Luego de la denuncia de la actriz nacional Magaly Solier por haber sufrido acoso sexual en el moderno transporte del Metropolitano, el tema del acoso sexual nuevamente remece las sensibilidades de Lima. Cerca de las nueve de la noche del viernes 30 de mayo, Magaly abofeteaba y se defendía de un hombre que, detrás de ella, se masturbaba en la estación Aramburú. El descarado se llama Daniel Durand Tenazoa y ya se le está siguiendo un proceso judicial. Al igual que él, hay otros seis individuos –de un total de 32 casos reportados – que han sido acusados por usuarias del Metropolitano por el mismo cometido: acoso sexual.

Las autoridades e instituciones han actuado con rapidez sobre el particular. Un informe de El Comercio detalla sobre las estaciones donde ha habido casos de acoso. La estación Naranjal, de Lima Norte, es la que mayores casos presenta: 5 hasta la fecha. De otro lado, Pro Transporte evalúa colocar las fotos de los acosadores en lugares visibles de los estacionamientos con el fin de aleccionar a los potenciales acosadores.

Con seguridad, la propuesta más polémica para enfrentar el acoso sexual en lugares públicos es la que planteó el gerente general de Pro Transporte, Ítalo Fernández. El encargado de la institución que administra el Metropolitano estimó que sería eficaz dividir por géneros los espacios del Metropolitano. En su defensa, Fernández afirma que  dicha medida ha sido exitosa en países que cuentan con este sistema. Brasil, México, Japón, Egipto y Dubai son latitudes que cuentan con esta segregación por género en el transporte. En dos semanas, se concretaría su decisión bajo la forma de un plan piloto que separe a mujeres y niñas en horas punta.

Países con segregación en el transporte

Estas cinco naciones presentan como denominador común la violencia hacia la mujer. Sea por homicidios o por tocamientos indebidos, la fuerza de esta arraigada lógica machista ha obligado a las autoridades a tomar estas controversiales medidas. Por ejemplo, en Egipto, tal cual lo dice un informe de Dedomedio, las mujeres viajan con más alivio. En Brasil, las mujeres cuentan con un transporte por separado que inclusive es custodiado por las fuerzas del orden. Ni qué decir de México que, con su línea rosa, protege a las mujeres de una sociedad en la que mueren por feminicidios seis mujeres diariamente. La separación se ha dado en Japón porque las políticas contra el acoso no han funcionado.

Acoso: opiniones

El Perú, un país predominantemente machista, no es ajeno a esta realidad. Cotidianamente, las mujeres sufren acoso tanto en el transporte público como en la calle, el colegio, la universidad, el trabajo, etc., ante la pasividad de la sociedad. Incluso para sujetos que se consideran progresistas, como quien escribe estas líneas, los epítetos de machista no han tardado en llegar. El machismo es infiltrado por todos los poros.

Entonces, cualquiera pensaría que si bien puede ser considerada una medida arriesgada, en términos realistas, es válida. Un amigo, que prefirió no ser identificado, me contaba que era políticamente incorrecto estar a favor de esta propuesta. “¿Has viajado a las 7:00 a.m. en el Metropolitano? ¡Es una jaula!”. Efectivamente, en horas punta,ni un alfiler tiene espacio en el tumulto pasajero. Así, los mañosos de hoy y siempre la tienen más sencilla. Más sanciones y más resguardo para la población femenina era su opinión.

Para una estudiante de una universidad privada, la decisión de Ítalo Fernández era “una estupidez”. “No se deben buscar soluciones ni rápidas ni precarias, sino efectivas”, dijo. Si bien la estudiante no utiliza este transporte en sus horas punta, su decisión no deja de tener sentido. Para ella, las redes sociales podrían ser un medio eficaz para abordar a los mañosos. Además, considera errado la separación por géneros. “Todos los hombres no son potencialmente acosadores”, añade.

De la misma opinión es la ministra de la Mujer, Carmen Omonte, quien considera positivo el hecho de encarar el problema, pero no el enfoque. En una columna reciente para un diario capitalino, Omonte señala que con la propuesta de Fernández “se retrocede en lugar de avanzar”. En su lugar, propone una política multisectorial que enlace a la Policía Nacional,  municipios, centros educativos, familias, medios de comunicación, centros psicológicos, etc.

“En este sitio serán respetadas; en este otro, no”

Al respecto, conversamos con Cecilia Rivera, antropóloga y docente de la PUCP. Rivera explica que con Solier se ha vislumbrado algo que todos sabíamos: el acoso que sufren las mujeres en el transporte público. Se añade a esto que se vive una época de defensa de derechos civiles. Por otro lado, la separación deja el mensaje de que “hay personas con derechos diferentes”, pues en el “vagón” de los hombres se harán cosas de hombres y en el de mujeres, de mujeres.

La separaciónno es el reconocimiento del derecho de las personas ni de la dignidad de las personas, sino el mensaje que se da es que hay personas con derechos diferentes. No estás diciendo que las personas tienen derecho a ser respetadas en cualquier lugar en que se encuentren. En este sitio serán respetadas, en este otro sitio no lo serán. La manera en que se segrega refuerza la idea de que las personas tienen derechos diferentes”, sostuvo. “La medida saca de la emergencia por un ratito, pero la manera de hacerlo refuerza la idea de que los varones tienen derechos diferentes”, agrega.

Ahora bien, esta es una pequeña parte del problema. ¿Y la violencia contra la mujer en la casa? ¿En las combis informales? ¿En las periferias? ¿En todos los estratos de la sociedad?  Una empresa difícil.

 

14-06-14

 

Fuentes: El Comercio, La República, Dedomedio