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Los hechos del jueves pasado no solo demuestran el nivel de corrupción -evidente- que existe en la FPF, sino también los vacíos legales e inconsistencias que existen. No es posible que Manuel Burga sea tachado y al día siguiente el comité electoral de la federación sea desactivado con decisión, léelo bien, unánime la asamblea de bases. Más adelante explicaremos cómo funciona esto; lo preocupante aquí no solo es la unanimidad con la que el comité fue desactivado, sino también la corrupción tan fuertemente arraigada dentro de la FPF.

La desactivación del comité electoral

El día miércoles 29 en la noche una noticia conmocionó al fútbol peruano: la lista de Manuel Burga, juntamente con la de Agustín Lozano, fue tachada y ya no podía participar de las elecciones del jueves 30. Nadie, sin embargo, recordó que Burga seguía -y sigue- siendo el presidente de la Federación y podía todavía hacer sus movidas. Su jugada fue desactivar el comité electoral que se encarga de las elecciones.

Expliquemos algunas cosas aquí. La Asamblea de bases es el órgano máximo de la Federación Peruana de Fútbol. Es aquella la que toma las decisiones más importantes -como designar un comité electoral para las elecciones de la junta directiva-. Esta asamblea está constituida por los presidentes de las ligas departamentales y de los clubes de fútbol profesional. Debajo de esta asamblea existe una junta directiva encabezada por el presidente -en este caso, Manuel Burga-. Esta junta directiva es elegida por la asamblea de bases cada cuatro años después de la Copa Mundial FIFA y para esto la misma asamblea designa a un comité electoral (en este caso lo presidía José Luis Noriega). Este comité, que según las bases de la FPF debe ser imparcial (artículo 5 del reglamente electoral),  tachó las lista de Agustín Lozano y Manuel Burga la noche del miércoles 29. Esta tacha hacía ganar a Freddy Ames, quien también postulaba a la presidencia de la junta directiva.

Todo estaba en regla: la tacha de dos lista tenían argumentos válidos, Freddy Ames seguía en carrera y las elecciones estaban apunto de producirse. Sin embargo, la junta directiva llamó a una asamblea -este es un derecho de la junta directiva: artículo 28 de los Estatutos de la FPF-, en la cual se tomó una de las decisiones más perjudiciales para el país: desactivar el comité electoral y por tanto postergar las elecciones hasta que se designe un nuevo comité electoral. Minutos después, se supo que la decisión de desactivar el comité fue una decisión unánime, es decir, todos los miembros de la asamblea concordaron en desactivar el comité. Sí, todos. ¿Se dan cuenta a dónde queremos llegar?, ¿no? El presidente de la junta directiva no solo convocó a una asamblea el mismo día de las elecciones, sino que al parecer también los convenció de supuestas “irregularidades”. Decimos esto porque tal vez el poder de convencimiento de este hombre es grandísimo, tan grande es que todos lo miembros concordaron en desactivar el comité. Es más, son “irregularidades” que el mismo presidente de la FPF ya comunicó a la Conmebol y a la FIFA. Todavía tiene la cara de salir a los medio y decir: “Yo represento la democracia del fútbol peruano”.

Los miembros de la asamblea

Es cierto que Burga es un corrupto, pero es cierto que los miembros de la asamblea también lo son. Conversando con un ex-jugador de la Liga Mayor -ya inexistente-, José Luis Abarca, él me dijo una frase muy interesante: “¿Has visto a los presidentes de liga? Son una vergüenza. Paran en los estadios con sus ternos y su Trome en el bolsillo. Han estado casi de por vida como presidentes y nadie los puede sacar. No hay duda de que Burga los maneja según su conveniencia”. Es cierto; ellos son los que escogen los comités electorales, son los que votan y son los que deciden. No sería raro que Burga les de dinero, les de algún tipo de incentivo; a ellos solo le importa la plata. Pensemos, si no es así y de verdad les importase el fútbol: ¿no habrían hecho algo ya? ¿Acaso no hubieran buscado nueva gente que postulara? Si esto fuera democracia, ¿no hubiera habido por lo menos uno en contra de la desactivación del comité? Esto es una vergüenza y es una falta total de democracia.

Si todo comienza por la asamblea y esta es movida en su totalidad por Manuel Burga, entones todo comienza por Burga. Si todo comienza por Burga, el activará y desactivará cuantos comités le convengan. Esto no puede seguir así y concuerdo con el congresista Daniel Abugattás: el Estado debe intervenir ya. “El Estado no puede ser pasivo. […] Esto lo equipararía con la red de Orellana”.Es que es realmente indignante ver como estas cosas siguen sucediendo en el país. Ahora, es cierto que de intervenir el Estado lo más probable -y lo más seguro- es que la FIFA nos desafilie pero, ¿no sería igual a estar con Burga? Necesitamos una llamada de atención inmediatamente, y una desafiliación sería una muy buena. Esto no puede seguir así, desactivar el comité electoral es, como dijo el congresista Alberto Beingolea, “una tontería del tamaño de la Videna”.

Lo sucedido es realmente indignante. Sinvergüenza es no solo el presidente de la junta directiva Manuel Burga, cuyo capricho perjudica al fútbol peruano, sino que también es sinvergüenza la asamblea que por unanimidad desactivó el comité electoral. No es posible que esto siga sucediendo. Concuerdo con Abugattás y Beigolea: el Estado debe intervenir pero de una forma tranquila. Ahora es el momento de calmarnos, analizar la situación fríamente y todo para el bien del fútbol peruano y más, del deporte. Situaciones de corrupción así no pueden seguir sucediendo y Manuel Burga y su elenco de títeres no pueden seguir dentro de la FPF.