Editado por Verónica Huamán

Desde hace un tiempo que la banda The Voidz, liderada por el vocalista de The Strokes, Julian Casablancas, está creando cosas geniales, pero no muchos parecen advertirlo. Si bien Casablancas se hizo famoso y exitoso con The Strokes, con The Voidz ha explorado nuevos sonidos, que se salen casi siempre de lo mainstream para responder a los gustos e influencias del vocalista y de los demás músicos. Un rock bien experimental y no tan fácil de digerir.

Sobre esta no acoplación a las expectativas comerciales del público oyente, Casablancas expresó en una entrevista que realmente no les interesaba casi nada amoldarse ni satisfacer las expectativas de la mayoría. Pero que, de todas maneras, quieren crear música interesante que pueda sonar en el mainstream, en las radios.

Con su música, The Voidz busca llevar el lenguaje en una dirección nueva. En el primer álbum, Tyranny, lanzado en el 2014, la banda dio rienda suelta a todas sus ideas, y crearon un universo propio. “Human Sadness“, tema de más de 10 minutos con una letra muy íntima y con referencias filosóficas, es el himno de muchos fans. Es un disco caótico, oscuro, colorido, nostálgico, interesante hasta el final, en el que Julian ha volcado varias de sus reflexiones sobre política, su mirada de la condición humana, de la soledad y del sistema en el que estamos inmersos.“The rhythm is for you but the song is for me / The meaning might be secret but the melody is free”. (Where no eagles fly). Muchos critican este álbum superficialmente argumentando que es puro ruido convulsionado y sin mérito, pero otros opinamos distinto, que Tyranny es uno de los álbumes más geniales, que si bien es cierto que es un disco ruidoso, es un ruido que tiene sentido y belleza. Es un álbum difícil de escuchar por el caos de ritmos y melodías sobrepuestos, pero luego de un par de escuchadas todo tiene coherencia. El ruido en Tyranny no es más que una textura, un carácter, una analogía de lo que la banda quiere reflejar. Las letras lo hacen aún más feeling.

Además de la presentación casi mítica (no hay fotos ni videos en Internet del evento) del 2014, aquí, en Lima, tuvimos el placer de ser parte de la gira Hollywood Bolivar Tour en el 2017. The Voidz dio una performance exquisita. Empilaron al público antes de salir al escenario con “Demolición” y “Mujer Hilandera”. Julian, Beardo, Amir, Jacob, Jeff y Alex hicieron vibrar todo mi cuerpo con “Father Electricity”, y no volví a tener esa sensación después en ningún concierto. Ese día, también, tocaron algunas canciones del nuevo disco que por esos meses aún no había sido lanzado.

The Voidz en Lima

Virtue“, el segundo álbum de The Voidz, tiene un sonido bien distinto al primero. Aquí pareciera que Julian tiene más claro y logrado lo de llegar al mainstream. Las canciones hacen recordar mucho al EP de The Strokes “Future, Present, Past”, del 2016. Las letras son, en su mayoría, más literales, cálidas y fáciles que las anteriores, con algunas excepciones. Inclusive tiene un par de temas románticos. The Voidz deja de ser un proyecto para consolidarse, deja de ser Julian Casablancas + The Voidz para ser solo The Voidz. Ritmos más llevaderos, canciones pegajosas; varios de los temas les puede gustar hasta a tu abuela. “Leave it in my dreams” podría ser confundida con una canción de The Strokes. “QYURRYUS” es uno de los más locos, con toda la esencia del “cyber-arabic-prison-jazz“, pero sigue siendo bastante digerible. “One of the ones” tiene un coro en falsete, y en el intermedio la canción cambia completamente dando paso a un puente donde las guitarras forman una melodía que Julian denomina “guitarras en arcoiris”, esto es que las guitarras hacen distintas melodías pero complementándose entre sí. “Pink Ocean” es un tema que parece Lo Fi, muy suave, pero bueno. Luego, “Black Hole” aporta el sonido fuerte y pesado al álbum, aunque también tiene un intermedio ligero, donde la voz de Julian toma protagonismo. Inmediatamente después suena “Lazy Boy”, una de las canciones más tiernas de The Voidz. El último tema, “Pointlessness“, es la canción más oscura y progresiva de Virtue. Es una canción ricamente armónica, que usa muchos dominantes secundarios y sustitutos tritonales; pero no se hace complicada al cantarla y eso le da un plus.

Uno de los más recientes lanzamientos de The Voidz es “The Eternal Tao”, un sencillo co-producido por Mac DeMarco. Es todo un viaje psicodélico. “Nothing’s black or white, it’s all grey / Honesty without tack is cruelty / Nothing turns me on like what you say / Bending towards pending demise.”  No es tan rock; tiene sonidos techno, synth-riff y a Julian cantando/rapeando letras de filosofía oriental.

En general, la banda es muy abierta a combinar timbres y ritmos, a juntar folklor con sintetizadores; no temen arriesgar experimentando con escalas raras o timbres poco habituales. Y sus jammins son prueba de eso. En los últimos meses, durante sus presentaciones, The Voidz ha estado improvisando con frecuencia. “Autotune jam“, “Call me in your sleep“, “Aimless jam” y “No jacket required” son improvisaciones que, con toda facilidad y puliendo algunos detalles, podrían ser temas de la banda. Y están en Youtube.
Estos jammins son testimonio de lo bien que funcionan como banda, y de cómo cada uno de los músicos ha entendido la intuición musical del otro.

Se podría decir mucho más sobre esta banda tan genial, sobre los conceptos de los que parten sus letras, sobre Julian y sus influencias musicales, su crítica a la música actual o sus pronunciamientos filosóficos, pero, entonces, este artículo sería muy extenso. En fin, si les llamó la atención, y no habían escuchado a The Voidz antes, a manera de recomendación les dejaré algunas canciones con las que es posible que se enganchen: