La Mesa Directiva de la  Federación de Estudiantes de la PUCP (MD FEPUC), dirigida por Coherencia Universitaria, ha planteado a la comunidad universitaria un proyecto de reforma al estatuto del gremio. El proyecto consta de tres puntos: 1. FEPUC por la pluralidad: respeto a la igualdad y oposición a la discriminación por orientación sexual, identidad de género y expresión de género; 2. Por una FEPUC con eficiencia administrativa: actualización de plazos para la entrega de informes económicos; 3. Por una FEPUC más democrática: elección de delegados FEPUC por voto universal. Objetivamente, el conjunto de puntos en la reforma puede ser catalogado de ambicioso; sin embargo, para realizar una reforma de dicho calibre, se necesita buscar críticas fundamentadas y nuevas propuestas. Es decir, para realizar una reforma que podría cambiar los sistemas de nuestra Lucha política (s. político, s. de partidos – agrupaciones – y s. electoral), se necesita hacerlo en democracia, convocando a alumnos-ciudadanos representantes, sin exclusión, de toda la variedad de sectores de nuestra comunidad universitaria.

Desde MIRAR/ADENTRO, nos ocuparemos de analizar el tercer punto de la reforma, el cual, con una intención democratizadora, podría ser contrario a su fin. Con respecto a las dos primeras reformas mencionadas creemos existen personas, instituciones y/o agrupaciones estudiantiles más calificadas para evaluarlas. Un ejemplo de ello el caso de la reforma pro pluralidad en la identidad de género, los miembros de GPUC poseen mayor cantidad de elementos argumentativos para pronunciarse, que desde aquí apoyamos y estimamos.

En el documento titulado “Propuestas de modificación al Estatuto FEPUC presentado por la Mesa Directiva de la FEPUC 2013”, la propuesta “Por una FEPUC más democrática” señala que, para lograr una mayor representatividad del que en esta sección llamamos alumno-ciudadano, en las Asambleas de Delegados de la FEPUC (ADFEPUC), el voto debe ser universal y con una cantidad exacta de curules por facultad sin base en su cantidad de población. Es decir: 1. Se buscaría que, al igual que para elegir a los Consejos de Facultad, cada estudiante que postule poseería un número asignado y 2. La cantidad, por ejemplo, en Letras, que posee alrededor de cuatro mil (4 000) alumnos, seguiría siendo de seis (6) curules para su representación en ADFEPUC, a pesar que su población crece cada ciclo.

Superficialmente, este guion de la Reforma se presenta como modernizador y como correcto; sin embargo, desde esta sección, no solo se podría afirmar que dicho proyecto de reforma no es catalizador de democracia, sino que, incluso, puede afirmarse que dicho proyecto es catalizador de discriminación. De aprobarse la Reforma, podrían llegar a la ADFEPUC, máxima instancia de representación gremial de NuestraPUCP, los mismos problemas que en nuestro deficiente Congreso de la República, debido a que la propuesta de la MDFEPUC con el “voto universal” es un parafraseo exacto del llamado “voto preferencial” en elecciones parlamentarias.

La crítica a este sistema de elección parlamentaria posee diversas aristas: 1. La poca o nula representación de los integrantes de las listas postulantes (no son cuadros formados con una idea grupal común); 2. La corrupción que se realiza para la repartija de números en la lista (amistades, pagos en efectivo, etcétera); 3. La amplia gama de personajes sin compromiso por la propuesta de gobierno de la bancada que “representan” (transfuguismo); 4. La importancia del dinero en sus campañas (algunos poseen financistas que luego cobran favores), entre otras deficiencias.

En nuestra política universitaria tendría, pues, diversas deficiencias antidemocráticas: 1. Las agrupaciones con mayor cantidad de dinero (Coherencia Universitaria y Unión Estudiantil) poseerían mayor capacidad logística y electoral para monopolizar la ADFEPUC creando una discriminación a las demás agrupaciones (Izquierda Universitaria, Cambio Democrático Estudiantil, Vanguardia Universitaria, entre otras) e independientes; 2. Se seguiría jugando con invitaciones a gente popular que “jala voto”, pero que no trabaja ni aporta ideas (esto ya se hace en REA); 3. La nula representación al alumnado, puesto que, nuevamente, no se crea un vínculo con los alumnos; 4. La repartija arbitraria dentro de las agrupaciones para postular en base a intereses partidarios. Es decir, el argumento fundamental en contra del “voto preferencial” es la contraofensiva que este tipo de elección realiza a la formación de partidos políticos, fundamentales, para la representación.

Por ello, ante aquellas debilidades de nuestro sistema de elección para el Congreso en el país, nuestros mejores políticos e intelectuales han propuesto, por años, la eliminación de este sistema y la evolución a un sistema de “voto por lista única por grupo postulante” que sea elegida por votación interna (léase, “de los partidarios de cada agrupación”) de cada movimiento que desee postular a la máxima expresión de la democracia representativa, el Pleno del Congreso.

Sin embargo, el “voto por lista única”, a pesar de ser un sistema elaborado y en definitiva mejor que el “voto preferencial”, no podría ser aplicado por un “copiar y pegar” en nuestra Lucha política universitaria. Esto debido a que, en un país de régimen democrático liberal, el Estado está dividido en tres poderes: Poder Ejecutivo (presidente y ministros), Poder Legislativo (Congreso) y Poder Judicial. A su vez, cada poder del Estado posee su propio presidente. En nuestro sistema político gremial no existe esta división. Para ser claros, el presidente de nuestra FEPUC (para fines prácticos, Poder Ejecutivo) es el mismo que preside la ADFEPUC (por los mismos fines, Poder Parlamentario). Mención aparte merece la Junta de Fiscales del gremio (una suerte de Poder Judicial).

