Si Pedro Pablo Kuczynski tenía alguna esperanza de sobrevivir a la segunda vacancia de la presidencia del Perú, después de los Kenjivideos no queda ninguna.

El día de ayer Fuerza Popular decidió liberar convenientemente los vídeos donde se ve al segundo Fujimori más querido de la televisión peruana, Kenji, prometer puestos, oficinas y almuerzos en la casa del presidente a cambio de abstenerse durante la votación de la primera vacancia contra PPK. Que gran indignación; pero, ya pues, no era un gran secreto. PPK no se salvó de la vacancia por ser un gran devoto, pero de ahí a renunciar al poder ejecutivo, uff.

Era lo más fino, lo más bacán, renunciar a la presidencia del Perú, evitar la vacancia y hacerla linda. Si algo de cierto hubo en el discurso de renuncia de nuestro presidente fue que no lo dejaron hacer su trabajo. Esa sí se la creo, pero que no nos vean la cara de tontos. Tampoco se le ocurra salir diciendo, señor Pedro Pablo Kuczynski, que usted no sabia nada (al igual que los milagrosos pagos de Odebrecht a Westfield Capital) o que fueron sus asesores, ministros, opositores que lo quieren hacer ver mal o quien sabe quien. No nos ofenda más. Ya las hemos oído todas.  El que hayan emergido los Kenjivideos es una aberración de las peores, pero de las que te desatan de la ignorancia.

Ahora, se supone que nuestro querido vicepresidente Vizcarra  debe asumir la presidencia del Perú de forma inmediata. ¿Podrá Vizcarra aguantar si quiera un día en el sillón presidencial? No pretendo recordar lo que ya todos sabemos pero, si rebobinamos no muy atrás: ¿No es el mismo Vizcarra que renunció después de 10 meses al ministerio de Transportes y Comunicaciones por el caso del aeropuerto de Chinchero en Cusco? ¿Hay corrupción por donde se mire? Ya lo dijo Gónzales Prada hace más de 100 años: “El Perú es un organismo enfermo, donde pones el dedo salta la pus.”

¿Tendremos que hacer nuevas cárceles para nuestros mandatarios?

¿Los Fujimori por fin abandonarán sus terroríficos intentos por gobernar el país a como de lugar?

¿O saldrá Keiko a lo Batman luego de la Batiseñal (la posible vacancia de PPK), diciendo que salvará al país de su hermano y de la corrupción? Y lo más importante, ¿le creerá el pueblo peruano?

No estamos seguros de que es lo que va a suceder; pero si algo es cierto, el pueblo ya está cansado de lo mismo en cada mandato. Es hora de un cambio democrático. Sin embargo, lo que genera más dolor y pesar no solo son los actos de corrupción cometidos por nuestros líderes de media caña, sino la incertidumbre de conocer que es lo que va a ocurrir el día de mañana con el futuro de nuestro Perú, y a donde iremos a parar. Es hora de desahuevarse.

Y vendrán cosas peores dice la Biblia.