Editora: Massiel Román Molero

¿Por qué no te vistes como una señorita decente? —dice mi madre.

Porque no lo soy —respondo.

No sé quién le ha dicho a mi madre que vestir camisas holgadas pantalones boyfriends le quita la femineidad a una mujer. ¿Aló, mamá? ¿Me escuchas? ¿Acaso es muy difícil entender que amo las camisas sueltas y más si las trae un varón? ¿En serio, no te gustan mis jeans holgados y agujereados? Bueno, te diría lo siento por no ser una señorita a tu altura, pero ya estoy cansada de fingirlo.

¿Dónde está ese libro que indica cómo debe vestir una señorita decente? ¿Alguien sabe? ¿Serían tan amables de pasarme el dato, por favor? ¡Joder! En serio, que evapora mi poca paciencia. 

“Siempre tan irónica y respondona. Una que te quiere ver bien. Por eso no tienes enamorado, pues, por vestirte como hombrecito”, me dice ella cuando traigo ropa tan holgada. ¡Ah! Pero si luzco esos polos que se moldean al cuerpo y están acompañados por unos que otros escotes: “Tápate, ¿no?”. 

A ver, mamá. Entonces, ¿qué te gusta? ¿Ropa suelta o pegada? Ah, no, espera: Es que tú tampoco lo sabes. Cuando te vas de fiesta, tus jeans o pantalones pegados no faltan en tu outfit. No creas que me he olvidado de los polos que usas para esa ocasión, eh. Algunos polos pegados al cuerpo con cuello V para mostrar “un poco de carne”, así como tú me dices. Y, en casa, siempre pantaloncillos frescos y sueltitos para que no te abrume el calor.

¿Que por eso no tengo enamorado? Mamá, perdóname. En serio, que he tenido y he pasado de ti. Ahora que escribo todo esto, me pregunto: ¿ellos también habrán pensado como tú alguna vez? ¡Qué dolor de cabeza! 

Me acuerdo de mi último “saliente” tildando a mi pantalón blanco con grandes agujeros como el pantalón con ventilación propia. ¡Qué ironía! De las finas, eh. Admito que me dio un poco de vergüenza al inicio, luego el olvido hizo lo suyo. Y digo ironía porque luego en nuestras siguientes salidas yo continuaba usando el mismo pantalón y él ya no se burlaba. Supongo que era por el beneficio que le brindaba a él para colocar su mano sobre mi piel. 

En fin, esto no se trata de si usar esto o aquello te hace ver así o no. Opino que esto debe estar ligado más a la comodidad de uno(a). Que si vistes un vestido pegado, te hace una puta. O si vistes ropa holgada es porque no tienes cuerpo y lo camuflas, o simplemente porque no eres una “señorita”. No bromeo, eh. Esto de cómo vestirte y qué es lo que demuestra también está muy ligado al body shaming, sino pregúntenle a Billie Eilish (pequeño dato que me paso mi fiel compañera Rataly).

Detallitos prejuiciosos. Palabras que incomodan. Pero saben… estoy hasta los cojones con todo este dilema. Cansada de tener que agachar la cabeza porque a algunos no les gusta cómo visto. “Que no somos señoritas por vestir así”, dicen. Bueno, disculpen, me zurro en su manual de “Cómo debe vestir una señorita”, y que si un día, en mi plena locura, quiero que me llamen señorita”, que sea como Shawn Mendes lo hace con Camila Cabello.