Un video de Amazon Watch pone al descubierto la farsa del Estado brasileño por realizar políticas inclusivas y de respeto al medio ambiente. Las imágenes dan cuenta de las muy progresistas palabras de la presidenta Dilma Rousseff frente a un auditorio internacional, en donde se aboga por un cambio real en la economía y en favor de las mayorías. De manera inmediata, aparece a los ojos del espectador la represión policial que sufren las comunidades que viven dentro del área del proyecto de una hidroeléctrica en plena selva brasileña.

El corto dura no menos de cinco minutos. Si bien no es de este año, grafica muy bien la realidad de las comunidades amazónicas en su relación con los estados latinoamericanos. Ocurre en Brasil con el irrespeto hacia las comunidades; en Ecuador cuando se les niega derecho; en Perú cuando se les da el estatus de ser ciudadanos de segunda categoría. En el siglo XVI, los conquistadores europeos los veían como salvajes, caníbales y a sus tierras como lugares indicados para hacer ingresar la civilización a como dé lugar. La masacre de Bagua, en el 2009, revela que tales pareceres se mantienen vigentes en la mentalidad de los tomadores de decisiones. Han cambiado las dinámicas, pero en esencia el rechazo que causan las comunidades selváticas es el mismo. “Hay que pasar por encima de ellas a como dé lugar”.

Infierno en la selva

El hito que marcó de manera profunda a la Amazonia en su relación con la “civilización” occidental no fueron las reducciones coloniales que buscaban evangelizarlos, sino más bien el positivismo de los estados modernos y la maniática lógica comercial de los agentes económicos locales del siglo XIX en adelante. Con ellos, se alcanza una mayor penetración en los territorios selváticos con el principal objetivo de utilizar los recursos naturales que ahí se encontraban alojados. En el caso peruano, por ejemplo, parte de lo obtenido de las ganancias del guano se utilizaron para construir infraestructura para el naciente polo comercial de la Amazonia. Diversos tratados se abren para hacer del río Amazonas un flujo de comercio. En paralelo, las potencias industriales descubren las ventajas del caucho y con ello se inicia la explotación de dicho recurso. Dadas las ingentes ganancias del negocio, se hace necesario masificar la producción; para ello, los encargados de los centros extractivos se hacen cargo de “reclutar” mano de obra. Por la fuerza de los acontecimientos, los nativos serán los llamados a para hacer ese tipo de trabajo. Comienza así un régimen de terror para los nativos amazónicos. Son esclavizados, masacrados, violados y asesinados por el régimen comercial empleado por la industria cauchera. Con Julio César Arana, se llega al paroxismo de esta locura. Un auténtico genocidio.

El “boom cauchero” implicó que varias comunidades que sufrieron su flagelo prefieran la vida del aislamiento. Por eso, actualmente existen esas comunidades que asombran a los programas científicos. Detrás de ese “primitivismo” hay una historia de barbarie que muchas veces es ocultada. Este aislamiento guarda relación con otro fenómeno que se vive en la Amazonia y es el de la constante movilización de las comunidades originarias (detenido en parte gracias a la creación de reservas comunales que garantizan las hectáreas suficientes a las etnias selváticas para una vida relativamente tranquila). Llegado a su fin el auge cauchero, el petróleo es el commoditie que inspira esperanzas en las políticas nacionales. Además de ello, la consideración de tierras vírgenes hace propicio que se lleve a cabo una avanzada de colonización de los territorios. Fernando Belaunde Terry alentó con su primer gobierno esta campaña. La dictadura militar seguiría el camino dejado por este, guiándose bajo la directriz de ofrecer oxígeno a las luchas campesinas por la propiedad de la tierra y con ello menguar el conflicto. Bajo el gobierno del arquitecto, cabe mencionarse, se bombardearon comunidades indígenas para dejar libre el camino a la ansiada colonización, pasaje pocas veces revisado en la historia del ilustre fundador de Acción Popular. (http://jorgepaucaralbino.blogspot.com/2012/10/fernando-belaunde-la-selva-y-el-napalm.html).

Problemas que persisten

No se han mencionado las enfermedades transmitidas por los europeos en sus tempranas entradas a la selva ni tampoco los efectos del senderismo en la zona ni la depredación de los recursos por los madereros y los cultivos por parte de las palmas aceiteras en manos de las empresas del millonario Dionisio Romero. Mucho menos sobre la contaminación ambiental de las petroleras y de la minería ilegal ni del problema que enfrenta a ambientalistas y comunidades por el control y cuidado de los territorios de la Amazonia. Asimismo, desde el plano de políticas públicas (educación y salud), hay un constante tira y afloja en cuanto al respeto de tradiciones culturales. Ciertamente, son varias las aristas del problema que sucede en el lado oriente del Perú.

Este intento de resumir las vicisitudes de las culturas amazónicas (ni siquiera se ha hecho referencia a la vasta diversidad de etnias existentes) se trae a colación por la poca atención que se les ha brindado cuando no se trata de conflictos económicos por la adquisición de sus recursos naturales o problemas medioambientales. En ese sentido, viene a cuento una serie de actividades que se están desarrollando en la facultad de Ciencias Sociales de la PUCP, que llevan por nombre la Semana Amazónica. En este año, tocan temas muy sensibles como el de las industrias extractivas, el tema educacional, violencia en la Amazonia, literatura y, como cabe esperar, lo ocurrido hace cinco años en Bagua. En vista de la apretada pasada de revista al acontecer de la Amazonia, bien vale frecuentar este evento.

En referencia al evento en sí, me permito una crítica, la cual estoy seguro que muchos más comparten: no hay una grabación audiovisual de las ponencias, solo de audio. Tanto a nivel de facultad como a nivel de especialidad, existe la posibilidad de contar con estos servicios. El taller de antropología visual puede brindar los equipos previa coordinación con los alumnos, cosa que no han hecho los organizadores. Por otro lado, hay un departamento de la universidad que se encarga de transmitir todo tipo de eventos institucionales. El que nos reúne, no es la excepción. Si de algo sirve esta nota, que sea para que, al menos, las mesas del viernes puedan ser vistas por los que no pueden acceder a la universidad.

 

22-05-14