En los últimos días se puso nuevamente en debate el tema del sexismo en Hollywood, esto debido a que la conocida actriz Mila Kunis relataba hechos que han ocurrido a lo largo de su carrera en una industria en la que el sexismo es un tema presente y  que vuelve a ser expuesto.

Pero el sexismo, que se puede definir como un conjunto de actitudes discriminatorias basadas en la distinción de las personas según su sexo, no es ajeno al ambiente deportivo.

A través de los años se ha dudado sobre la participación de las mujeres en algunos deportes que, convencionalmente, eran relacionados con los hombres, mayormente por el factor físico (se podía considerar a la mujer demasiado delicada para practicar deportes rudos como el rugby).

Aún así las mujeres han ido aumentando su participación en los distintos deportes pero aún existen situaciones en las que la igualdad entre hombres y mujeres es algo lejano de concretar. Como ejemplo, tenemos la lista de este año de Forbes mencionando a los deportistas mejor pagados del mundo, en ésta lista hay una gran diferencia entre el salario que perciben hombres del que perciben las mujeres.

En el tenis, Federer ganó 67 millones de dólares y Djokovic, 48 millones. Sharapova, la tenista mejor pagada, solo 29,7 millones de dólares. En el fútbol, la estadounidense Alex Morgan, ganó unos 3 millones de dólares al año, mientras Cristiano Ronaldo ganó 79,6 millones de dólares y Leo Messi 73,8.

Estamos en un período en el que se exige la igualdad de género y ésta es una lucha diaria, a veces, incluso podemos sorprendernos de algunos prejuicios que tenemos arraigados de forma inconsciente (como el factor decorativo que ejerce la mujer cuando entrega premios en las competencias, automovilísticas u otras, no ocurre lo contrario: hombres entregando premios a mujeres deportistas). Pero es cuestión de tener el tema sobre la mesa, debatirlo y analizar las vías por las que las mujeres podamos lograr que la sociedad tenga presente esta igualdad que nos merecemos.

Un cambio de pensamiento es el primer paso para actuar frente a las diferencias que nos muestra el mundo actual, diferencias que – no por haber sido perpetuadas a través del tiempo – deben permanecer así en nuestro camino hacia el futuro, que dice ser de progreso y desarrollo.