Recuerdo con nostalgia mis años de secundaria. Me acuerdo de los días en los que comía muy rápido luego de llegar del colegio porque quería ver el ranking de las mejores canciones en MTV. Por esos años, yo escuchaba mucha música en inglés; casi todo lo que escuchaba eran las bandas de moda que salían en la popular cadena de televisión musical. Incluso, no me perdía sus premiaciones como los Video Music Awards y estaba siempre al pendiente de los nuevos lanzamientos.

Fue durante esos años que descubrí a bandas como Fall Out Boy, Panic! At the Disco, Evanescence o –mi favorita- Coldplay. También fue por esos años que apareció uno de mis álbumes favoritos, “The Black Parade”. Es curioso porque este álbum fue lanzado en el año 2006 y todavía lo escucho con relativa frecuencia, y siempre causa alguna respuesta en mí, a pesar de que han pasado ocho largos años desde mis épocas de colegiala emo.

My Chemical Romance era una banda –se disolvió hace poco- de punk rock que me sorprendió cuando vi el videoclip del primer sencillo de este disco, Welcome to the Black Parade. La temática en el video es bastante peculiar y precisamente refleja todo el concepto que rodea al álbum: el viaje del Paciente con cáncer desde su diagnóstico hasta después de su muerte. Precisamente, es la muerte la que se ve representada en un desfile tétrico, es lo que le da el nombre al álbum y lo que la banda considera como su alter ego en la producción del mismo. Aquí la muerte viene representada como el recuerdo más presente en la mente de cada persona. El Paciente ha visto un desfile de niño con su padre y es este mismo el que llega al final de su vida.

Son realmente pocas las veces en las que yo escucho un álbum de principio a fin y prestándole atención a todas las canciones. Este es el caso con “The Black Parade”. Ciertamente, es para mí el mejor álbum de la banda, cuenta con muchos elementos de rock clásico combinado con géneros más fuertes como el punk y el screamo. Los solos en canciones como Dead! o Famous Last Words son bastante buenos. La mezcla de pistas en Welcome to the Black Parade es impresionante y Liza Minelli canta al final de Mama. También es genial cantar el coro de I don’t love you o saltar como los adolescentes rebeldes de Teenagers.

Hay también momentos emocionalmente muy fuertes. Por ejemplo, la banda alquiló una antigua mansión durante el proceso creativo para la composición de los temas del disco. Producto de esta experiencia, Sleep fue compuesta con fragmentos que narran las alucinaciones que el vocalista, Gerard Way, tuvo en este período. Cancer es una canción muy bella y muy triste, es la despedida del Paciente que se ha enamorado de una de las enfermeras. Mi favorita del álbum es Disenchanted, una canción sobre sueños que podría escuchar todo el día sin cansarme de corear: “You’re just a sad song with nothing to say/about a lifelong wait for a hospital stay/and if you think that I’m wrong,/this never meant nothing to you“.

El concepto del álbum es muy interesante y se han hecho muchas interpretaciones al respecto. El Paciente atraviesa muchos momentos en su viaje. Hay varios sentimientos encontrados: la negación, el miedo, la pérdida de la esperanza, la tristeza de las despedidas, el resentimiento, la resignación, el terror, la rebeldía, el odio, etc. Tal vez, es un poco o bastante oscuro en lo que toca y transmite, pero es de buena calidad y me trae innumerables recuerdos. Quizás es por eso que han pasado casi diez años y lo sigo escuchando de inicio a fin como el primer día. Las canciones en “The Black Parade” pueden tenerme cantando a todo volumen con versos realmente potentes que marcaron mi adolescencia.

Luego, la banda fue de gira promocionando el álbum con una serie de conciertos en la que escenificaban la historia del Paciente, representado por Gerard Way. Los conciertos de esta etapa fueron impresionantes, tanto así que demandaron un gran esfuerzo de la banda y la gira tuvo que interrumpirse por algunos momentos. Sin embargo, de esta etapa queda el DVD “The Black Parade is Dead!” donde podemos ver el último concierto de esta gira en México D.F.

Son muchos los grupos, álbumes y canciones que marcaron mi secundaria y que sigo escuchando hasta ahora. Creo que no soy la única. Aprovechen las vacaciones para desempolvar las canciones de los años de colegio, esas que tal vez hace cinco o más años que no escuchan. Luego, pueden comentar aquí o contarme qué recuerdan. ¡Hasta pronto!

  • Aracelli

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