déjenlo todo

Hoy Perú se juega más que la clasificación al mundial. Más que la continuación en un camino agrietado, cuyas esperanzas se han mantenido intactas. Hoy Perú, y como siempre, busca la gloria, tras 36 años de no poder ganarle a un Ecuador cuya posición en la tabla lo trae seguro, sin mayor preocupación. Largas colas se han formado hasta tres días antes del comienzo de la venta de entradas. Sean o no revendedores, la demanda (a pesar de los excesivos precios) ha cubierto todas las expectativas. Entradas agotadas, gargantas preparadas, aliento toda una noche son solo algunos aspectos de la gran expectativa que se tiene para hoy. Por lo tanto, hoy no importa solamente la tabla, no importa solo ganar, importa demostrar que tenemos equipo, que podemos volver a ser una potencia futbolística como en los tiempos de Cubillas, Velázquez, Oblitas, Uribe y tantas estrellas que presentes en los mundiales dejaron el nombre del Perú en alto. Para hoy, tenemos historia en todo su esplendor.

El partido se calentó desde anoche. Un evento promocionado en las redes sociales llamado “El Rival No Duerme”, convocó a varios hinchas peruanos a juntarse afuera del hotel donde se hospeda el equipo ecuatoriano. Este evento tenía como propósito, como su nombre lo dice, no dejar dormir al rival. En ese sentido, los peruanos no solo mostramos nuestro aliento, sino la disposición de hacer todo por ayudar a la bicolor. Es un aliento que se escucha en todos los rincones de esta porción delimitada de tierra a la que llamaron “Perú” hace unos cuantos siglos. Porción de tierra cuyos habitantes, después de esos mismos siglos, están tratando de unir en una sola nación a todas las diferentes etnias. Nación cuyo aspecto principal se muestra a través del fútbol. Fútbol que si bien ha disminuido en nivel, no en pasión por la camiseta. Año tras año comerciales de aliento, canciones de victoria y estadios llenos logran que nuestra piel se erice y nuestro corazón se caliente. Logran que a pesar de no ir a un mundial hace 31 largos años, sigamos separando tres a cuatro horas para esperar en una cola, ver alguna previa, juntarse en alguna casa y sufrir juntos frente a una pantalla o la cancha misma.

Hoy no esperamos perder. Hoy la gloria y el honor pesan más que el equipo mismo. Una camiseta de dos colores que nos hacen sentir orgullosos y unidos. No somos hoy hinchas de algún equipo. Hoy no somos Lima, Callao, Pucallpa o Cuzco. Hoy no somos más que historia y pasión puras. Hoy somos Perú con lo que las cuatro letras significan (y estoy seguro de que significan más que Patria, Ejemplo, Rifle y Unión). No importa cómo salgamos a la cancha: si 4 – 4 – 2, o 5 – 3 – 2, o 20 – 10 – 1000. ¿Estrategia? Eso es para los que quieren empatar. Hoy ganamos juguemos como juguemos. No por la tabla. No por la hinchada. No por eso solamente. Hoy ganamos porque somos Perú, y no lo somos por las puras. Hemos sido probados en todo. Y si a Brasil lo hicimos llorar en Rio de Janerio con un resultado de 1 – 3 alguna vez, hoy y siempre podemos hacer llorar a cualquiera. Preparemos gargantas. Preparemos la parrillada. Pongamos gasolina a los carros para juntarnos a las 11 en el Kennedy y celebrar. Hoy ganamos todos porque somos Perú. Hoy ganamos. VAMOS PERÚ C&RA$O QUE LA FIESTA LA ARMAMOS TODOS.