En un país como nuestro Perú, el “voto por lista única” se traduciría en los siguientes pasos: 1. El partido político se inscribe para postular a la presidencia y al Congreso de la República; 2. El partido político para poder presentar una “lista única” para el Congreso debe empadronar a sus militantes, partidarios y simpatizantes, luego debe existir una votación interna que delimite a cada candidato en un puesto inamovible de la lista postulante (esto debe ser fiscalizado por la ONPE); 3. En el día de la votación universal, deben existir dos columnas, una para el jefe de gobierno y, otra, para la lista única parlamentaria; es decir, se vota por toda la lista y no por una persona en específico obligatoriamente. En un ejemplo extremo, uno podría votar para la presidencia de la República por Lourdes Flores del PPC y votar para el Congreso por la lista única del Frente Amplio de Izquierda. Esto debido a que son Poderes del Estado diferentes y autónomos.

En NuestraPUCP, el “voto por lista única” copiado y pegado tal cual al ejemplo anterior, derivaría en un enorme desorden y saturación. En el Perú, la campaña es de meses, mientras en la universidad, es de, a penas, dos semanas. Además, con ello, la desventaja económica aún seguiría siendo relevante y, sobre todo, la representación sería deficiente. Por ello, permítasenos ensayar una propuesta alternativa y compacta que busque un consenso entre las propuestas hasta ahora establecidas sobre la mesa para crear una mejor representación y un fortalecimiento de las agrupaciones políticas de nuestra comunidad.

Actualmente, los delegados de la ADFEPUC se escogen en la Asamblea de Delegados Numerarios (ADN) de cada Centro Federado. Es decir, no son elegidos directamente por los alumnos-ciudadanos de cada facultad federada. Esto se busca eliminar con la propuesta del “voto preferencial” de la MDFEPUC. Proponemos que aquella instancia de elección no se elimine, pero sí que se complemente con la propuesta de “voto por lista única”: 1. Que cada lista única para la MD de Centro Federado postule con una lista única para cada ADN (no confundir con la ADFEPUC); 2. Que la población universitaria de cada facultad federada vote por la lista para la MD que prefiera; 3. Que, acorde a los resultados porcentuales de cada lista a la MD del CF correspondiente, se distribuyan las curules en la ADN de cada CF. Por ejemplo, en una facultad federada que posee un total de cincuenta (50) curules en su ADN, si la “lista 1” logra el 40% de votos, esta tenga 20 de curules, si la “lista 2” posee el 30%, que tenga el 15 curules y el resto iría a, siguiendo el ejemplo, una “lista 3” o a una o más “listas independientes” exclusivamente postulantes a la ADN; es decir, sin lista para la MD; 4. En la primera ADN se elegiría a los representantes de cada facultad federada para la ADFEPUC o podría también acorde al porcentaje de cada agrupación o lista en las elecciones; por ejemplo, siguiendo el caso anterior, si una facultad X posee cinco (5) representantes en la ADFEPUC, que dos (2) sean de la “lista 1”, dos (2) de la “lista 2” (por redondeo) y, el resto, de las siguientes cifras; 5. Es menester señalar que es retrógrado que cada facultad posea un número siempre igual para su representación (en la ADN y en la ADFEPUC) a pesar que crezca en población. Se debe eliminar el número determinado y madurar a una relación “de tantos alumnos: tantos representantes”. Para Letras, que posee cerca de 4000 alumnos, tener seis representantes en ADFEPUC, es desequilibrado. Si se lograse “un representante por cada 500 alumnos”, habría mayor maniobrabilidad democrática. Lo mismo debe conseguirse internamente en cada facultad para la respectiva ADN.

Esta propuesta de Reforma lograría que las agrupaciones tengan que ser fiscalizadas en el momento de elegir a sus respectivas listas por la Junta de Fiscales. Además, esto reduciría la brecha económica, puesto que ya no se haría campaña individualmente y como si hubiera dos campañas en paralelo. Por el contrario, la campaña sería para la lista de la MD del CF, lo cual se cristalizaría más en un aporte cualitativo (más gente en una campaña común) y no cuantitativo (dinero). También, tendría que haber un plan de trabajo en conjunto que respalde a la lista postulante a la MD o a la ADN. Asimismo, la oposición podrá generar propuestas más estructuradas y podrán verse alianzas en pro de una gobernabilidad. Por último, habría un clímax en la necesidad de comunicación: al ya no depender netamente de los delegados de horario de clase para elegir a los delegados numerarios de todo el curso (así se realiza ahora), tendría que haber un contacto mayor con los alumnos organizados, lo cual lograría una mayor representatividad gremial. En resumen, no se excluiría ni a agrupaciones ni a independientes, se fortalecerían las agrupaciones políticas y, por consecuencia, a la democracia gremial. Esta vez, sin bipartidismos discriminadores.

Nota aparte: esta propuesta de reforma no lograría su cometido si es que 1) las agrupaciones y políticos de nuestra comunidad no se proponen democratizar la política universitaria y 2) si estas mismas agrupaciones no luchan por medios de comunicación que hagan públicas sus propuestas y debates para que la opinión pública pueda opinar y ser parte de nuestra democracia.

  • El Barto

    Respecto a la elección de delegados fepuc, yo creo que esta bien el metodo actual, exceptuando claro que deberian haber 8 delegados para letras en lugar de las 6 actuales

    • Giancarlo Portugal Velasco

      Lo más importante de esta coyuntura es que da la oportunidad de debate. Por ejemplo, sobre el tema que mencionas de la cantidad de delegados por facultad, no existe una lógica para lo establecido actualmente. Ese punto y el resto, deberían ser incentivados por las agrupaciones para hacer debates internos y profundos que traspasen las elecciones.

      GPV