Fue el Óscar más visto de los últimos diez años, conducido sin chistes forzados ni exageraciones en la puesta en escena; sin duda alguna, también, Ellen Degeneres fue una opción correcta para animar esta última entrega de los premios de la Academia.

A diferencia de otros años, no hubo un ganador absoluto; el codiciado premio a mejor película lo obtuvo “12 años de esclavitud”, el premio a mejor director fue para Alfonso Cuarón por “Gravedad”, en guión lo ganó “Her” de Spike Jonze, y, por otro lado, el premio a actores estuvo dividido entre “Dallas Buyers Club”, “12 años de esclavitud” y “Blue Jasmine”. Sorprendentemente, “El lobo de Wall Street” y “Nebraska” se fueron con las manos vacías, pese a las muchas especulaciones que se produjeron días previos a la entrega oficial.

Esta vez el Óscar optó por tener un aire fresco, los musicales fueron atinados, algunos de poca duración, como fue el caso de “Frozen” (Let it go) y “Her” (The moon song). Otros más duraderos como “Ordinary love” de U2. En algunos casos, las nominaciones ya no nos sorprenden, como en la dieciochoava nominación de Meryl Streep, la quinta de Amy Adams y la cuarta, la cual estuvo muy ridiculizada, de Leonardo Dicaprio.

Fue una ceremonia con momentos aparentemente “inesperados” pero, obviamente, preparados para sorprender a los televidentes, como la llamada a delivery y la repartición de pizzas hecha no solo por la animadora sino además con la ayuda de Brad Pitt, luego personajes como Julia Roberts, Martin Scorsese y Meryl Streep devoraban cada uno su tajada de pizza con total frescura. Otra situación que causó un récord en twitter fue cuando se juntaron varios actores para hacer la típica toma de foto de amigos, un selfie, el cual iría en uno de los tweets de Ellen Degeneres. No cabe duda que estos hechos han llamado, más que otros años, la atención de los jóvenes.

Los discursos no estuvieron cargados de llantos dramáticos ni risas nerviosas, los resultados estaban ya predestinados. Si hubo una leve sorpresa fue para Matthew Mcconaughey, quien tenía como fuerte competencia a Leo Dicaprio; aunque para muchos, como yo, Mcconaughey hizo un trabajo estupendo en Dallas, y el premio estaba bien merecido. La otra sorpresa fue para la actriz mexicokeniana Lupita Nyong’o, ella ganó el premio a mejor actriz de reparto; con esto, solo queremos seguir viéndola con más papeles y con otros directores igual de competentes como Mcqueen. El discurso más conmovedor lo protagonizó Jared Leto con su apoyo a las luchas en Ucrania y Venezuela, y a las víctimas del sida. Cate Blanchet, con un discurso más largo, quiso reivindicar el papel de la mujer en las cintas cinematográficas, resaltó la importancia de esta, y se ganó los aplausos de muchas como Amy Adams y Angelina Jolie.

Pese a las muchas desilusiones que experimenté con el Óscar, este año ha sido mucho mejor que los anteriores; si bien no ganó una de mis películas favoritas, “Nebraska”, a “12 años de esclavitud” no solo le ha valido el Óscar a Brad Pitt y Steve Mcqueen como los productores, sino también ha sido una reivindicación al cine histórico, en este caso el que aborda temas como la esclavitud que vivió Norteamérica en el siglo XIX.

La gran pregunta es ¿estamos todos de acuerdo con la lista de ganadores? La respuesta es bastante compleja. si bien la Academia ha sido injusta en innumerables ocasiones y hasta ha premiado películas intrascendentes con un fin convencionalmente correcto, es innegable el gran interés de muchos, como yo, por seguir estos premios  anualmente. Puede que muchas veces nos habremos quedado totalmente decepcionados por el hecho de que hayan dado mayor prioridad a películas que se quedaron en ser un ‘taquillazo’, y, por el contrario, ignoraron cintas con un mayor significado artístico.

Sin embargo, por más que reneguemos y digamos que es un premio frivolón y con un escenario a lo Disney , el Óscar no solo logra reunir a los actores que solemos ver a diario en las carteleras de nuestro cine comercial, sino también, durante 3 horas, logra llevarnos a otra dimensión en donde se dan performances con una banda sonora vigente durante toda la ceremonia, además de momentos como el “selfie” que pese a ser algo tan simple logra involucrarnos. Se recuerda a artistas fallecidos como Philip Seymour Hoffman, Shirley Temple o Peter O’Toole.  Puede que no estemos en la era de Gene Kelly o Fred Astaire con los musicales espectaculares y tan perfectos de ese entonces, pero la época de hoy no está nada mal, ver a Brad Pitt comer la pizza como cualquier mortal nos hace dar cuenta de que todo eso es real.