La subestimación hacia las ayudas psicológicas

Edición: Ariana Zapata

Ya les he contado una parte de mi historia respecto a mi salud mental químicamente. Ahora, les quiero hablar sobre la salud mental emocional, porque, como diría mi psiquiatra: “Las pastillas solo aportan el lado químico de tu cerebro pero tu mente es muy poderosa, por lo que es necesario que lleves una psicoterapia”. Lo más curioso de todo es que me lo dijo, aproximadamente, hace dos o tres años atrás. Siempre mencionaba que debía tener una psicoterapia para saber controlar mis emociones y ataques de pánico. Cuando estaba en el colegio, solía escuchar mucho sobre la subestimación del trabajo que realizan los psicólogos, como si su profesión en verdad no nos aportara, cuando en realidad yo considero que es necesario tener siempre presente que no podemos controlar -ni tener- todo. Las cosas negativas pasan y a veces no sabemos cómo sobrellevarlas. Hay tanta desinformación en nuestro país sobre las enfermedades mentales, y cómo tratarlas que hay personas que experimentan los síntomas y no saben que necesitan un tratamiento tanto químico como mental.

Las enfermedades mentales son igual de importantes que las físicas. Subestimar la psicología es, verdaderamente, lamentable, cuando son estas las personas que desean estudiar el funcionamiento de nuestro cerebro para poder acompañarnos en el proceso del tratamiento. Yo me medico desde los 14 años, no obstante, recién, este año fue que tomé conciencia de ello y de lo esencial que era llevar una psicoterapia. Y todo porque yo decía en mi cabeza “no, yo puedo sola”. Por un lado, sí, todos somos autónomos y podemos alcanzar nuestras metas como siempre lo menciono, pero, por otro lado, cuando hablamos de enfermedades mentales o sentimos que necesitamos acompañamiento psicológico, terapia, consejería o psicoterapia. En mi caso, mi doctor dijo que yo necesitaba una psicoterapia.

No es fácil ”cargar esa mochila” que, a veces, no queremos admitir que nos pesa o que nos duele tanto, hasta el punto de sentir que nos queremos desmayar. Tampoco es fácil aceptar que necesitamos del aporte positivo de los demás para salir adelante. Este año, debo decir o, incluso, en toda mi vida, que llevar todas las semanas mi sesión con mi psicoterapeuta ha sido la mejor decisión. Esto no solo porque me ha enseñado a cómo controlarme mediante las habilidades que he mencionado en artículos anteriores, sino porque es la persona correcta para poder decirle las cosas tal cual son. Además, tengo la seguridad de saber que ella está ahí para apoyarme, entenderme y, sobre todo, salir adelante juntas. Ya he tenido otras psicoterapeutas, pero decidí dejar las sesiones porque no me parecían las personas adecuadas: no sentía que, verdaderamente, querían ayudarme. Entonces, se puede decir que ese también fue uno de los motivos por los cuales dejé las psicoterapias por un largo tiempo. Creo que el hecho de haber investigado por mi cuenta a mi psicóloga fue uno de los factores más importantes para poder decir, en este momento, que es la mejor decisión que he tomado. Si bien es cierto que es muy difícil acceder a los mejores profesionales de salud mental en nuestro país debido al costo por sesión, también podemos buscar otras soluciones. De verdad, no hay nada que no puedan hacer, todo depende de si lo creen posible o no.

Sin embargo, siendo realistas, puede que sí, no sea lo mismo un psicólogo privado que uno público -lo cual no es en general-. No obstante, la primera vez que fui a que me viera una psicóloga debido a lo que me estaba pasando fue en un hospital y hasta el día de hoy la recuerdo claramente. Es triste porque, a pesar que me haya diagnosticado correctamente, la manera en la que se comportaba conmigo o cómo me apoyaba, no era la mejor. No todas las personas son las mejores en lo que se desempeñan pero eso, en cierta forma, podría ser subjetivo. Por último, solo quiero decirles que, si necesitan ayuda, no duden en pedirla, buscarla y expresarla pues, si esperan más tiempo, la situación podría empeorar. Sé que no es nada fácil, pero será lo mejor, porque siempre habrá alguien que podrá ayudarnos.