10.28a-253x300

Tienes clase desde las 8 a.m. hasta las 10 p.m. Llevas tu cuaderno, algunos libros, tu cartuchera. Si amas como yo la comida casera también cargas tu loncherita. Si entrenas algún deporte llevarás también tu mochila con tu ropa, zapatillas, toalla, etc. Si necesitas hacer algún trabajo o simplemente porque no puedes vivir sin ella, también tendrás tu laptop o tablet. Y así poco a poco te vas cargando de pequeñas cosas que individualmente no parecen mucho pero todas juntas pesan demasiado y terminas con tres mochilas. Cual equeco, luchando por tu vida en el transporte público limeño, arrastrándote por el Tontódromo y (si eres como yo) olvidándote algo en el camino.

Este tipo de cosas me sucede muy a menudo. Casi nunca llevo mi laptop ya que es de 17 pulgadas y es indescriptiblemente pesada, pero cuando me veo obligada a llevarla suele ser un día horrible. También sucede que el clima está loco, y si tu clase es a las 8 am vas súper abrigado; para el medio día ya estás medio desvestido porque el sol ha salido y te estás achicharrando. Así, terminas cargando no solo las cosas que ya estabas cargando antes sino también tu casaca/chompa/abrigo que no sabes exactamente cómo colgarte para que no se te caiga y que no puedes meter a tu mochila porque está demasiado llena.

Si tienes que sacar libros de la biblioteca, el peso aumenta un poco más y te das cuenta que a veces ser estudiante duele demasiado. Ahora que lo pienso, creo que la razón por la que pierdo tantas cosas es porque cargo demasiadas cosas y a veces simplemente no te puedes concentrar en todo. Si eres de Arte o Arquitectura supongo que te identificarás con este post. Tu mochila, tu cartapacio, tu regla T y todos esos materiales que tienes que llevar cada día y ya no sabes cómo cargar. Y qué decir del día que tienes que llevar maqueta o alguna escultura. Los chicos de “Comunica” también pasan por estas penurias, especialmente si llevan fotografía o registro, cargando su cámara por todos lados.

Cuando era cachimba usaba cartera para que combinara con mi outfit de cada día, ahora uso mi mochila de quinto de secundaria. Mi hombro se hartó de la moda. El ciclo pasado tuve locker en Letras y eso me ayudó un poco, pero este ciclo ya no llevo tantos cursos ahí como en Z y, ¡oh sorpresa!, en Z no hay lockers. Ya casi acaba el ciclo, no más lecturas, no más controles y por sobre todo, no más mochila de 10 kg.

¡Hasta la próxima oportunidad!