El baloncesto siempre ha sido relacionado con una localización en específico. A pesar de haber nacido en Canadá, Estados Unidos se ha establecido como el “dueño absoluto” del deporte. Michael Jordan, Scottie Pippen, Kobe Bryant, LeBron James son algunos nombres de los mejores que este juego haya visto, todos estadounidenses. Pero, ¿qué hay sobre los jugadores latinoamericanos?

Si comparamos la cultura deportiva del Perú con la de Argentina, sabremos que ambos tienen al fútbol como su deporte más importante. Sin embargo, en tierras gaúchas no se enfocan solamente en dicho deporte, sino que también consideran, valoran y siguen otros deportes como el rugby y el baloncesto. En nuestro país, esto resultaría casi sorprendente.

Esta diversidad en el sector deportivo argentino tiene como consecuencia que existan personas destacadas y ampliamente reconocidas en Argentina casi a la misma magnitud de cualquier jugador de fútbol.

En el caso del baloncesto, un nombre en particular resalta: Manu Ginóbili. El argentino, desde su llegada a los San Antonio Spurs de la National Basketball Association (NBA) en el 2002, ha enamorado a todos los aficionados no solo del equipo de Texas, sino de toda la liga en general.

¿A qué se debe tanta euforia y reconocimiento? Para responder a esa pregunta, debemos viajar al pasado y revisitar los momentos hito de su carrera desde sus inicios en clubes en Argentina y en la selección nacional. Estos momentos forjaron lo que hoy representa Manu para el baloncesto argentino.

En su primera temporada en la Liga Nacional Argentina de Básquet, en 1995, fue elegido como mejor debutante en el Club Andino. Un año después, fue a jugar a Estudiantes en su tierra natal, Bahía Blanca, donde volvió a destacar y ganó varios títulos.

Es por esto que, en 1997, fue llevado al Basket Viola Reggio Calabria de la segunda división de Italia. Cualquiera pensaría que fue una mala decisión, sin embargo, Manu pudo llevar al equipo a la Seria A, la primera división de Italia, para después fichar por el Virtus Bologna.

En su paso por Italia consiguió el título de la Serie A, dos Copas Nacionales y la tan deseada Euroliga en 2001. Además, era siempre elegido como MVP o mejor jugador de un juego, afianzando la fidelidad de cada fan europeo, como se afirma en un artículo de la Euroliga.

Pero, Manu no solo destacaba a nivel de clubes, sino que también demostraba su talento con la Selección Nacional. En el 2001 tuvo su primer gran logro con Argentina en el torneo FIBA América. Con 29 puntos en su cuenta personal en la final ante Brasil, el nacido en Bahía Blanca fue una de las figuras del equipo para alcanzar el título.

Al año siguiente la Argentina hizo un papel fascinante en el Mundial de Indianápolis. Guiados por la mano de Manu, llegaron hasta la final contra la ya desparecida Yugoslavia. Si bien perdieron, el esfuerzo para llegar hasta ahí fue tremendo. Según el portal web de la página Basketball Reference, esta Selección Nacional es la muy recordada “Generación Dorada”.

Después de ese Mundial es cuando se concreta su llegada a la NBA. El mismo Manu relata cómo fue: en medio de la noche mientras estaba durmiendo, lo levantan y le comentan que los campeones de la NBA, los San Antonio Spurs en ese entonces, querían contratarlo. El argentino, en ese momento, no lo creyó.

Fue en 2002, donde llegó al cuadro de San Antonio, donde tuvo su ansiado debut ante los Angeles Lakers. En dicha temporada los Spurs obtuvieron su segundo campeonato en los play-offs, venciendo a los New Jersey Nets. En total, consiguió cuatro campeonatos de la NBA (2003, 2005, 2007, 2014) y fue elegido dos veces en el equipo All-Star en el 2005 y 2011.

Nuevamente, destacó inmensamente con su combinado nacional: lo que no pudieron conseguir en el Mundial de Indianápolis lo lograron en los Juegos Olímpicos Atenas 2004. En la final batieron a Italia y alcanzaron la Medalla de Oro. Además, obtuvo la Medalla de Oro en el FIBA Diamond Ball del 2008 y en el FIBA Américas del 2001 y 2011.

Toda esta historia de medallas, títulos y campeonatos llegó a su fin cuando, el 27 de agosto del 2018, Manu anunció su retiro definitivo después de largos 23 años. Su último partido fue ante los Golden State Warriors.

El pasado 28 de marzo los San Antonio Spurs realizaron un homenaje para agasajar la notable carrera del argentino. En dicha ceremonia retiraron el dorsal número 20, el de Manu. En sus propias palabras: “Tuiteé hace un par de meses que era mi retiro, fue un viaje impresionante. Quiero agradecerles realmente por estar conmigo, a todos. A los que están acá y a los que no. Los amo, gracias”.