La marea política internacional viene fuerte desde no pocos años atrás. Los fantasmas de la extrema derecha toman vitalidad. Se viven grandes tensiones en múltiples esferas de la diplomacia. Todos son procesos extremadamente complejos y cada uno puede dedicar una vida de estudio. Como, por ejemplo, la cumbre Trump-Kim y el ansiado fin de la Guerra de Corea o el interminable conflicto Árabe-Israelí.

Sin embargo, en los últimos años, ha renacido un proceso del que la humanidad nunca quedará exento y es el de la migración. En Europa van desde África y el medio oriente, a EEUU de centro América, y en Perú migran desde Venezuela. Por primera vez, somos receptores y no migrantes.

El viejo mundo se desploma
Muchos de los medios con mayor peso internacional critican la fragilidad de la Unión Europea la cual se ha acentuado en los últimos tiempos. Peligra, en principio, la confianza y la permanencia de los miembros  más poderosos.

Para empezar, el primero en salirse fue el Reino Unido. En Italia, la coalición de gobierno la constituyen los euroescépticos y los antinmigrantes. Dos de las cinco economías más grandes de la UE empezaron con el proceso de alejamiento.

Uno de los máximos baluartes de la formación de la estructura supranacional más grande que ha existido (es decir, la Unión Europea) es que entre países no debía haber fronteras. Se soñaba que la época de la posguerra sería una en la que el obrero de un país podría ir sin problemas a trabajar al país vecino, que puedas ir un fin de semana de Bélgica a Holanda a pasear. El tratado para transitar entre fronteras se llama Schengen.

Desde 2015, tres miembros de este tratado enrejaron y cercaron sus fronteras con protomuros. Estos países son Hungría, Eslovenia y Austria. Con Viktor Orban a la cabeza, primer ministro de Hungría, defendieron su construcción basándose en la defensa de los países pertenecientes al tratado. Orban se proclamó “el defensor de Europa contra la invasión migrante”.

Viktor Orban , primer ministro húngaro y los inmigrantes

Es verdad, que entre Enero y Octubre de 2015 llegaron a Europa (solo a través de Lesbos, isla griega) 1,2 millones de inmigrantes. También es cierto que en 2015 se realizaron dos ataques terroristas en Francia y otro en Bélgica, planificados por inmigrantes musulmanes. Por otro lado, los líderes de extrema derecha no se equivocan en decir que la economía ha reducido su ritmo. Pero, lo que es difícil de entender es cómo estos tres temas juntos se han vuelto la mayor arma para los políticos reaccionarios europeos. Los discursos en contra de los inmigrantes tienen un peso gigante en la victoria electoral.

Los líderes antiinmigrantes se han propagado por todo el continente: Hungría, Polonia, Austria, Italia, Eslovaquia, Republica Checa, etc.

Dentro de los países en los que todavía los líderes antiinmigrantes no obtienen el control del ejecutivo, comienzan a hacer meollo . El más grande ejemplo es Alemania donde, en la última semana, la canciller y principal líder europea Angela Merkel vive su punto más bajo dentro de sus trece años de gobierno. El partido aliado en su coalición de gobierno ha estado a punto de separarse si es que no cerraban sus fronteras a más inmigrantes. Merkel tuvo que ceder ante la posible desarticulación del ejecutivo. Después de haber sido la máxima defensora de los inmigrantes en Europa. Albergar un millón de personas le está saliendo caro.

“Construiremos el muro y México lo pagará”
La lid contra los inmigrantes no solo es efectiva electoralmente en Europa. Quizás el mayor y más importante ejemplo es Donald J.Trump. En su momento el reconocido magnate y presentador de televisión no parecía un personaje muy serio o con chances presidenciables. Hasta que tocó el tema de la migración. Prometió un muro y la desaparición de los programas de asistencia social que ayudaban a los ilegales.

El Papa Francisco habló y el revuelo se tornó mundial: “Levantar muros no es cristiano”. Trump con tan solo dos conferencias y dos promesas se elevó a lo alto de las encuestas de precandidatos republicanos. Gran parte de su victoria contra Hillary se explica por su rechazo a los migrantes. Hasta ahora está cumpliendo sus promesas. El ObamaCare destruido y el muro en construcción.

Trump caminando frente a los prototipos de su “famoso” muro

A pesar de sus fuertes convicciones, ha dado un paso atrás dentro de sus políticas de “Tolerancia Cero” para los ilegales. En mayo y junio, en el momento de mayor intensidad de sus políticas y a pedido de la población, incluyendo a la primera dama Melania Trump, decide ejecutar una orden para regresar con sus padres a los niños separados de su familia, 3000 menores que todavía no pueden reunirse con sus progenitores por la maraña burocrática estadounidense.

Trump sacó un gran provecho con sus posturas antiinmigrantes, pero poco a poco se ha ido dado cuenta que la rudeza de sus acciones pueden ser contraproducentes.

En nuestra tierra: 350 000 venezolanos 
Aquí en Lima, Perú no es la primera vez que tenemos inmigrantes. Es más, hemos tenido tres grandes olas migratorias provenientes del interior del país. Ahora es el sufrido pueblo venezolano el que escapa de la tiranía chavista y llega a nuestro país por ser permisivos a su llegada.

Un contacto real y humano con uno de estos migrantes es mi profesor de inglés Jorge. Ingeniero petrolero de una de las mejores universidades de Venezuela con maestría en Escocia incluida. Él soñó desde pequeño en trabajar y ser un profesional de éxito en el mayor país con petróleo de Latinoamérica. Ahora trabaja aquí con un sueldo pobre , pero que le permite vivir mucho mejor que varios de los grandes empresarios en Venezuela.

Conversando con él, opina que la crisis internacional contra los migrantes es una cuestión de percepción. Argumenta que cuando Estados Unidos aceptó los migrantes, todo salió bien para ellos y, en estos tiempos en los que los rechazan por razones populistas, nada puede ser exitoso para ninguno de los dos lados. Le respondo escépticamente con que me parece un pensamiento romántico. A lo que me responde de una manera sensacionalista y a la vez real:

“Es fácil para la gente que siempre ha vivido bien o mal en el mismo lugar criticar a un extranjero, pero yo no estoy aquí porque quiero. Estoy aquí porque necesito comer. Podría luchar toda mi vida por la libertad en Venezuela y que me maten en la segunda marcha a la que voy. Siempre he pensado que la vida es una y, aunque ame a mi país, es mejor irme para buscar una buena vida con mi familia a base de trabajo duro en otro lugar.”

Ambulante venezolano en el Jirón de la Unión

La mayoría de los argumentos antimigrantes se basan en el empleo, en la falta de espacio, en la seguridad nacional. Los políticos de extrema derecha han sabido articular muy bien su discurso para explotar cualquier falla, despiste o delito que haya hecho un extranjero. Es cierto que  siempre hay que hacer respetar la soberanía nacional. No está mal no dejar entrar a un inmigrante a tu país si es que así lo dispone la ciudadanía y/o gobernantes, está en el derecho de cada país hacerlo.

Lo que sí está mal es no dejarlos entrar o dejarlos entrar y no hacer absolutamente nada por ayudar a las personas que están en una situación crítica. Esperemos que  las oleadas de migrantes venezolanos no lleguen a ser una cuestión de Estado y mucho menos un vehículo de políticos xenófobos al poder. El Perú hasta ahora se ha portado excelente con los inmigrantes y todas las estadísticas económicas dictan que no hay mayor problema con albergarlos aquí.