Reunidos en los pastos de Sociales, bajo un sol abrasante, nos encontramos con los chicos y chicas de El Alef, un proyecto estudiantil que cada vez se va consolidando más dentro de la PUCP. Con los ojos brillantes por la emoción y ese aire propio que rodea a los amantes del arte, nos contaron cómo ha sido el proceso por el que han tenido que pasar desde que salió la primera revista.

ALEF

Cuando entraron a la universidad, se dieron cuenta de que faltaba un espacio en el que los estudiantes a los que les gustaba escribir, pudieran ser leídos. “No hay un medio para que la gente publique sus trabajos literarios. Muchas personas lo hacen por internet en un blog, pero esos blogs el 95% de las veces no son leídos”, nos dice Andrés Mayorga, estudiante de Letras y encargado del Área de Contenido y Publicidad dentro de la revista. “Hay mucha gente talentosa y lo que buscamos es que estos talentos puedan ser explotados y, quien sabe, que en   algún momento puedan ser conocidos en el ámbito literario”.

Max Bedriñana, actual director de la revista y encargado de logística, nos comenta que siempre hubo el intento de hacer una revista dentro de la universidad. “De hecho, sí hay algunas, pero no son tan abiertas”, explica. Él es consciente de que fue un gran avance pasar de la concepción de la idea original a finalmente plasmarla. Para ello reunieron a estudiantes que siempre habían mostrado interés por la literatura y, aunque al principio fue bastante complicado, después de varias trabas lograron sacar el primer número o número cero. “En la primera revista que sacamos, cada uno de nosotros publicó un cuento o un poema, y esa fue nuestra presentación. Ya después de ese número uno, empezamos a publicar lo que chicos y chicas nos enviaban” agrega muy entusiasmado porque ya han podido lanzar la edición número dos.

El Alef actualmente cuenta con catorce miembros oficiales, pero siempre hay personas que les escriben porque quieren ser parte del proyecto. Nos dicen que no tienen números límites y que todo es completamente libre. El proyecto, gracias a un arduo trabajo de promoción, cada vez se va haciendo más conocido dentro de la universidad. Sin embargo, confiesan que todavía queda bastante por hacer. “Ahora hemos estado vendiendo y había gente que no conocía mucho del proyecto porque todavía no lo hemos difundido en su totalidad. Hemos hecho bajadas en salones y también hemos hablado con la gente personalmente pero a algunos no les interesa, o no tienen dinero. Pero es interesante, porque muchas personas que no tienen el dinero en el momento, luego nos buscan y así nosotros también vemos que poco a poco les va surgiendo el bichito por leer o escribir, y eso es grandioso” nos cuenta Fátima Zegarra, alumna de Letras y encargada del Área de Publicidad y Fotografía.

Armar el proyecto les tomó aproximadamente medio ciclo y aseguran que, como toda idea recién iniciada, se encontraron con varias dificultades entre ellas el financiamiento económico. “Fue un proceso muy largo ver la tarea que iba a realizar cada uno, buscar personas que estuvieran dispuestas a entregar su tiempo, porque de todas formas es una inversión de tiempo, es como un trabajo sin remuneración. Además, tuvimos que surgir desde cero. No contábamos con un apoyo económico real, y por ello cada uno de nosotros contribuyó para que la primera edición pudiera salir”, relata Guillermo Tello, estudiante de Literatura y responsable del Área de Contenido. “En realidad, fue bastante tedioso, y el Centro Federado de Humanidades nos ayudó económicamente” añade Max.

Tienen miras a que el proyecto se expanda, llegar a otras universidades y después a otras ciudades. Durante las vacaciones, estuvieron distribuyendo la revista en dos universidades del Cuzco, en donde esta tuvo acogida, al punto que les han enviado correos desde allá también. Saben que lamentablemente en el país no se le da tanta importancia a la cultura y esta se ve relegada. En consecuencia, muchas chicas y chicos quienes gustan de escribir, prefieren dejar de hacerlo o hacerlo solo para sí mismos. Priscila Arbulú, estudiante de Literatura y actual editora de la revista nos cuenta que cuando ella entró a la universidad también sintió que faltaba un espacio en el que los estudiantes pudieran expresarse libremente. “No había en donde hacer catarsis. Necesitábamos urgentemente ese espacio. Ahora lo tenemos, y muchas chicas y chicos nos escriben. Eso emociona y, lo que es más importante, nos integra”, asevera muy alegre y convencida. La falta de ese espacio se hacía notar entre varios, y la paradoja de ser Estudios Generales Letras y no tenerlo, se hacía notar. “A mí me sorprendió bastante que no haya una tribuna en donde se pudieran expresar los alumnos. Yo pensé que era algo bastante común en Letras”, dice Daniel Hernández, alumno de Arquitectura, quien se encarga del Área de Diseño y Programación.

Max Bedriñana invita a todos los que alguna vez han escrito a que lo sigan haciendo, y que no solo vean a la literatura como un medio para el desahogo psicológico. Anima a que la exploremos más y de ahí saquemos cosas grandiosas. “No está mal que escribamos solo para desahogarnos. En la literatura, uno parte usualmente del desahogo psicológico pero no debe quedarse ahí. Si sufriste una decepción amorosa o un problema familiar y quieres botarlo escribiendo, te sientas frente a una computadora o coges un papel y te desahogas. Pero la idea es que no se queden ahí. Si a eso se le puede poner un título, personajes, historias sería genial. Esa es nuestra meta”, asegura.

El Alef se diferencia de las demás revistas porque es algo totalmente libre. No solo escriben los que son miembros, sino también cualquiera que envíe su trabajo. Ahora se muestran muy animados con la idea de que les manden más correos y que el material a publicar sea más grande. Para que un cuento, poema o escrito sea publicado, se debe enviar un correo a editorialelalef@gmail.com. Luego los trabajos enviados pasan por un proceso de selección. “Es bueno que nos interesemos en los trabajos literarios de las demás personas, fomentar la cultura en nuestro país y fomentar la idea de que la literatura es algo que todos podemos hacer”, sentencia Guillermo Tello. “Es genial que nos manden lo que escriben. Así también la revista se diversifica y tiene diferentes estilos, puntos de vista, sentimientos. Se nota que son plumas con diferentes características. Eso enriquece mucho el proyecto y hace que aprendamos del otro” finaliza Alessandra Díaz, estudiante de Ciencia Política y encargada de Contenido y Relaciones Estratégicas. “Los invitamos a que lo sigan haciendo”.

Mostrando DSC_4317.JPGMostrando DSC_4317.JPGMostrando DSC_4317.JPGMostrando DSC_4317.JPGDe izquierda a derecha: María Alejandra Manrique, Ernesto Albán, Diana Coronado, Max Bedriñana, Rosa Salcedo, Andrés Mayorga, Alessandra Díaz, Guillermo Tello y Fátima Zegarra

Si desean adquirir una revista, pueden contactarlos directamente o aproximarse al Centro Federado de Sociales, a Lau Chun o al quiosco que se encuentra ubicado al frente de la universidad.