Hace 21 años que Sendero Luminoso o su remanente ideológico, el Movimiento por Amnistía y Derechos Humanos (Movadef), no matan a nadie. Las dudas que despierta la captura de dirigentes del Movadef no son ajenas a la opinión general. Las pruebas del gobierno Humala-Heredia aún no llegan a convencer sobre los verdaderos motivos de la exitosa Operación Perseo 2014. Las autoridades encargadas del operativo dicen que las acusaciones contra los apresados son fruto de dos años de investigación conjunta con el servicio de inteligencia. Declaraciones que no concuerdan con las sospechas de un torpe recurso psicosocial del gobierno nacionalista que podría llegar a resentir arbitrariamente el desarrollo político de un grupo que ya, hace tiempo, aceptó la derrota.

De este modo, existen vastas razones para preguntarse de qué investigación o trabajo de inteligencia se habla, si a los 24 integrantes del Movadef se les intervino en sus domicilios y totalmente desarmados. Todos los capturados eran visiblemente responsables de dicho partido ya que sus direcciones ya habían sido corroboradas en la inscripción. Entonces, ¿fue necesario la movilización de 300 policías y 49 fiscales? Parece que no. Hasta el momento no se han presentado pruebas nuevas al margen de lo que ya se sabía: que Alfredo Crespo es el sub secretario del Movadef y que funge de abogado de Abimael Guzmán, lo cual tiende un lazo estrecho entre Sendero y Movadef. Por otro lado, tampoco se ha probado que Crespo se haya reunido con Artemio en el Huallaga para recibir dinero procedente del narcotráfico en el 2008. Raúl Wiener, periodista y analista político que ha investigado los hechos, afirma que esa reunión nunca existió, puesto que el mismo día que se dice que el abogado andaba por la selva estaba, en realidad, en la Base Naval con Guzmán.

Todo indicaría, pues, que la realización de la Operación Perseo ha dejado de lado la confirmación de la pruebas en las acusaciones que se le imputan a los detenidos. Algo parecido al caso de Nancy Obregón, la ex congresista nacionalista, que fue detenida en el Huallaga por supuestos vínculos con el narcotráfico y Sendero Luminoso. Para esta ocasión las pruebas fueron declaraciones anónimas de encuentros clandestinos que hasta el momento no son esclarecidos. Es difícil determinar que todo el movimiento policial a raíz de las detenciones sea una cortina de humo por parte del Gobierno. Lo que si es cierto es que se ha elegido la peor forma para afrontar la lucha ideológica contra el remanente senderista que, claro está, dejó la lucha armada de lado hace mucho. Carlos Tapia, analista especializado en el tema de la subversión y ex integrante de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, se refirió al tema de la siguiente manera: “El problema es que están confundiendo la estrategia antisubversiva. Cuando Sendero ponía coche-bombas, nadie sabía quiénes eran. Ahora son 100 o 120 senderistas que están en el Movadef, pero en este movimiento son miles. Entonces los miles que no son senderistas ven esta como una “razzia” y dicen: ¨Nos persiguen por nuestras ideas, porque le tienen miedo al pensamiento Gonzalo”. Ahí es cuando nosotros perdemos la batalla ideológica”.

Quiero aclarar que no existe de mi parte ninguna afinidad ni vinculo con el Movadef; contrariamente, creo que el Estado hace bien en no dejar inscribirse en el proceso electoral a un partido con una ideología que promueve el pensamiento Gonzalo, pensamiento que, como dice Tapia, deforma la realidad, y promueve la destrucción y la muerte. Sin embargo, considero que la captura de todos los dirigentes podría interpretarse como una represión ideológica que fomente reacciones violentas. Por ello es importante empezar a confrontar la subversión políticamente, y que el Estado deje de revivir a Sendero de cuando en cuando para realzar el nombre del Ministerio del Interior o entidad ejecutiva, ya que sería patético que los capturados en el gran despliegue policial salgan libres en los próximos días por falta de pruebas.