado para mantenerse despiertos sin arruinar su sistema nervioso.

Su no tan constante columnista.