Las semifinales de la Champions fueron todo menos lo esperado por la mayoría. Las dos, sin excepción: 9 goles, 8 de ellos fueron alemanes, uno (y nada más que uno) fue español; bueno, portugués. Barcelona fue derrotado en lo que fue, según algunos, la caída más baja que han tenido los azulgranas. Después de perder dos Derbys seguidos, Barcelona cayó contra Milán en Italia. Es cierto que pudo recuperarse en el Camp Nou, pero después de la goleada que Bayern de Munich le dio, Barcelona está casi afuera del campeonato. Su similar español no se queda adelante tampoco. Y digo adelante pues está en el mismo lugar que Barcelona tras perder 4 – 1 en Dortmund, casi fuera del camino hacia la “orejona”. A pesar de la afirmación de Mourinho de que el resultado es remontable, me atrevo a decir que eso es imposible, sin embargo, mantengo abierta la posibilidad de que tanto Real Madrid como Barcelona lo remonten, pues como ha afirmado el técnico portugués y como yo siempre he dicho: “en el fútbol todo es posible”.

Pero, ya que los ojos del mundo están puestos en la derrota de los españoles, analicemos los excelentes partidos que Borussia y Bayern plantearon, partidos con los cuales están con un pie en la anhelada final. Bayern jugó uno de los partidos mejor planteados que he podido haber visto en mi corta vida. Excelente fue el trabajo de contención alemán de las dos partes. Por el lado de Bayern, Dante fue, para mí por lo menos, una de las figuras y factores para la victoria alemana. No importa cuán bueno fuera el ataque español, parados y firmen en el medio de la cancha estarían Dante y Roben ganando casi todas las pelotas e impulsando los contra golpes, que para el segundo tiempo serían la estrategia perfecta para el tercer y cuarto gol. Esa contención funcionó todo el partido; aun cuando en los primero minutos Barza lo controlaba (que dicho sea el paso, fue un lapso de 5 a 7 minutos comenzado el partido), la contención del equipo de Munich fue buena. Esta buena pared ayudó a que el primer tiempo sea equilibrado. El equilibrio logrado por los alemanes culminó en el primer gol: a partir de ese momento, el dominio del partido fue de la estrategia local. Aquel gol dio alegría, seguridad y, sobretodo, tranquilidad. De manera que en el segundo tiempo, Bayern no dejó jugar a Barcelona, y después del segundo gol, dos contragolpes comenzados por Dante y Roben respectivamente darían finalmente el 4 – 0.

Dortmund por su parte planteó un partido parecido. La diferencia fue que el equilibrio fue recién encontrado a partir del segundo gol, y el dominio no fue inmediatamente posterior a este, sino minutos después cuando Real Madrid no pasaba, ni con pases largos, de su campo. En este caso entonces, no fue solo la contención, sino también el trabajo por la banda derecha. La rápida salida de Dortmund y la segura defensa, fueron factores muy importantes en la victoria del equipo. Lewandowski hizo un excelente trabajo. Solo con decir que fue al autor de los 4 goles no es suficiente. El volante de avanzada corrió todo el partido. Tiene el número 9 en la camiseta, pero el 10 no le quedaría mal. Hizo casi todo el trabajo necesario en la volante cuando se trató tanto de sumarse al ataque, como de crear llegadas por la derecha e izquierda. No fue solo entonces el trabajo del atacante, sino también el buen trabajo de los laterales, tanto volantes como defensas, que se sumaban al ataque del Borussia. Fue entonces un trabajo de “hormigas” el que plantearon los alemanes. Y aun cuando ya lo tenían controlado, no se rindieron. Si ante el empate en el final del primer tiempo no bajaron los brazos, mucho menos lo hicieron en el segundo tiempo.

Los partidos entonces, resultaron ser una verdadera sorpresa no solo para las hinchas españoles, sino para todo aquel que iba a presenciar el partido. Todos apostaron por una final española, pero eso ahora es de mucha duda. Si la fecha de cuartos de final en un cernidor en el que pasan solo los merecedores de aspirar a la copa, entonces la semifinal es la elección de los mejores del campeonato, los que merecen pelear por la copa. No que quiera decir que Barza y Real no lo merecen, pero en la manera como Bayern y Borussia les ganaron, son ellos, hasta ahora (pues faltan los partidos de vuelta), los merecedores de pisar el estadio de Wembley. Hasta ahora sigo sorprendido del planteamiento alemán.

Obviamente, no fue el bajo nivel de los equipos españoles, sino fue la buena estrategia de los equipos alemanes. Un trabajo digno de valorar, un trabajo que muestra al amor no solo a ganar, no solo a la camiseta, sino también a la dignidad y a la capacidad: amor propio. Ganarle a Barcelona y a Real Madrid, de esa manera es un logro bastante grande. Difícil es que estos grandes puedan remontar, pero no importa aquí la historia, no importa aquí el nombre, es esto un partido de fútbol y en esta etapa del campeonato ya no gana solo el que mete goles, sino el que juega bien. Mérito muy grande de los alemanes, pero a esperar los partidos de vuelta, a ver si la palabra “grande” queda chica para Bayern y Borussia.

Por Samuel Abarca
Miembro de Letras al Mango