Lo que parecía ser una maniobra autoritaria de parte del gobierno, que tenía por finalidad alterar la dinámica del libro mercado (“la cual ha permitido que vivamos tiempos de gran crecimiento económico”, como calificó un líder empresarial del medio), según sugirieron portavoces de poderosos gremios empresariales (Cómex, SIN, Ádex) a raíz de las investigaciones de Indecopi sobre el problema de la escasez de producción algodonera,  ha descubierto que lo dicho no solo era el artificioso y pavoroso argumento a los que no tienen acostumbrados algunos grupos de poder cuando sus intereses se ven amenazados, sino que ha evidenciado la puesta en práctica de injustas medidas a nivel de competencia en desmedro de los sacrificados empresarios textiles peruanos.

El dumping, o la forma en que empresas rebajan los precios de sus productos exportados en comparación con los productos locales para sacarlos del mercado, es un recurso que ha sido utilizado hasta el momento por empresas chinas y ha tenido implicancias muy perjudiciales, en particular para los empresarios de Gamarra. Sí, los mismos que eran designados como los íconos del emprendimiento nacional, el discurso de moda. Una serie de problemas se cierne sobre los empresarios de este polo económico victoriano, debido al inusual abaratamiento de los productos chinos: cierre de tiendas, remate de ventas, despido de trabajadores, reducción de calidad en las prendas, cuantiosas pérdidas e inversiones, etc.

El Estado no ha hecho mucho al respecto para revertir esta situación que, al día de hoy, ha motivado una medida de fuerza superior a las de semanas pasadas, donde los trabajadores han quemado las importaciones chinas (en los momentos en que se escribe este artículo miles de trabajadores de Gamarra se dirigen a expresar sus reclamos a la PCM). No pasa de ser un alarde o una broma de mal gusto la sugerencia del gobierno de querer velar por el bienestar del ciudadano peruano. Los empresarios formales de Gamarra, por dar un ejemplo, sufren las molestas regulaciones por, precisamente, ser formales. Es el tiro de gracia.

Evidentemente, los votos a favor de la formalidad están perdidos. Piénsese en la obligatoriedad de pago de los trabajadores independientes –hoy por hoy suspendida- y la deslegitimación del Estado queda intacta.

Algunos analistas sugieren que se siga investigando para que se tomen las medidas correspondientes. En medio de esto, los empresarios son los más afectados, y exigen que el Estado triplique las ventas que realiza para sortear el problema, pero no se sabe qué tan contundente sea esta propuesta. Las medidas antidumping están igualmente en mesa de partes. Luego de la movilización de hoy recién se sabrán los resultados.

El dumping es condenado pero no prohibido. Los partidarios del libre mercado, estructura económica con calidad de dogma, refieren que regularlo atentaría contra la elección del consumidor. Es curioso que en el Perú se exalte tanto a la libre empresa, la formalización y el emprendimiento y, a la vez, se den medidas como esta que preservan que una situación desfavorable al pequeño y mediano empresario se mantengan.