A pocos días pasados del día del padre, es decir, del día en que recordamos -vemos por ahí- esa relación familiar que se encuentra marcada por ideas colectivas que se han transmitido a través de la cultura, también es un momento para recordar que esta relación humana que se ha visto y sentido como fundamental desde que comenzamos a entender y valorar lo que significa familia no es formada únicamente por el lazo sanguíneo, sino que el ser padre puede manifestarse de distintas maneras. Naruto Uzumaki, el 7mo hokage de la Aldea de la Hoja, posee el protagonismo de uno los animes más vistos en la historia de la industria japonesa, no solo por los mensajes morales y las grandes lecciones que le deja a los seguidores, sino también por el trágico comienzo que marca a una gran cantidad de personajes, incluyendo a su protagonista. Como se sabe desde el primer tomo, Naruto creció sin padres, ya que ellos perdieron la vida en la invasión del zorro de nueve colas que ocurrió el día de su nacimiento. Criado por nadie y sin un hogar, Naruto comienza la academia ninja, en donde conocerá a la primera y más importante figura adulta de sus primeros años: el sensei Iruka. Desde pequeño, Naruto era marginado no solo por los niños de su edad, sino por los adultos también, por lo que se encontraba solo todo el tiempo, salvo en las clases, las cuales aprovechaba para recibir de cualquier modo la atención que todo niño desea y necesita. Autor de varias travesuras infantiles, la mayoría de profesores no deseaban encargarse de la difícil tarea de educar a un niño tan peculiar como Naruto, pero lo cierto es que siempre alguien llega, y ese alguien fue Iruka. Defendiéndolo de una de sus últimas  hazañas infantiles, Naruto escucha a escondidas a su maestro dar la cara por él y afirmar que él confía en que será un gran ninja en el futuro, lo cual llegó hasta lo más profundo del corazón y mente de Naruto, quien no sabía ya cómo creer en sí mismo. Así, se forma un lazo entre Iruka y Naruto que el tiempo no olvidó, y que se fue reforzando con el tiempo, convirtiéndose en lo más cercano a una familia para ambos. Iruka, incluso, llega a ser el padre de Naruto en su boda, dando testimonio de lo mucho que marcó al protagonista la esperanza depositada en él por su sensei.

Este nuevo comienzo de Naruto como ninja propiciado por Iruka, sentó las bases para que que Naruto avanzara en su camino ninja, permitiéndole conocer a otras figuras adultas que lo influenciaron no solo como un excelente shinobi, sino también como ser humano. Kakashi sensei fue el entrenador de Naruto como ninja principiante o gennin. Él era uno de los ninjas más importantes  y respetados de la aldea por su destreza en el arte ninja y también estuvo de cerca en el crecimiento integral de Naruto, formando un vínculo tan cercano al pequeño Uzumaki y sus dos compañeros del equipo 7, que también lo transformó a él como persona. Kakashi, como un padre, veía estos tres gennin el fantasma de su pasado, por lo que se avocó a enseñarles lo que èl en su momento no pudo aprender y, así, alejarlos de cometer los errores que él no pudo enmendar.  Una de las escenas más reconfortantes de uno de los mejores arcos de toda la historia, el arco de la historia de Pain, es cuando Naruto, después de salvar a toda la aldea, cae en las espaldas de Kakashi, ya que tantos ellos como nosotros sabemos que siempre estará para apoyar a su alumno cuando más lo necesite y sentirse orgulloso de él.

Pero sin duda, la figura paterna más cercana a Naruto fue quien dedicó años de su vida a su entrenamiento personal, y cuyo mayor orgullo y depósito de fé en toda su vida fue su pupilo, Jiraiya sensei. Este renombrado ninja, integrante de los 3 legendarios Sannin, apareció cuando Kakashi decidió darle mayor importancia a Sasuke, ya que creía que era el que más se estaba desviando del camino correcto de los integrantes del equipo 7. Así, Jiraiya adopta a Naruto y termina de fortalecer sus  valores e ideales. Avocó el resto de su vida al entrenamiento de Naruto, especialmente cuando pasaron ambos 2 años den un viaje fuera de la aldea de la hoja para un exhaustivo entrenamiento de su alumno. Así, Jiraiya fue uno de los personajes más importantes de toda la historia, ya que Naruto terminó por encontrar su camino ninja que nunca se permitió abandonar debido a las marcas que dejó su maestro. Asimismo, Naruto se volvió en el mayor orgullo de este legendario ninja de Konoha, logrando que todas las enseñanzas de su arriesgada y admirable vida sean depositadas en su alumno. De principio a fin, la relación de Jiraiya con Naruto se vuelve una de las más cercanas y tiernas de toda la historia, la cual, en cada acto heróico y bondadoso de Naruto, salta tanto en los recuerdos del protagonista como el de los espectadores del camino ninja del Séptimo Hokage. Los últimos momentos del gran ero-sennin fueron recordando los fracasos de su larga vida, pero con una luz de esperanza brindada por su alumno Uzumaki al final, quien le devolvió la esperanza en un cambio en el mundo shinobi para bien. Y a Naruto, Jiraiya le brindó las enseñanzas y la fuerza para cumplirlo al final de toda esta historia.

Naruto ahora posee una familia con hijos biológicos a los cuales le cuesta prestarle la atención necesaria debido a su arduo trabajo como cabeza de la aldea, pero, sin duda, todo lo que hace bien lo aprendió de estas tres figuras que le enseñaron a seguir y nunca abandonar el camino ninja. Es claro que una de las mayores enseñanzas de Naruto, entre tantas, es que los lazos más fuertes no son solo los que poseemos por sangre, sino que siempre hay algo más allá que une a las personas y termina encaminándonos en la vida, por lo que el día del padre, sobretodo, es un recordatorio de lo importante de las relaciones humanas en sus diferentes formas.