Los sueños son uno de los aspectos de la vida que permanecen un gran misterio, pues las diversas experiencias que vivimos dan pie a que nuestro subconsciente realice, a modo de película, escenarios que nos pueden alegrar o incomodar. Esta ambigüedad se convierte en una virtud cuando pensamos en todas las posibilidades de transportarla a la pantalla y su efectividad como medio visual para atrapar al espectador. Esto lo entendía el director y guionista japonés, Satoshi Kon, y así lo reflejó en la que sería su última obra, “Paprika” (2006). Años después, Nolan, inspirado en Kon, escribió una de las películas más influyentes de la última década, “Inception” (2010). Resulta interesante, por eso, analizar cuáles son sus diferencias y similitudes en el desarrollo del concepto. Desde luego, sin pretensiones de otorgar una medalla de oro.

Empezando por sus trayectorias, podemos advertir claras diferencias respecto a sus estilos y temáticas predilectas. Para Satoshi, no era extraño trabajar con conceptos relacionados a la psique humana, teniendo en cuenta que se observa un interés en desarrollar la complejidad de la psicología en sus producciones previas. Hago hincapié en “Perfect Blue” (1997). En “Paprika”, se da rienda suelta a estas abstracciones para llevarnos por un largo viaje psicodélico y perturbador, favorecido por la animación, siendo esto lo más atractivo de su carrera. Nolan, por otro lado, guía las subjetividades al género de acción (como en “Memento”) junto a la construcción de escenarios impresionantes pero realistas, por lo que nos sentimos más familiarizados con la historia y capta nuestra atención. Ambos directores juegan constantemente con la dinámica entre sueño y realidad, cada uno bajo sus propios preceptos y, en consecuencia, generan efectos diferentes en el público.

Conozcamos un poco sobre las tramas: “Inception” nos presenta a Dom Cobb (Leonardo DiCaprio), un ladrón acusado de asesinato y experto en el robo de información en los sueños a través de una máquina que permite la inducción de los mismos. Él, junto a un equipo que se va formando con el pasar de los minutos, se infiltra en la mente de Robert Fisher (Cillian Murphy) con el propósito de que este dé por terminado el imperio empresarial que heredó de su padre. Mientras que, en “Paprika”, la psiquiatra Atsuko Chiba (alias “Paprika” en el mundo de los sueños) desarrolla, con sus compañeros de trabajo, un nuevo método de terapia que consiste en introducirse en la mente de sus pacientes para encontrar un pronto diagnóstico y tratamiento ante un trauma; sin embargo, alguien roba el mini-digital, la computadora creada para esta investigación. Dicho acontecimiento termina alterando no solo el orden del mundo, sino también la vida de la doctora Chiba quien ha experimentado más con este proyecto previamente.

Podemos encontrar un par de puntos en común en estas historias: los protagonistas viven en universos que creen, erróneamente, conocer y cuyo sistema termina jugando en su contra. El mundo creado por Nolan es complejo. Sus reglas y los roles que ocupan los miembros del equipo se nos son explicadas mediante Cobb para no perder ningún detalle. El uso de tecnicismos, además, le proporciona realismo y precisión. Eso nos permite entender por qué el protagonista, a pesar de aparentar seguridad, se ve incapaz de “diseñar” un sueño, por qué la esposa de Dom aparece en escena repentinamente o cuáles son los riesgos de morir dentro de “el origen”. Las respuestas están ahí, aunque no se mencionen directamente. Aquí aplica muy bien el reconocido dicho “tú eres tu propio enemigo”. El hecho de que todo esté ocurriendo en la mente de los personajes (y que nos lo hagan recordar con herramientas visuales) es un plus que le agrega aún más tensión y curiosidad ante este mundo de posibilidades.

El universo de “Paprika” es una locura visual. No hay un verdadero orden una vez que ingresas en el mundo de los sueños. Chiba demuestra conocer este mundo adaptándose rápidamente a los cambiantes escenarios, aunque la situación se va escapando de sus manos por las acciones del antagonista. El saber que, poco a poco, alguien desea crear un mundo en el que no se diferencie el subconsciente y la realidad, genera un ambiente lleno de terror e incertidumbre. Como seguimos a la protagonista, es posible ver cómo ella fácilmente va entre un espacio y otro sin percatarse de que su vida está en riesgo. Podríamos decir que ella es una heroína tradicional, puesto que se enfrenta a sus enemigos sin cuestionarlo con el fin de terminar con este apocalipsis. El estilo de animación de Satoshi es excelente, causando escalofríos con estas escenas cada vez más surrealistas y coloridos que reflejan pensamientos perturbadores y los deseos más oscuros de algunos personajes como los de su compañero Moiro Osanai, quien fantasea con sostener con romance con la protagonista.

Existe una discusión alrededor de estas producciones, en la que se busca definir cuál es superior, ya que ambas abordan la misma temática y se pueden trazar paralelismos válidos. No obstante, considero que las diferencias prevalecen. Esto se puede entender desde la propia concepción de las mismas, los efectos que buscan y el público al que se dirigen. “Inception” explora los sueños como una película de acción y drama, que utiliza los recursos comunes del género como la presencia de un anti-héroe y las explosiones pero las lleva a un nivel de excelencia. En cambio, “Paprika” se clasifica como un escalofriante thriller psicológico que toca fibras muy sensibles. Las dos cintas son interesantes por sí solas y, aún así tengas conocimiento de esta relación, no será un factor que determine la experiencia al disfrutarlas. Por eso, recomiendo, para una experiencia completa y satisfactoria, no perder la oportunidad de verlas.