En lo profundo de la selva amazónica peruana sobreviven, aún, varias tribus indígenas que han tenido poco o nada de contacto con el mundo contemporáneo. Por ello, el Estado creó las Reservas indígenas en el 2006: “Tierras delimitadas por el Estado peruano, de intangibilidad transitoria, a favor de los pueblos indígenas en situación de aislamiento o en situación de contacto inicial” (1) ¿Cuál es el problema, entonces? Lo bueno, es que el Estado prohíbe ciertas actividades para personas ajenas a la reservas, como talar, pescar, cazar, o, tan siquiera, ingresar. Lo malo es que, ilógicamente, permite la explotación del gas natural de miles de hectáreas de las mismas reservas, siendo que las empresas concesionarias sí tienen la facultad de talar los árboles en sus lotes.

Hasta este punto, uno puede no sorprenderse con las contradicciones en las que incurre el Estado contra sí mismo. Pero, además de las concesiones en reservas indígenas, tampoco se garantiza que no se incumplan sus prohibiciones: la tala ilegal de árboles sigue creciendo en el país, y nadie parece hacer algo al respecto. Los perjudicados directamente son los indígenas, pues la selva es su hogar, y no tienen ni tendrán a dónde más ir.

Tala ilegal en la Reserva Yaraví Tapiche, región

¿Por qué es un infierno?

Las poblaciones indígenas llegan a ser esclavizadas por los madereros ilegales, golpean a las mujeres, y matan a los hombres si se resisten al trabajo forzado. En un primer intento defienden el territorio con arcos y flechas, pero nada se puede hacer frente a un arma de fuego. Este escenario demuestra que la amazonía profunda es un lugar donde el Estado no existe. Los indígenas no conocen de un país llamado Perú, no saben qué es una reserva, y tampoco saben por qué los someten los ilegales. Lo único que saben es sobrevivir con lo que la naturaleza les da. No tienen la culpa por ello. Son los primeros habitantes de este inmenso continente que los foráneos decidieron invadir.

Muchos pueblos suelen viajar en grupo hacia donde los consorcios e ilegales no puedan encontrarlos. Se sabe que algunos grupos viajan, incluso, a la selva de Brasil, donde entran en conflicto con otros. Así, ser indígena en la amazonía significa huir constantemente, es tener miedo de ser cazado y explotado. Ser indígena en el Perú es no existir

Indígenas aislados sorprendidos ante la presencia de un camarógrafo

Relato real

“Sus padres le contaban que, afuera de ese refugio, el mundo era peligroso. Enfermedades incurables exterminaban a los pueblos. Forasteros sanguinarios secuestraban a las mujeres, esclavizaban a sus maridos, los obligaban a trabajar o los mataban cuando se resistían. Esconderse era la mejor estrategia para estar a salvo. Aladino creció escuchando historias donde la gente como ellos siempre se moría. Hacía caso. Nunca iba lejos.

Un día perseguía a una manada de monos. Los animales eran rápidos. El miedo los volvía ágiles. Saltaban entre las copas de los árboles y esquivaban las flechas. Aladino llegó a un paraje abierto donde la jungla se interrumpía. Hombres con trajes hablaban en una lengua extraña. Artefactos grandes y ruidosos hacían temblar la tierra. No había árboles donde ellos estaban. Los habían derribado.

Aladino corrió a casa, buscó a su padre y le contó. El anciano estaba enfermo. Reunió a sus hijos. Lo que había visto Aladino no era bueno, les dijo. Tenían que irse del monte, buscar mujeres, tener sus propios hijos. Solo así podrían ser fuertes y resistirían a los enemigos cuando estos los encontraran.” (2)

Las costumbres, el idioma, y la población de algunos pueblos ni siquiera se conocen

Este artículo se basa en datos recopilados desde el comienzo del milenio, pero aún hoy en día-incluso en este mismo instante-, hay indígenas esclavizados, pero ni los periódicos ni las empresas hablan de ello. No hace falta viajar a otro continente para presenciar esclavitud en el siglo XXI. Sin dudas, un serio problema que debe resolver la humanidad con respecto a los más débiles. Aún si un indígena denunciara a su explotador, si es que logra fugarse, el Estado no podría actuar para defender a alguien que no existiría legalmente. No tienen nombre, ni edad, ni fecha de nacimiento, ellos no son nadie.

Bibliografía

(1)http://www4.congreso.gob.pe/comisiones/2010/CEM_Problematica_indigena/_documentos/leyes%20de%20comunidades/(6)ley_protecciondepueblosindigenas28736.pdf

(2) Marco Avilés. De Dónde Venimos los Cholos. pp 95-96